La línea política predominante en Washington respecto a Cuba es que la presión económica busca impulsar cambios políticos en la isla.

La convocatoria del expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para realizar una colecta internacional con el fin de enviar alimentos, medicinas y combustible a Cuba generó reacciones en Estados Unidos, bajo el criterio de que cualquier ayuda internacional debe beneficiar directamente a la población y no fortalecer al gobierno de la isla.

El embajador estadounidense Ronald Johnson reaccionó al anuncio con un mensaje publicado en la red social X en el que retomó una postura expresada por el secretario de Estado, Marco Rubio.

“Parafraseando al Sec. Marco Rubio, la mejor forma de ayudar al pueblo cubano es empoderándolo, no al régimen que los ha oprimido durante décadas”, escribió Johnson.

El mensaje se difundió poco después de que López Obrador reapareciera públicamente para pedir donaciones destinadas a apoyar al pueblo cubano en medio de la crisis energética y económica que atraviesa la isla.

Desde su retiro político en Chiapas, López Obrador pidió a simpatizantes y organizaciones sociales contribuir a una colecta destinada a adquirir alimentos, medicinas, petróleo y gasolina para la población cubana, argumentando que la isla enfrenta una situación humanitaria crítica.

El exmandatario apeló a la tradición de solidaridad entre México y Cuba y señaló que la intención es ayudar directamente a la población afectada por los apagones, la escasez de combustible y las dificultades para acceder a servicios básicos.

La iniciativa se suma a la política de apoyo humanitario que México ha mantenido hacia La Habana en los últimos años. Incluso, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha enviado cargamentos de alimentos y otros productos básicos a la isla y ha impulsado esfuerzos diplomáticos para facilitar el diálogo entre Washington y La Habana.

La postura de Washington

La reacción del embajador Johnson refleja la línea política predominante en Washington respecto a Cuba. En distintos pronunciamientos, funcionarios estadounidenses han defendido que la presión económica busca impulsar cambios políticos en la isla.

El secretario de Estado Marco Rubio ha señalado en diversas ocasiones que la política hacia Cuba debe enfocarse en fortalecer a la sociedad civil.

“La política de Estados Unidos debe apoyar al pueblo cubano en su lucha por la libertad y la democracia, no proporcionar recursos que terminen en manos del aparato del Estado”, ha sostenido Rubio en declaraciones recogidas por medios estadounidenses y en intervenciones ante el Congreso.

En el Capitolio, legisladores republicanos han reiterado una postura similar. El senador por Florida Rick Scott ha advertido que el envío de recursos a La Habana puede terminar beneficiando al aparato estatal.

“Cada dólar que llega al régimen cubano prolonga la opresión del pueblo cubano”, afirmó Scott en una audiencia legislativa sobre la política estadounidense hacia la isla.

Crisis energética y presión económica

Las tensiones diplomáticas ocurren en un momento particularmente delicado para Cuba. La isla enfrenta una severa crisis energética agravada por la interrupción del suministro de petróleo y por sanciones impulsadas desde Washington.

En los últimos meses, la administración del presidente Donald Trump intensificó la presión económica contra el gobierno cubano, incluida una estrategia para limitar el flujo de combustible hacia la isla, lo que ha provocado apagones prolongados, escasez de medicinas y dificultades en el transporte y la producción.

El propio presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó que su gobierno mantiene conversaciones con Washington para encontrar una salida a la crisis energética y económica que enfrenta el país.

La colecta impulsada por López Obrador abrió un nuevo capítulo en el debate regional sobre cómo responder a la crisis cubana. Mientras algunos gobiernos latinoamericanos promueven el envío de ayuda humanitaria directa, sectores del gobierno estadounidense sostienen que cualquier apoyo debe canalizarse de manera que fortalezca a la sociedad civil y no al aparato estatal.

En ese contexto, el intercambio de mensajes entre funcionarios estadounidenses y la iniciativa del exmandatario mexicano reflejan dos visiones contrapuestas: la solidaridad directa con el gobierno cubano frente a la estrategia de presión política y económica impulsada desde Washington para forzar cambios en la isla.

Con información de La Aurora

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