Ismael “El Mayo” Zambada, el capo más longevo del narcotráfico en México y figura central del Cártel de Sinaloa, comparecerá este 25 de agosto en una corte de Nueva York para declararse culpable tras más de 40 años prófugo. El acuerdo judicial que alcanzó con autoridades estadounidenses podría evitarle la pena de muerte y abrirle la puerta a convertirse en testigo protegido. La decisión marca un punto de inflexión no sólo en la historia del cártel, sino también en la relación de Estados Unidos con el crimen organizado mexicano, al poner sobre la mesa información clave sobre sus redes de poder y protección política.

El Mayo Zambada se declarará culpable. (Ilustración creada con IA)

Este lunes 25 de agosto marcará un momento histórico: Ismael “El Mayo” Zambada, el capo más veterano del narcotráfico mexicano, se presentará ante el juez Brian Cogan en Nueva York para declararse culpable.

La noticia corre como pólvora en México y Estados Unidos, pues durante más de cuarenta años de escapar de la justicia, El Mayo fue una leyenda viviente de la impunidad. Su decisión no solo cierra un capítulo de su vida clandestina, también abre interrogantes sobre las futuras fracturas del Cártel de Sinaloa, la organización criminal más poderosa de México en las últimas tres décadas.

DE LA SOMBRA A LOS TRIBUNALES

A sus 77 años, Zambada no enfrentará un juicio mediático como el de su compadre Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien en 2019 fue condenado a cadena perpetua en la prisión extrema ADX Florence, en Colorado, tras el llamado “juicio del siglo”.

La fiscalía estadounidense retiró la petición de pena de muerte, lo que abrió la puerta a un acuerdo judicial. Ese movimiento no solo evita un proceso largo y mediático, también revela la intención del Departamento de Justicia de obtener información estratégica de Zambada, considerado una fuente invaluable sobre las entrañas del narcotráfico mexicano.

El pacto confirma una tendencia dentro de la familia Zambada: romper el silencio y convertirse en informantes. En la jerga del narco, “cantar” se volvió sinónimo de sobrevivir.

LOS HIJOS QUE MARCARON EL CAMINO

La decisión de El Mayo se entiende mejor al mirar a su propia familia. Su hijo mayor, Jesús Vicente “El Vicentillo” Zambada, fue detenido en 2009 en la Ciudad de México y extraditado a Chicago. Ahí, aceptó ser testigo protegido y entregó información sobre rutas, socios y funcionarios corruptos. Su testimonio fue clave para hundir a El Chapo Guzmán y mostró al mundo la sofisticada red de sobornos a políticos y militares en México.

Otro de sus herederos, Ismael “Mayito Gordo” Zambada, arrestado en 2014, aceptó cargos en California por tráfico de cocaína y metanfetaminas. Tras colaborar con la fiscalía, obtuvo una sentencia reducida y en 2022 recuperó su libertad, aunque con la condición de no regresar jamás a México.

En tanto, Serafín Zambada Ortiz, detenido en 2013 en Arizona, siguió el mismo camino: tras declararse culpable, fue sentenciado a cinco años y desde 2018 vive discretamente en Estados Unidos.

EL REY ZAMBADA Y LA CAÍDA DEL PACTO DE SANGRE

El círculo de la familia también se rompió con su hermano. Jesús Reynaldo “El Rey” Zambada, pieza clave en la logística y las finanzas del cártel, fue capturado en 2008 en la Ciudad de México. En la corte de Nueva York se convirtió en testigo clave y sus declaraciones retumbaron en los procesos contra Genaro García Luna y El Chapo Guzmán.

El Rey demostró hasta qué punto las redes de corrupción alcanzaban a las más altas esferas del poder político y policial mexicano. Para muchos, su testimonio abrió la puerta a que hoy El Mayo siga la misma ruta.

LA ENCICLOPEDIA DEL NARCO MEXICANO

El acuerdo que anunciará este 25 de agosto podría darle acceso a un programa de testigos protegidos. Para las autoridades estadounidenses, Zambada es una enciclopedia viviente del narcotráfico: conoce los nombres de políticos, policías, empresarios y militares que durante décadas garantizaron la expansión del Cártel de Sinaloa.

Si decide hablar, sus palabras podrían sacudir tanto a las élites mexicanas como a las redes internacionales del tráfico de drogas.

UN CÁRTEL DIVIDIDO

Hoy, la organización que fundó se encuentra fracturada. Por un lado, están los hijos de Joaquín Guzmán, conocidos como “Los Chapitos”, que buscan consolidar su liderazgo a través del tráfico de fentanilo, la droga que más ganancias y violencia ha generado en los últimos años. Por otro, la llamada rama “mayista”, encabezada por Ismael Zambada Sicairos, “El Mayito Flaco”, intenta mantener la herencia de su padre.

La declaración de culpabilidad de El Mayo no sólo marca el fin de una era, sino que también pone en duda el futuro del cártel más poderoso de México. En un mundo donde el silencio era sinónimo de lealtad, la dinastía Zambada ha convertido la delación en estrategia de supervivencia.

Con información de EMEEQUIS

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