Mientras la atención sanitaria se concentra en dengue y violencia, una enfermedad bacteriana transmitida por garrapatas avanza sin visibilidad en comunidades vulnerables; en Sinaloa presenta una de las letalidades más altas entre padecimientos infecciosos.

Dheyna Brito

Culiacán, Sin. – En Sinaloa, el riesgo sanitario no siempre llega con sirenas ni cercos epidemiológicos. A veces llega pegado al pelaje de un perro. Las enfermedades por rickettsia —bacterias transmitidas por garrapatas, pulgas o piojos— no ocupan titulares con la misma frecuencia que el dengue o el golpe de calor, pero sí comparten territorio: colonias periféricas, comunidades rurales y viviendas con animales domésticos.

En ese mismo periodo, el Gobierno federal transfirió 4.2 millones de pesos para fortalecer la prevención de riesgos sanitarios y la vigilancia en salud pública. El acuerdo fue suscrito por la Secretaría de Salud y la COFEPRIS y publicado en el Diario Oficial de la Federación el 14 de enero de 2026, con aplicación al ejercicio fiscal 2025. Sin embargo, a nivel institucional la prevención sigue sin dirigirse a los espacios donde ocurre el contagio.

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Gobierno federal transfirió 4.2 millones para prevención de riesgos. / Foto: Cortesía | Pixabay

Un análisis publicado en enero de 2026 en la revista Salud Pública de México, titulado “Previniendo las rickettsiosis en México: importancia del material de promoción de la salud”, identificó que en Sinaloa sí se difundió información oficial, pero únicamente mediante material digital distribuido en redes sociales.

El problema no es la ausencia de campañas, sino su alcance.

En zonas donde el acceso a internet es irregular, la comunicación digital no llega a quienes conviven diariamente con vectores: patios con tierra, acumulación de objetos, animales sin control veterinario y viviendas con cercanía constante con fauna doméstica.

El mismo estudio advierte que la mayoría de los materiales preventivos en el país se difunden en redes sociales y páginas web, lo que limita su recepción en poblaciones de mayor riesgo.

Aumentan casos de zonas con garrapatas en Culiacán

Las infestaciones de garrapatas es una situación que aumenta en Sinaloa, particularmente en Culiacán. Casos como el del fraccionamiento San Fermín, el 3 de septiembre de 2025, cuando autoridades municipales realizaron fumigaciones casa por casa tras denuncias vecinales por un brote que abarcó viviendas y calles completas.

Semanas después, en octubre de 2025, estudiantes de la Universidad Autónoma de Occidente (UAdeO), unidad Culiacán, reportaron presencia de garrapatas dentro de aulas y pasillosdos alumnos sufrieron picaduras y el plantel tuvo que fumigar instalaciones, prohibir el ingreso de mascotas y trasladar clases a modalidad virtual.

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Garrapatas pone en alerta a vecinos del fraccionamiento San Fermín en Culiacán. / Foto: Cortesía / Vecinos

Los propios reportes sanitarios indicaron que no era un caso aislado, sino parte de una alta incidencia del parásito en distintas zonas de la ciudad.

Un problema pequeño en números, grande en consecuencias. La rickettsiosis no es una enfermedad masiva, pero su gravedad radica en que cuando aparece suele hacerlo tarde y con consecuencias fatales.

Hospitales del estado han observado que los pacientes —principalmente niñas y niños— llegan en estado grave. La enfermedad inicia con fiebre y malestar general, síntomas indistinguibles de otras infecciones comunes.

Erika Pagaza Calderón, licenciada en Biología y maestra en Botánica por la UNAM, advierte que el problema inicia en la convivencia cotidiana con animales:

“Una de las problemáticas más graves es que estos animales son atacados por garrapatas. Las garrapatas son un vector de muchas enfermedades que sí se transmiten al humano”.

El análisis académico advierte que la enfermedad suele subdiagnosticarse por confundirse con otros síndromes febriles y por baja sospecha médica.

En un estado con circulación constante de dengue y otras infecciones, la rickettsiosis pasa inadvertida hasta fases críticas.

Pagaza lo resume así:

“Las enfermedades que te producen las garrapatas pueden confundirse con muchas cosas… es una pandemia silenciosa”.

Ya no es un problema rural

Autoridades sanitarias han detectado garrapatas en escuelas, colonias habitacionales y comunidades rurales.

Esto cambia la lectura del fenómeno: la rickettsia dejó de ser una enfermedad de campo y ahora aparece en zonas urbanizadas con infraestructura sanitaria insuficiente.

Sebastián Arias, médico general por la Universidad Autónoma de Sonora, explica:

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15 menores de edad fallecieron por rickettsiosis en 2025. / Foto: Cortesía / Pixabai

“Si el paciente no recibe tratamiento ocurre una vasculitis que destruye los vasos sanguíneos de todo el cuerpo”.

El estudio nacional señala que la prevención depende de materiales escritos, largos y poco adaptados culturalmente, una lógica que no funciona en zonas con urbanización irregular.

La enfermedad ocurre donde la ciudad termina de construirse.

Prevención pensada para otro territorio

La bióloga y el estudio coinciden en que el modelo sanitario parte de una lógica urbana. Sin embargo, el análisis documenta que los materiales contienen exceso de texto, solo en español y sin considerar condiciones de vulnerabilidad social.

El resultado es un desfase territorial: la prevención circula en el espacio digital, mientras el riesgo permanece en el espacio físico.

Pagaza añade un factor clave:

“Los desparasitantes para parásitos externos son muy caros… si esta responsabilidad no se asume de manera gubernamental, el riesgo de contagio es muy alto”.

En varias zonas del estado la movilidad institucional es limitada, reduciendo brigadas y acciones presenciales. El control sanitario queda en manos del hogar, justo donde hay menos recursos.

Un problema estructural, no un brote

Hasta inicios de 2026 la enfermedad continúa presente en Sinaloa. No es un evento aislado, sino circulación constante.

El estado no lidera en casos, pero sí en un indicador alarmante: alta mortalidad con pocos contagios.

Arias explica:

“Muchas veces los síntomas se confunden primero con una gastroenteritis… y cuando aparece el manchado en la piel ya pasaron varios días”.

Eso no habla de una epidemia masiva, sino de detección tardía en entornos urbano-animalizados.

Las garrapatas no son nuevas en Sinaloa.

Lo nuevo es la ciudad que creció alrededor de ellas sin incorporarlas al mapa sanitario.

En ese vacío, la rickettsiosis se vuelve un riesgo silencioso: no porque sea rara, sino porque el sistema la detecta cuando ya es demasiado tarde.

Con información de El Sol de Sinaloa

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