La Costumbre del Poder: México se empequeñece
No olvido la respuesta de Federico Reyes Heroles durante una entrevista: el narco no se combate, se administra. Hoy se han mostrado incapaces de combatirlo y administrarlo, y el PIB llega al socavón del fondo de las minas paralizadas, cuyas concesiones regresan al Estado
Gregorio Ortega Molina
Cuando la doctora Sheinbaum Pardo -esponjada y llena de brío- habla sobre el descenso de la criminalidad, empiezan a aparecer los cadáveres de los mineros secuestrados en Sinaloa. La muerte no es la solitaria consecuencia de la falta de seguridad pública, como lo muestra el resultado del operativo en Tapalpa.
Por lo pronto nos enteramos de que “en medio del secuestro de 10 trabajadores mineros en Sinaloa y el hallazgo de los restos de 5 de ellos en una fosa clandestina, más de 200 concesiones mineras que tenían asignadas empresas privadas serán devueltas al Estado mexicano por no encontrarse actualmente en producción”.
Para nuestro infortunio nunca dejaron claras las razones por las cuales se detuvieron o nunca iniciaron las tareas de producción, pero sin ser expertos en minería, ni geólogos, suponemos que fue debido a que no se garantizaron las condiciones de seguridad -jurídica y física- que existieron en México antes de que las exigencias de los barones de la droga modificaran las reglas del juego del poder político y económico. Las organizaciones criminales desplazan al Estado en las áreas fundamentales de la economía, para impulsar el empleo y el PIB. La razón es simple, el control sobre la sociedad sólo se establece cuando se impone el miedo.
Regresar a las condiciones de paz interna previas al establecimiento de los compromisos que quedaron sellados con el besamanos a María Consuelo Loera Pérez, si lo desean e intentan, será un proceso largo, cruento y muy, pero muy lento. La pax narca sólo existe cuando los barones de la droga están al mando, lo demás es cohabitación.
Suponer que los capitostes de la 4T pueden encontrar soluciones intermedias para que el PIB nos indique que ahí la llevamos, es algo más complicado que un cuento chino. Los que saben del tema, me cuentan que los narcos no capitulan, y cuando alguna de las partes deja de honrar lo establecido y traiciona, paga con la vida… y la de sus seres queridos o la de algunos miembros de la sociedad, como ocurrió con los mineros de Sinaloa.
No olvido la respuesta de Federico Reyes Heroles durante una entrevista: el narco no se combate, se administra. Hoy se han mostrado incapaces de combatirlo y administrarlo, y el PIB llega al socavón del fondo de las minas paralizadas, cuyas concesiones regresan al Estado. México se empequeñece.
@OrtegaGregorio

