Envenenamiento animal en Sinaloa: más de 50 casos registrados durante 2025
Activistas advierten un aumento sostenido de hechos en distintos municipios; denuncian uso de tóxicos prohibidos, subregistro y riesgos a la salud pública
Dheyna Brito / El Sol de Sinaloa
Culiacán, Sin.- El envenenamiento animal creció en Sinaloa durante 2025, con más de 50 hechos documentados en distintos municipios del estado, de acuerdo con registros periodísticos, reportes municipales y alertas de organizaciones de rescate. Activistas señalaron que se trata de un fenómeno en expansión y advirtieron que las cifras disponibles solo reflejan una parte del problema.
De acuerdo con el refugio Togo y Balto, los casos se concentraron principalmente en Guasave, Culiacán y Salvador Alvarado. Guasave acumuló la mayor cifra, con alrededor de 45 hechos registrados durante 2025, según datos difundidos por el Ayuntamiento dentro de los reportes de maltrato animal atendidos ese año.
En Culiacán, los envenenamientos se presentaron de manera reiterada en colonias específicas. Durante 2025 se documentaron episodios en zonas como Infonavit Humaya e Infonavit Las Flores, mientras que a inicios de 2026 se reportaron nuevos casos en la colonia Floresta. Además, el colectivo Balto y Togo alertó sobre un incremento aproximado del 40 por ciento en colonias como Los Ángeles, Santa Rocío y Estancia La Amistad, consideradas ya como zonas de riesgo recurrente.
En Mazatlán, vecinos de la colonia Francisco I. Madero denunciaron cuatro casos de envenenamiento de perros en un mes, tras detectar sustancias tóxicas presuntamente colocadas en la vía pública, lo que generó alerta entre habitantes de la zona.
Marisela Castaños, fundadora de Togo y Balto, señaló que el problema ha sido denunciado formalmente ante las autoridades. “Nosotros hemos puesto cinco denuncias por envenenamiento y hemos denunciado el uso irregular de tóxicos muy fuertes como el 1080, que se supone está prohibido”, afirmó.
La activista advirtió que estas cifras no representan la dimensión real del fenómeno, debido al subregistro y a la falta de denuncias formales o dictámenes concluyentes.

A través de un pronunciamiento público, el colectivo Balto y Togo advirtió que el envenenamiento masivo de perros y gatos no solo constituye un acto de crueldad extrema, sino que también representa un riesgo para la salud pública, al tratarse de sustancias tóxicas que permanecen expuestas en la vía pública y pueden afectar a niñas, niños, personas adultas mayores y a la comunidad en general.
Desde el ámbito local, la rescatista independiente Erika Pagaza explicó que uno de los principales obstáculos para dimensionar el problema es la falta de necropsias y diagnósticos veterinarios concluyentes. Indicó que muchos animales mueren antes de recibir atención médica o son encontrados sin vida, por lo que los casos quedan registrados solo como intoxicaciones o sospechas.
Pagaza alertó que varios de los venenos utilizados son solubles en agua y se manipulan sin medidas de protección, lo que facilita su llegada a drenajes, canales y arroyos. Señaló que esta contaminación puede trasladarse a otras zonas y eventualmente regresar a la población a través del agua o de la cadena alimentaria.

Tanto Castaños como otros rescatistas coincidieron en que el envenenamiento animal es considerado uno de los niveles más altos de crueldad, con impactos emocionales y económicos para quienes intentan auxiliar a los animales afectados, muchos de los cuales mueren o quedan con secuelas permanentes.
Los datos y testimonios recabados muestran que el envenenamiento animal se intensificó en Sinaloa durante 2025 y continúa en 2026, por lo que colectivos y activistas reiteraron el llamado a investigar los hechos, sancionar a los responsables y regular de manera urgente el acceso y uso de sustancias tóxicas, además de exhortar a la ciudadanía a denunciar cualquier acto sospechoso.
Con información de El Sol de Sinaloa

