Nada fácil ha de ser para capitalistas nacionales y extranjeros creer en la palabra del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, que los invita a invertir en México como un lugar seguro para traer su dinero y hacer negocios.
Cada cierto tiempo el secretario de Economía sube la cifra de posibles inversiones de capitalistas y placea sus encantadores números ante la presidenta Sheinbaum.
El punto está en que los capitalistas, inversionistas que -según Ebrard- llegarán cargados de dinero a hacer negocios en México, tienen un enemigo: el Poder Judicial.
La ministra Lenia Batres, próxima presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y que permanecerá en el máximo tribunal constitucional por 15 años, tiene una opinión distinta:
“Este capitalismo (el actual) es simple: se alimenta de la guerra y busca despojar a los pueblos de sus minerales, hidrocarburos, agua. Le estorba la paz y la autodeterminación de los pueblos. Le estorba la democracia. Le estorban los reclamos de vida, libertad, medio ambiente. Le estorba la humanidad”.
La ministra de la Corte no escribió tal opinión sobre el capitalismo en sus años de juventud revolucionaria, sino este sábado 1 de marzo en su colaboración en El Universal.
¿Ante quién van a reclamar algún atropello, expropiación o cambio de reglas los capitalistas que convoca Ebrard a “invertir seguro”?
La próxima presidenta de la SCJN no se refiere a algunos capitalistas nacionales, sino a los principales dueños del dinero en el mundo:
“En el momento en que la humanidad empezaba a superar la fase de concentración de la riqueza más insaciable de su historia, emerge una oligarquía rapaz que se apoya en los rasgos más brutales del capitalismo global en un nuevo intento por apoderarse de los recursos naturales que aún subsisten”.
A eso que la ministra Batres engloba como “minoría rapaz”, está dirigido el Plan México que promueven Ebrard y Altagracia Gómez.
¿Qué garantías tendrán para mover sus capitales a México, donde en la presidencia de la Corte estará una ministra que los considera sionistas, golpistas y neoliberales saqueadores?
Para Batres, “esa élite reivindica una mezcla de las ideologías que han apoyado los momentos más brutales de este capitalismo: supremacismo (fascismo, sionismo, racismo), intervencionismo (golpismo), neoliberalismo”.
La ministra en funciones y próxima presidenta de la Suprema Corte de Justicia tiene todo el derecho a profesar una ideología de frontal anticapitalismo.
Tiene derecho a ver a los grandes capitalistas como rapaces, brutales, que despojan a los pueblos de sus riquezas naturales.
Lo que no se vale es que el gobierno de México engañe a los capitalistas que intenta atraer, con una seguridad jurídica inexistente.
En un litigio, la última palabra la tendrá Batres.
Marcelo Ebrard ya se habrá ido del gobierno, y a la ministra Batres aún le quedará una década por delante en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.