Existen togas independientes que de manera intensa y con estupor —como siempre con repudio— se han percatado de la impunidad y paralización de la justicia que ha logrado el violentador sexual de sus tres menores hijos, por conducto de su patrimonio corruptor y de su hermano Jesús Sesma Suárez, prominente dirigente del Partido Verde Ecologista, hasta hoy aliado del Movimiento de Regeneración Nacional, que impulsó Andrés Manuel López Obrador. Estancamiento a la justicia de la que en gran parte resultan responsables Ulises Lara López y Rafael Guerra Álvarez por esos oscuros intereses que en su momento defendieron y que aún hoy prevalecen.

Sería aplaudible por la abogacía que se actuara conforme a estricto derecho, sin embargo, ello no es así, ya que se cuenta con la amarga experiencia de aquellas afirmaciones externadas por la Primera Magistrada de la República, las cuales no devienen en la realidad fáctica, sino únicamente son expresadas para tratar de atenuar la angustia e incertidumbre de los referidos menores a los cuales se les sigue prometiendo que se les va a hacer justicia, no obstante ello en la práctica es sólo un eufemismo del combate a la impunidad.

El que escribe estas líneas quisiera interpelar en un simple contexto: ¿Porqué hasta la fecha ésos tres menores que fueron violentados sexualmente por su padre Guillermo Alejandro Sesma Suárez, no han obtenido justicia?. A sabiendas que les asiste la razón jurídica.

¿No será éste otro caso típico de impunidad, por haberse repartido, en su momento las dádivas de corrupción sabidas?. O ¿por el hecho de que en su caso se demeritara el prestigio —ya muy menguado— de su hermano el diputado Jesús Sesma Suárez?.

Ojalá las palabras de Claudia Sheinbaum Pardo, Minerva Citlalli Hernández Mora y Bertha María Alcalde Luján, las cuales expresaron en su momento —si desean ser creídas—, provoquen que se extinga la corrupción en el entorno de procuración e impartición de justicia, rompiendo el status quo en que se encuentra, para ver tras las rejas a ese corruptor de ella y de sus menores hijos.

Obran en todas las constancias correspondientes prueba plena e indestructible de la conducta sexual perpetrada por el referido depravado, así como la insana actuación de ciertos ministriles de justicia que torcieron la vara y la balanza de la Diosa Themis.

Si la Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Fiscal General de Justicia de la Ciudad de México y la Secretaria de las Mujeres, resultan ser congruentes con sus expresiones, debe procederse de inmediato a encarcelar al despreciable agresor sexual, respetando para ello el interés superior de esos menores agredidos por su padre.

El antepuesto caso criminal resulta ser, hoy en día, otro más escandaloso caso de impunidad que México padece.

El caso de Regina Seemann Audiffred, no es igual al de la narco-política, pero resulta igualmente substancial que se haga justicia en ambos y que se respete con ello nuestra Carta Magna.

México espera confiado a que la decisión política y la justicia se sostengan con hechos. De no ser así, las palabras de esas tres mujeres se habrán diluido en otro más de los arquetipos de la esperanza fallida.

Es cuánto.

Lic. Alberto Woolrich Ortiz.
Presidente de la Academia de Derecho Penal
del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C..

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