En franco apoyo al gobierno, la AMPIP ponen en operación 20 parques industriales
LOS CAPITALES
Por EDGAR GONZALEZ MARTINEZ
En el marco de la Primera Reunión y Asamblea General 2026 de la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP), el organismo privado puso en operación los primeros 20 parques industriales de una meta de 100.
A poco más de 500 días del inicio del gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum, la membresía AMPIP ha sabido distinguir e implementar la atención eficaz en la solución de trabas que enfrenta el gobierno federal, y ha respondido con la infraestructura operativa necesaria para fortalecer la competitividad del país en los sectores de manufactura ligera y logística.
Se trata de proveer espacios de calidad para que las industrias de manufactura y logística del país puedan operar ininterrumpidamente con seguridad y eficiencia, como sólidos eslabones de las cadenas nacionales y globales de valor. Los desarrolladores inmobiliarios que han invertido en la urbanización de terrenos y la edificación de naves industriales canalizaron 711 millones de dólares. Se trata de 3.5 millones de metros cuadrados disponibles para la edificación e instalación de naves industriales. Los 20 parques industriales se localizan en 10 estados clave, incluyendo Nuevo León, Baja California, Chihuahua, Jalisco y la Ciudad de México, entre otros.
Los inversionistas se refirieron al Plan México, que tiene como objetivo apoyar el desarrollo de 100 parques industriales, con el propósito de fortalecer la infraestructura productiva, atraer inversión nacional y extranjera, y consolidar nuevas oportunidades de desarrollo económico, con condiciones propicias para el sector manufacturero y logístico en México.
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Para los mercados, nos dice, Felipe Mendoza, Analista de EBC Financial Group, este tipo de señales importa porque cuando la agenda de seguridad especialmente vinculada a cárteles, tráfico de drogas y control territorial, entra en el debate geopolítico entre socios comerciales comienza a incorporarse una prima adicional de riesgo país. En el corto plazo esto puede reflejarse en mayor volatilidad del peso, cautela en la renta variable y una lectura más prudente por parte de inversionistas internacionales que evalúan la estabilidad institucional y la capacidad del Estado para contener economías criminales.
El narcotráfico se ha convertido en un factor cada vez más relevante en la evaluación del riesgo económico de México, no solo por la violencia que genera, sino por su impacto potencial en cadenas logísticas, comercio fronterizo, lavado de dinero y gobernabilidad regional. Cuando Estados Unidos impulsa alianzas regionales para combatir a los cárteles y México no participa en la primera línea de esa estrategia, algunos actores del mercado interpretan esta brecha política o de cooperación en materia de seguridad.
Esa percepción no implica necesariamente una salida inmediata de capitales, pero sí puede traducirse en inversiones más selectivas, mayores exigencias regulatorias para empresas que operan en el país y un mayor escrutinio internacional sobre sectores sensibles como transporte, energía, infraestructura o puertos.
Aun así, el impacto económico estructural sigue limitado por la profunda integración comercial entre México y Estados Unidos a través del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Mientras esa arquitectura económica permanezca intacta, es poco probable que los flujos de inversión se detengan abruptamente. El verdadero riesgo se ubica más en el terreno reputacional y geopolítico, si el narcotráfico comienza a dominar la narrativa internacional sobre México y se combina con tensiones políticas con Estados Unidos, los mercados podrían empezar a incorporar gradualmente un mayor riesgo.
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