Escalada belica
Aunque Pese
Por Salvador Martínez G.
Como es su lamentable conducta, Donald Trump rompió con todas las normas del derecho internacional al iniciar “Operación Furia Épica”, con la que abrió fuego sobre Irán, en una guerra que fácilmente puede escalar hasta involucrar a otras naciones como China o Rusia y convertirse en un conflicto global nuclear.
La retórica tumpiana es una peligrosa mezcla de belicismo y cinismo con la supuesta intención de acabar con el programa nuclear de Irán y su teocracia, mediante bombardeos masivos que ya han costado la vida a más de un millar de personas, entre ellas un centenar de niñas, en lo más atroz de la guerra de Washington.
La historia de las abusivas intervenciones estadounidenses es un cementerio de falsas buenas intenciones, como ha sucedido en los casos de Afganistán, Irak y Libia.
Quizá el presidente convicto no ha caído en la cuenta de que el aniquilamiento de un líder no equivale al desmantelamiento de un sistema como el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). Si Irán logra resistir más allá de las cuatro semanas pronosticadas por Trump para destruir y acabar con el pueblo persa, Washington podría entrar en una etapa de serio desgaste económico y financiero, amén de las posibles presiones que emanen de China, Rusia u alguna otra nación de aquellos lares.
El marco geopolítico es complejo, con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, agresivo hacia fuera y con un disminuido poder hacia dentro; un presidente Trump que miente con supuestas negociaciones mientras prepara ataques sorpresivos, desalmados e inhumanos, y un concierto de las naciones en el que se observa prudencia o temor ante un líder sin principios ni reglas.
Tristemente para la presidencia de Trump, el debate sobre la guerra y la paz es un estorbo, pues se siente con el poder suficiente para decidir el curso de la historia por su cuenta. Ignora a la comunidad internacional, a la presión interna de sus ciudadanos y al respeto por la vida humana. Veremos.
SUSURROS
La iniciativa de Ley de Reforma Electoral llegó al Congreso a través de la Cámara de Diputados, para ser debatida y aprobada, en su caso, bajo difíciles condiciones de alcanzar los votos requeridos de dos terceras partes de los presentes en el Pleno.
Los partidos aliados de Morena, PVEM y PT no quieren dar su brazo a torcer y, bajo una negociación de chantaje, quieren despacharse con la cuchara grande.
Sin embargo, difícil es que la presidenta Sheinbaum acepte tales presiones porque sabe que Morena, el movimiento de la 4T, puede mantener el rumbo del país y hasta ridiculizar a sus partidos aliados, si se desprende de esa alianza de dudoso beneficio para el gobierno actual.
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