Presiones a partir del golpe al Cártel de Jalisco. Inquietud en el PT y en MC.

El oficialismo comienza a hacer números de cara al impulso final para aprobar la reforma electoral. Ayer miércoles la presidenta volvió a decir que no cedería en la letra original de la reforma que es un problema para los aliados del PT y el Verde.

En las últimas horas ganó fuerza, en el staff presidencial, la intención de que la reforma comience su periplo legislativo en el Senado, donde son menos las voluntades para convencer.

De hecho, en la bancada de senadores el Verde ya aseguran contar con 10 de los 14 votos en cuestión. Los mecanismos de acuerdo son concretos: o bien opciones electorales a través de candidaturas, o bien, cierto grado de cobertura ante el vendaval que puede generar, en los próximos meses, el golpe del fin de semana al Cártel de Jalisco Nueva Generación.

En el Gobierno tienen muy presente que el Cártel se expandió a fuerza de acuerdos hechos, concretamente, en alcaldías. Esa información es la que ahora se pondrá en juego para aprobar una reforma que la presidenta entiende como elemental para relanzar su administración, golpeada desde hace semanas por las trifulcas habituales del morenismo.

Bajo esta ruta, además de alinear las voluntades del Verde, también se mencionan los votos en el Senado del PT – que ya habría uno acordado -, e incluso de MC, que padece los efectos de la ubicación geográfica del cártel en cuestión.

Los últimos intercambios del Verde con la presidenta han sido complicados y por eso, se observa, Manuel Velasco comienza a tomar una distancia prudencial de la discusión: por estas horas, quien pide “defender la democracia”, es Jorge Carlos Ramírez Marín.

Con información de La Política Online

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