A los 17 años, Jair Ochoa es parte de una generación que encontró en el Beisbol Five una forma distinta de competir, pertenecer y representar a México. Su historia refleja cómo un deporte joven, urbano y exigente se abre paso en Sinaloa a base de velocidad, disciplina y convicción

Alexis Ángeles / El Sol de Sinaloa

El sonido de la pelota contra el muro marca el inicio. No hay anuncio, no hay espera. El juego comienza cuando alguien lanza la bola al aire y la golpea con la mano abierta. En segundos, todo está en movimiento. “Aquí no hay tiempo para pensar”, dice Jair Eduardo Ochoa Herrera. “Si dudas, ya perdiste la jugada”.

Jair lo entendió desde la primera práctica. Venía del béisbol tradicional, de un deporte que permite pausas, ajustes, respiraciones largas. El Beisbol Five lo obligó a romper con esa lógica. “Yo jugaba béisbol desde niño. Cuando me hablaron de esto vine solo a conocerlo, a ver las reglas y las cosas más técnicas”, recuerda. No llegó con la idea de quedarse.

El Beisbol Five llegó a Sinaloa en 2022 como una disciplina nueva, urbana y todavía desconocida. No había procesos consolidados ni referentes locales, solo curiosidad. Jair fue uno de los tantos jóvenes que se acercaron sin saber muy bien qué esperar. “Al principio no fue algo que me atrapara de inmediato”, admite. “Pero lo que me hizo quedarme fueron los juegos, la dinámica y el equipo. Me sentí como en una familia y eso pesó mucho”.

El crecimiento competitivo fue tan acelerado como el juego. En 2023, Jair obtuvo medalla de bronce en los Juegos Conade y meses después integró la Selección Mexicana Juvenil que compitió en la Copa Mundial Juvenil de Beisbol Five en Ankara, Turquía. En 2024 ganó medalla de oro en el estatal Conade y representó a México en el Panamericano rumbo a Venezuela, donde el equipo obtuvo plata. Más tarde compitió en el Mundial Libre en Hong Kong, China.

Cuba domina el panorama mundial, pero México se ha posicionado como protagonista, con Sinaloa como uno de sus principales semilleros. Culiacán concentra entrenamientos, procesos y jugadores que hoy representan al país en torneos internacionales. Jair Ochoa es parte de esa generación que creció junto con el deporte. “Nosotros no llegamos a algo hecho”, reflexiona. “Nos tocó construirlo”.

El Beisbol Five no ofrece pausas ni garantías. Exige reacción, constancia y convicción. Jair aprendió a jugar bajo esas reglas y, con ello, encontró un lugar en un deporte que corre tan rápido como quienes lo practican.

 

Con información de El Sol de Sinaloa

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