BITÁCORA INQUIETA
Jesús Octavio Milán Gil 
Cuando el poder político cae, los barriles no desaparecen: simplemente cambian de manos.
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Petróleo: geopolítica, producción y futuro energético tras la captura de Nicolás Maduro.
I.  Un punto de inflexión histórico en la energía mundial
El 3 de enero de 2026, fuerzas militares de los Estados Unidos llevaron a cabo una operación en Venezuela conocida como Operación Resolución Absoluta, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores en Caracas y su traslado inmediato a Nueva York para enfrentar cargos federales por narcotráfico y tráfico de armas ante un tribunal en Manhattan.
Este acontecimiento se ha convertido, sin duda, en un hito geopolítico —no solo latinoamericano sino global— porque involucra directamente la política energética, la seguridad hemisférica y la estabilidad de los mercados petroleros en un contexto ya de por sí volátil. El interrogante ahora es cuál será el verdadero impacto de este suceso en el futuro inmediato y estructural del petróleo en Venezuela, en Estados Unidos, en América Latina y en el mercado global.
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II. Producción, reservas y situación real del petróleo venezolano
1. Las mayores reservas del mundo, pero producción reducida
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del planeta, con cerca de 303 mil millones de barriles, equivalentes a casi 17 % del total global, superando incluso a Arabia Saudita.
Sin embargo, a pesar de este gigantesco potencial geológico, su producción actual es marginal en términos globales y ha sido una fracción de su capacidad histórica durante décadas. La producción venezolana ha colapsado desde los años 1970, cuando podía producir más de 3.5 millones de barriles diarios (bpd), hasta cifras mucho más bajas en años recientes. Para finales de 2025 se estimaba una cifra cercana a 900,000 bpd de exportaciones reales.
bpd significa “Barriles por Día” (del inglés barrels per day), una unidad estándar para medir la producción o consumo diario de crudo, donde un barril equivale a 42 galones estadounidenses (unos 159 litros).
Este desfase entre reservas y producción se explica por múltiples factores estructurales: desinversión crónica, deterioro de infraestructura, escasez de personal técnico calificado, sanciones internacionales y dificultades logísticas para exportaciones y refinación.
2. El papel de PDVSA (Petróleos de Venezuela, S.A.) y la infraestructura petrolera
La estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) ha enfrentado una caída dramática en capacidad operativa. Los datos de actividad de taladros y de importación de diluyentes, cruciales para procesar el petróleo extra-pesado típico del país, muestran una industria debilitada con muy bajos niveles de inversión propia y limitada presencia de equipos operativos.
Esto ha generado, incluso, una situación paradójica: Venezuela, pese a su enorme riqueza petrolera, ha enfrentado periodos de escasez de gasolina y combustibles derivados internos debido a una incapacidad crónica para refinar, producir y distribuir eficientemente.
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III. El mercado petrolero global en contexto: oferta, precios y expectativas
1. Movimientos de precios tras la captura de Maduro
Los mercados petroleros reaccionaron inicialmente con volatilidad moderada tras la captura de Maduro. Según análisis de precio en los días posteriores al 3 de enero, los futuros del Brent y del WTI experimentaron movimientos mixtos, reflejando tanto incertidumbre geopolítica como la percepción de que el mercado sigue dominado por fundamentos de oferta y demanda.
En jornadas separadas, los precios del petróleo Brent se situaron alrededor de 60-61 dólares por barril y el West Texas Intermediate (WTI) alrededor de 57-58 dólares por barril, con ligeros retrocesos o ascensos según la hora y la sesión.
2. La oferta global sigue siendo clave
A pesar del hecho histórico de la captura de Maduro y de la tensión geopolítica, los precios no registraron un salto sostenido de largo plazo de manera inmediata. Esto ocurre porque, en el plano mundial, la oferta sigue siendo relativamente abundante frente a la demanda actual del mercado, mitigando cualquier choque inminente de suministro.
Esto se traduce en una realidad indiscutible: la geopolítica puede ser un detonador de incertidumbre, pero la estructura de oferta-demanda sigue operando como la fuerza dominante de los precios.
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IV. Escenarios fundamentados: ¿qué podría ocurrir en el mediano y largo plazo?
Aquí comienzan las proyecciones o hipótesis razonadas, no hechos estrictamente documentados, aunque sí basados en análisis de mercado y tendencias actuales.
1. Venezuela — recuperación posible, pero gradual
Aunque Venezuela tiene enormes reservas, su recuperación productiva no ocurrirá de manera automática ni rápida. Analistas de instituciones financieras y bancos centrales han señalado que el crecimiento de producción requeriría inversiones masivas, mejoras de infraestructura y estabilidad política para atraer capital extranjero.
En algunos escenarios planteados por bancos como JPMorgan y Goldman Sachs, un incremento de producción podría alcanzar 1.3–1.4 millones de bpd dentro de dos años bajo condiciones de transición políticas favorables, y potencialmente más de 2 millones bpd a largo plazo si se invierte de manera sostenida y se supera el rezago de infraestructura.
Esta proyección no es una certeza, pero sí una hipótesis técnicamente plausible si se cumplen condiciones específicas de inversión, seguridad jurídica y estabilidad interna.
2. El papel de Estados Unidos: influencia, capital y tiempo
La administración estadounidense ha declarado su intención de involucrarse en la reconstrucción de la industria petrolera venezolana y de facilitar que empresas estadounidenses participen en la explotación y rehabilitación de campos petroleros.
Esto implica que, en un eventual escenario de normalización, empresas como Chevron, Exxon o incluso nuevas alianzas podrían jugar un papel importante en la industria petrolera venezolana. Pero este proceso no será rápido, pues requiere tiempo de inversión, acuerdos contractuales y garantías legales para competir en un mercado global ya diversificado.
3. Impacto en América Latina y México
México ha visto movimientos estratégicos interesantes: en 2025 México superó a Venezuela como principal proveedor de petróleo crudo a Cuba, exportando más de 12,000 barriles diarios, lo que representa un crecimiento significativo respecto al año anterior y una reconfiguración de flujos energéticos regionales.
Este cambio no solo es un dato estadístico, sino también un indicio de cómo las dinámicas energéticas regionales están cambiando en un entorno en que actores tradicionales como Venezuela ven reducida su presencia en mercados externos.
Por su parte, la posición energética de México frente a Estados Unidos, la recalibración de relaciones diplomáticas y la revisión de acuerdos comerciales —incluido el USMCA (T-MEC)— se vuelven parte de un tablero más amplio donde la energía y la seguridad hemisférica están estrechamente entrelazadas.
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V. Conclusiones — Más allá de la coyuntura, el largo plazo energético
A partir de los hechos documentados hasta hoy, se confirma que:
La captura de Nicolás Maduro y la intervención estadounidense en Venezuela representa un cambio histórico con implicaciones políticas y energéticas profundas.
Venezuela cuenta con las mayores reservas petroleras del mundo, pero sigue produciendo mucho menos de su capacidad potencial debido a factores estructurales, técnicos y políticos.
Los precios del petróleo, hasta ahora, han reaccionado con volatilidad moderada, influenciados más por fundamentos globales de oferta y demanda que por el choque geopolítico.
México ha emergido como jugador relevante en flujos regionales de petróleo, desplazando a Venezuela en mercados como Cuba, lo que reconfigura parcialmente la influencia energética de la región.
Las proyecciones para el futuro, aun cuando están sujetas a condiciones variables, señalan que la recuperación petrolera de Venezuela será gradual y dependiente de inversión sustancial y estabilidad política, mientras que Estados Unidos seguirá siendo un actor central en materia energética global, no tanto por su necesidad de crudo sino por su capacidad de capital, tecnología y acceso a mercados financieros.
El saber no descansa, la lectura provoca y el pensamiento continúa. Nos vemos en la siguiente columna.

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