ÍNDICE POLÍTICO

FRANCISCO RODRÍGUEZ

 

Cada mañana, la señora Claudia Sheinbaum brinda vergonzosas muestras de ignorancia. Pareciera que todos los recursos que el Estado neoliberal invirtió en su educación universitaria se perdieron en la grilla, el asambleísmo y las consignas en el campus… para que la UNAM mantuviera una cuota simbólica de 200 pesos anuales.

Ya son clásicas de la picaresca política mexicana sus explicaciones sobre lo que significa ascendente y descendiente. Sus propuestas para que el recibo de la CFE no sea tan oneroso. El refresco de cola de 600 litros, entre varias más que mueven a la carcajada… o a la lástima y pena ajena.

De Historia de México y Universal sabe poco o a veces nada. Como su antecesor y la pareja de éste, exalta a las civilizaciones originarias y desdeña el mestizaje que surgió a raíz de 300 años de virreinato español e invasiones extranjeras como la francesa y estadounidense durante el siglo XIX. Por eso viste como si fuera a participar en el bailable escolar del 10 de mayo.

Hace unos días, el excanciller Jorge Castañeda Gutman, con ascendientes judíos como Sheinbaum, criticó la simplona respuesta que en una de sus mentiñeras de la semana anterior dio cuando se le pidió su opinión sobre el actual conflicto bélico en Medio Oriente que tiene a Irán como epicentro: “paz, paz, paz, paz”, dijo la señora, a quien solo le faltó hacer la seña de la moratoria de su época de hippie y de guerrillera (¿por la paz?) en el M19 colombiano.

Y aunque más adelante abundó, para Castañeda, para cualquiera con más de dos dedos en la frente, vino lo verdaderamente criticable: “México siempre ha luchado por la paz, siempre en cualquier circunstancia”, lo que por supuesto no es absolutamente cierto.

En la Segunda Guerra Mundial participamos en contra del Eje conformado por Alemania, Japón e Italia.

Pero, peor todavía, quien fuera titular de Relaciones Exteriores de la transición democrática del 2000 le señala:

“Una persona de ascendencia judía como Sheinbaum debiera saber que lo último que convenía hacer –y que hasta cierto punto Roosevelt y Churchill no hicieron– fue combatir hasta el final el holocausto, e incluso tratar de detenerlo, por ejemplo, bombardeando los trenes que iban de Varsovia a Auschwitz, desde 1943-1944 cuando se supo lo que ahí sucedía. Sheinbaum no tiene por qué ser una judía religiosa y practicante, lo es culturalmente. Y debe saber que lo peor que se puede afirmar al respecto es que había que luchar por la paz, estar por la paz, en esas circunstancias.

“El simplismo, la banalidad, la ignorancia no son graves en ciertas circunstancias y a propósito de ciertos temas, pero con lo que sucede hoy en el mundo, y a propósito, justamente, de guerras justas o injustas, de optativas u obligatorias, de agresión o de defensa, hay que evitar hasta donde se pueda los lugares comunes.”

Se le dice a quien en sus cotidianas mentiñeras es la campeona del lugar común… con el que suple su ignorancia.

 

Tres sexenios de ignorantes

La ignorancia y la testarudez parecieran ser características no solo de la chusma también llamada chairiza, incluso de los cabecillas de la banda morenista.

Hace tres años, por ejemplo, le solicité a usted amablemente que buscara en el diccionario –o que googleara– el significado de la palabra epistemófobo. Estoy seguro de que la respuesta inmediata sería el nombre de Andrés Manuel López Obrador, seguido por el de la señora Sheinbaum.

Y tal es lógico. Porque la epistemofobia es el padecimiento de quienes temen adquirir conocimientos que contradigan sus propias ideas y que, además, mantienen una actitud evasiva ante los procesos de aprendizaje.

En dos palabras, un epistemófobo es, al mismo tiempo, un terco y un ignorante que no quiere aprender nada nuevo.

AMLO y Claudia tienen ideas preconcebidas. Y nada ni nadie lo mueve de ellas. Aunque les digan que están equivocados, ellos se sostienen con una testarudez que sería digna de mejores causas.

Por ejemplo, López Obrador aún cree que la Rusia actual es la URSS del Soviet Supremo, cuando la realidad nos enseña que lamentablemente es una especie de mafiocracia donde los grandes delincuentes están a cargo no sólo de la política sino hasta de los medios de producción de esa gran nación.

Sheinbaum, por su parte, se mantiene en la falsa creencia de que la revolución castrista “en contra del imperialismo yanqui” redimirá en algún momento al pueblo de Cuba de su mísera subsistencia.

A ambos nadie los puede convencer –y creo que ante su terquedad nadie lo intentaría– de que la llamada revolución cubana resultó fallida. Y que se transformó en una feroz y represora dictadura que usa como argucia el embargo comercial estadounidense para mantener en la miseria, la enfermedad y el hambre a los isleños.

Es difícil decirlo y mucho más aceptarlo, pero México ha tenido y aún tiene tres sexenios con titulares del Ejecutivo –incluya a Enrique Peña— sumamente ignorantes. Los dos del régimen de Cuarta… tercos, además. Epistemófobos, pues.

Y ha sido con esa ignorancia y con esa necedad que en los últimos años la 4T ha defendido su estúpida decisión de contratar a “médicos” cubanos, llegando incluso al insulto y a la calumnia en contra de la UNAM, donde supuestamente –y subrayo supuestamente— AMLO y Sheinbaum cursaron una licenciatura… que no´más no se les nota ni en el modito de hablar.

Amén de la terquedad y de la ignorancia es bien sabido que a López Obrador lo mueven una muy buena cantidad de rencores sociales. Lo mismo podría decirse de Sheinbaum. El primero los tiene en contra los que llama fifís, conservadores, “aspiracionistas”, et al. Otro de ellos es en contra la Universidad Nacional a la que tomó como su punching bag en varias ocasiones, lo que hasta ahora en apariencia no ha intentado su sucesora.

En esa mediocridad sí se les nota que ni siquiera a ver un partido de los Pumas fue a la Universidad.

Ignorantes. Tercos. Epistemófobos.

 

Indicios

Hace poco más de un siglo, Vladimir Ilʹich Lenin, el líder de la revolución rusa, observó el empollamiento de la enfermedad del infantilismo de izquierda, en el seno del movimiento de octubre, tal y como ahora lo observamos en el de Regeneración Nacional. Dicho padecimiento, según el dirigente histórico, se inoculaba y desarrollaba entre los “jóvenes pequeños burgueses” que ostentaban un discurso demasiado radical. Lo hacían desde tribunas privilegiadas, apuntaba el líder, incapaces de entender adecuadamente el manejo del poder, y les recomendaba, desde las páginas de la revista Kommunist, que siempre era mejor empezar los cambios desde adentro de la organización y no dejarse llevar por la idea peregrina de modificarlo todo, sin contar con las bases. La enseñanza aplica para la señora Claudia Sheinbaum, quien, obstinada, envió al Congreso una reforma constitucional autoritaria en materia electoral, aún a sabiendas de que carecía del apoyo de las oposiciones e, incluso, de sus convenencieros aliados. Fracaso, también histórico, de la señora pequeñoburguesa. * * * Reciba mi gratitud por haber leído este Índice Político. Le deseo, como siempre, ¡buenas gracias y muchos, muchos días!

https://indicepolitico.com
indicepolitico@gmail.com
@IndicePolitico
@pacorodriguez

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *