DOMINGRILLA

EL QUÍMICO NO QUIERE IRSE
CAMINO SIMILAR A ESTRADA
TRATA DE SACUDIRSE LASTRE

FRANCISCO CHIQUETE

El Químico escogió el camino más largo y penoso, pero eso seguramente no evitará que se vaya.
Ayer circularon fuertemente las versiones de que el director de Servicios Públicos Municipales, David Ibarra, y el director del Instituto Municipal de Cultura, Francisco Tostado, fueron separados de sus cargos. El primero para cumplir una exigencia que se le había hecho al alcalde y no atendó; el segundo, para cortar el fuego en caso de que una investigación incendie las cosas en el instituto, donde, se sabe, hay mucho material política y judicialmente inflamable.
El viernes, cuando obtuvo una audiencia con el gobernador del estado Rubén Rocha Moya, el alcalde mazatleco ya iba tarde. Lo que parecía la búsqueda de una salida decorosa debió emprenderse antes que la Auditoría Superior del Estado emitiese su dictamen de que hubo daño al patrimonio del municipio. Solicitar licencia antes del escándalo habría permitido que del otro lado del escritorio le tendieran la mano. Hoy ya es tarde, la Fiscalía General del Estado no puede salir con que se equivocó la ASE y el patrimonio municipal está a salvo.
En realidad sí puede, pero aunque formalmente se encuentre fuera, la directriz política del gobernador quedaría exhibida. Incluso si lo echan de la alcaldía y no se le sigue un procedimiento judicial, se estaría dando un mensaje de que el acuerdo político estuvo por encima de la ley.
Pero el ​Químico no deja lugar ni siquiera para esa posibilidad.
Cuando llegó a la oficina del gobernador había tensión en el equipo cercano a Rocha. Algunos pensaban que iba a anunciar que solicitaría licencia; otros, conociéndolo, temían hasta una escena de reclamos y escándalos, pero ambos bandos se equivocaron.
El despacho del gobernador es todo, menos discreto. Las voces elevadas atraviesan las paredes y los movimientos bruscos se perciben. Muchos sustos provocaron los pelotazos que Malova mandaba al muro en sus fallidas prácticas beisboleras, y muchos se preocuparon cuando en su turno Quirino Ordaz les elevaba el tono de la voz a los funcionarios regañados.
Pero en esa ocasión no se percibía nada. Una reconstrucción de hechos (de oídas y especulaciones) muestran al Químico tratando de aparentar calma mientras alegaba inocencia y pedía la oportunidad de demostrar que no había incurrido en nada ilegal, pero sobre todo, que las cosas que se vayan a hacer, se hagan con apego a la ley. El alcalde habría referido su disposición, ya hecha pública, de respetar la jerarquía política del gobernador y su compromiso para darle prestigio a la cuarta transformación, donde por cierto conserva algunas amistades.
Fue una calma tensa en la que nada se pidió en particular y nada se ofreció en respuesta. La actitud del gobernador, dicen, fue de escucha, un escucha atento y comedido en lo posible, aunque quienes saben de sus reacciones, lo establecen sorprendido de la actitud de Benítez Torres, quien hasta llegó a mostrar certeza de que si lo dejan defenderse, no le va a pasar nada.
Eso fue el viernes. El sábado Rocha Moya fue abordado en un acto público y dijo simplemente que él no tenía por qué meterse ni a favor ni en contra, que el Químico se defienda y sobre todo, que sí hay similitudes entre el caso del alcalde mazatleco y el ya desaforado presidente municipal de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro.
Al regreso de Culiacán, Benítez Torres acusaba malestares más allá de lo cotidiano. Ensimismado, cavilaba sobre las medidas a tomar para detener lo que ha llamado “la embestida”. A los suyos les ha dicho que cuenta con el respaldo de la Ciudad de México, y que confía en platicar con el presidente Andrés Manuel López Obrador y aclarar las cosas. Si me oye, todo será diferente, dicen que dijo. Y la visita presidencial será la semana próxima, según el proyecto dado a conocer.
Sólo hay una cosa que se opone al optimismo del Químico: ¿podría el gobernador haber dado los pasos ya dados en este caso, si antes no hubiese planteado el asunto en la Ciudad de México? No parece lógico en alguien tan institucional y con una carrera como la suya, prolongada y apegada a los protocolos.
UNA APORTACIÓN
MUY IMPORTANTE
Con los casos de Mazatlán y Culiacán, el gobernador estaría construyendo un precedente muy importante y muy positivo para la política regional. Echar a dos alcaldes que han sido tan controversiales, a quienes se les han encontrado irregularidades administrativas viables de ser judicializadas, es destacado. Sobre todo porque presumían y presumen tener consigo el favor presidencial.
Pero si además, como en el caso de Culiacán, se procede no contra una persona, sino contra toda una forma de operar irregularidades, la aportación de Rocha será completa. Porque en el caso culiche, además de Jesús Estrada Ferreiro se está procesando a todo el comité de adquisiciones del municipio, y eso sí cala más allá de las revanchas del poder y del espectáculo político.
A la luz de estos acontecimientos en los comités de adquisiciones, se demuestra que era verdad la conseja de que los alcaldes integran ese organismo con sus funcionarios de más confianza, que sólo responden a las instrucciones del jefe sin ponerse a pensar en el interés de la sociedad a la que sirven.
Si junto con los alcaldes se procesa y se sentencia a aquellos que siendo parte de los referidos comités son encontrados con responsabilidades oficiales, en lo sucesivo, y en todos los ayuntamientos, las invitaciones al comité dejarán de ser invitaciones a la complicidad, o por lo menos ya no se verán con las perspectivas de impunidad que hasta la fecha han tenido.
Por eso, los que acompañaron y acompañan en esa posición a Benítez Torres, ya empezaron a ejercer el ponciopilatismo, declarando a diestra y siniestra que ellos no firmaron el contrato con Azteca Lighting. Se les olvida que antes de ese contrato, ellos ya habían votado aprobando la adquisición de las dos mil y tantas lámparas por cuatrocientos millones de pesos, bajo las condiciones que ahora todo mundo considera leoninas. Y ahí están las actas del comité (o se supone que deben estar, porque con la mudanza de papeles que fueron de palacio a El Cid ya no se puede garantizar nada.
LO QUE NO HIZO ANTES
De acuerdo con las versiones públicas, desde el martes pasado se habría solicitado a Francisco Tostado que presentase su renuncia a la Dirección del Instituto Municipal de Cultura. Tostado ha sido un funcionario muy polémico, a quien se ha acusado públicamente de corrupción, a pesar de lo cual permaneció inamovible. Incluso hace unas semanas se vio envuelto en el escándalo porque a medio año se acabó el presupuesto del 2022 y aún así se le dio luz verde para que empezara a organizar el carnaval siguiente.
Los malquerientes del alcaldes y muchos más, estiman que una investigación en esa paramunicipal arrojaría resultados muy importantes, nada favorable para la causa quimiquista. Quizá por eso es que ahora sí lo invitan a salir y en su salida va arrastrando un montón de cosas, incluidas las tradicionales festividades de día de muertos, y hasta unos permisos de festejos privados para esa fecha, en que los concesionarios ya habían invertido dinero y captado lo de la venta de boletos.
En Servicios Públicos Municipales, David Ibarra Olmeda hacía un tristísimo papel. Decenas de colonias populares duraban hasta tres o cuatro semanas sin que pasara el camión recolector de basura, y el responsable no atinaba a tomar una medida de emergencia. Aunque no se ha regularizado, el servicio empezó a mejorar conforme le dieron dinero para parapetar algunos de los doce carros descompuestos.
Lo corren, pero no por el mal servicio, sino porque organizó una fiesta buchona. El cumpleaños de una subalterna se festejó en la oficina con adornos de los narcos (pacas de dinero, armas que eran falsas y otros detalles de la narcocultura). Lo que les pareció un detalle simpático, generó un escándalo en redes y hasta el gobernador exigió mano dura. El Químico protegió a su subalterno, que pasó de ayudante personal a director y sólo le hizo un apercibimiento público. Hoy, con la tempestad encima, el Químico pretende congraciarse con la sociedad y con el gobernador, quitándole la protección a quien antes cuidó celosamente.
Con estas decisiones, Benítez Torres trata de quitarse lastre, pero el lastre principal es él mismo.
AGUSTO SE LA JUEGA
AL TODO O NADA
El secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández (el agusto) recorre el país en una absurda gira de convencimiento a los Congresos Locales para que den su respaldo a la reforma constitucional que amplía el plazo para que el Ejército se mantenga en tareas de seguridad pública.
En esa gira que es a todas luces de proselitismo político, el funcionario ha asumido una actitud de golpeador, más que de debatiente. Con el apoyo del presidente Andrés Manuel López Obrador, se ha agarrado con los gobernadores de oposición, con los diputados locales que se manifiestan contra la militarización; y con todos aquellos líderes de opinión que disientan de la política oficial. Llegó al extremo de descalificar a los habitantes del norte del país, diciendo que los de Tabasco son más inteligentes.
En la confrontación de ideas no puede haber contemplaciones, las propuestas deben plantearse para que haya comparaciones y la sociedad se forme sus puntos de vista, pero Adán Augusto se va al enfrentamiento, al pleito de barriada. Seguramente sus diseñadores de imagen política encontraron que así avanzaría más rápido en el conocimiento de la población, y que entre más severo sea, más profundo se graba el mensaje, además que por supuesto, le da por su lado al presidente, quien al final será el que decida a cuál de sus corcholatas deja la herencia.
Pero el hecho es que don “Agusto”, como dice la propaganda que le hacen por todo el país y que aquí encabeza Héctor Melesio Cuén, es secretario de Gobernación y por ello, debe ser el interlocutor con todas las fuerzas políticas y sociales del país. ¿Quién entonces está dispuesto a dialogar con alguien que responde con insultos y descalificaciones? ¿O es que a dos años del cambio de estafeta a este gobierno ya no le interesa dialogar con nadie?
LAS GENERACIONES
DEL SESENTA Y OCHO
La noche de este sábado, el doctor Arturo Santamaría Gómez presentó su novela Del 68 a los 68, Memoria y Utopía, un interesante ejercicio en que se plantea cómo los jóvenes de la lucha política derivada del movimiento estudiantil reprimido aquel dos de octubre, vieron transcurrir su ciclo vital sin alcanzar el sueño de construir una patria más justa.
Los presentadores Ariel Noriega y Pedro Brito hicieron un repaso no sólo del texto, sino de sus propias visiones del desenvolvimiento de la vida política en el país, y en el caso de Brito, desarrolló una emotiva síntesis de su propia militancia, que en muchos hitos coincidió con la del autor. Luis Antonio Martínez Peña, el moderador, destacó también la participación de Santamaría tanto en la academia donde fue un ejemplo a seguir, como en la participación política.
Santamaría por su parte, describió la forma en que fue dando vida a esta historia real con zonas noveladas en que retrata lo que deben sentir los jóvenes del 68 que hoy tienen sesenta y ocho años, como él, o más, para los que no fueron precoces.
Es importante que la gente deje sus testimonios, que los contemporáneos y los posteriores, sepamos cómo actuó uno de los nuestros, cómo vio los acontecimientos como vivió las luchas, los fracasos y las victorias pequeñas o relativas. Que se sepa la importancia que todos y cada uno tienen en esos movimientos, sin necesidad de haber sido miembros del Consejo Nacional de Huelga, o de haber sido encarcelado junto con Herberto Castillo o Luis de Alba.
Muy interesante la presencia de un público que compartió los años de lucha que ahí narra Santamaria y que hoy estarían en condiciones de hacer un corte de caja desde sus cabezas nevadas o expuestas.
El libro también será presentado en Culiacán el próximo 10 de noviembre, con los comentarios del gobernador Rocha Moya.
CANDIDATO
No son épocas de elecciones, pero hay candidaturas diversas. En Mazatlán abundan las inventadas, las autopropuestas y las especuladas.
Pero en Guasave hay una candidatura de polendas que seguramente dará mucho gusto a los guasavenses. Se trata de la propuesta para que Juan de Dios Meyer sea Cronista de la Ciudad. No se necesita decir que Meyer es un hombre serio, a pesar de su magnífico sentido del humor, estudioso y culto que ama a su tierra entrañablemente, y que realizaría esa labor con pasión y entrega, como ya nos lo demuestra cada viernes en la publicación de los Apuntes para sus Nietos, en que revive pasajes entrañables de la vida en torno del Río Petatlán.
Ojalá que las autoridades y encargados de esta decisión consideren la opinión de los guasavenses. Seguramente coincidirán en la idoneidad de Juan de Dios Meyer.

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