Encontrando el nirvana
RELATO
Eran aproximadamente las dos de la tarde, cuando entonces, acostado en su hamaca vieja, aquel joven encontró EL NIRVANA…
Su ser entero, así como también su espíritu, cuerpo y sentidos, al ir escuchando esa melodía tan celestial, poco a poquito comenzaron a elevarse hacia el infinito y más allá.
El joven, quien toda su vida había estado lleno de ira, odio y demás, debido a muchos factores de su infancia y vida propia, ahora, acostado en su hamaca, y con los ojos cerrados, lentamente comenzó a ver todas las cosas y personas que siempre lo habían molestado mucho.
Y entonces, gracias a esta melodía tan celestial, sonando ahora en sus oídos, su ser, pero también toda su mente, sin así pedirlo, poco a poquito comenzaron a sentir “compasión y misericordia” por todas aquellas cosas y personas.
El joven, sintiéndose ahora mismo un santo, al que esta melodía celestial había purificado todo su espíritu, solamente no pudo dejar de sentir misericordia y compasión hacia todas personas a las que él siempre había llamado: “Imbéciles, subnormales, idiotas; básicos, genéricos, falsos, payasos, vendidos y cortos de cerebro; etcétera…”
“PERDONAR”, su mente pensó, en la más absoluta claridad y quietud mental. “ELLOS NO SE TIENEN LA CULPA DE SER LO QUE SON…” “Perdonar…”
“LA VIDA SOLAMENTE ES UNA… LA VIDA SOLAMENTE SUCEDE UNA VEZ…”
El joven, joven físicamente todavía, pero ya muy anciano espiritualmente, al ir sintiendo y experimentando una paz y quietud absoluta, sintió en todo su esplendor cómo una lágrima brotó de la orilla de su ojo derecho…
Segundos después, esa misma lágrima se desprendió de su ojo y entonces fue rodando, suave y lentamente sobre su piel. El joven, completamente extasiado ahora EN PAZ, ARMONÍA Y COMUNIÓN CON TODO SU SER INTERIOR Y EXTERIOR, ASÍ COMO TAMBIÉN CON TODO SU UNIVERSO, al abrir los ojos, y al ver la superficie sobre su cabeza, ese techo gris con algunas manchas de humedad, sintió y pensó que…, que entonces al fin había encontrado lo que él tanto había estado buscado: “EL NIRVANA”.
Y entonces, levantándose de su hamaca, con más sabiduría y paciencia que antes, se fue a comer su torta de puerco asado, que su amado padre le había preparado el día de ayer…
En su interior, ahora, él solamente sentía UN REGOCIJO Y DICHA INFINITA…
ANTHONY FLEMING SMART
Marzo/01/2026
2:54 p.m. Sunday

