¿Qué pasaría con una reedición de la Noche de los cristales rotos en Minneapolis y otras ciudades de Estados Unidos, esa gran y hospitalaria nación? En este mundo en que las multitudes se motivan y mueven a través de las redes sociales, en el que el linchamiento cibernético cobra vidas porque incentiva suicidios y asesinatos, no es absurda la suposición de un baño de violencia y muerte, como sucedía en el Sur antes de la Guerra de Secesión

Gregorio Ortega Molina

 

El pasmo limita la capacidad de reflexión, de observar sin ideas preconcebidas, de colocarnos en estado de alerta. Lo que sucedió en Minneapolis fue suficiente para que hagamos un esfuerzo por recordar cómo es que El Tercer Reich, el de los mil años, se hizo con el poder.

Supongo que hoy no dejan espacio para otra Rosa Louise McCauley Parks, como lo muestra la imagen de Liam Conejo Ramos. Debido a las reacciones de su detención, la soldadesca del ICE debió regresarlo a su madre. El enojo de la población no se contiene.

Hay matices en lo que hoy sucede. Los hebreos, o judíos, son sustituidos por los latinos, esa mano de obra conformada por migrantes expulsados de sus naciones por la violencia, el hambre, la persecución política. Los egipcios cedieron su lugar a los anglosajones-. La riqueza de Alemania, como en su momento estuvo la de la España de Isabel, estaba en manos de judíos, y era necesario despojarlos para, supuestamente, reactivar la economía.

En gran medida la máquina económica de Estados Unidos creció gracias a la mano de obra de esos migrantes latinos, pero como llega la automatización, la IA, los administradores suponen que pueden empezar a prescindir de esos brazos que mueven los excrementos de los blancos dejados en los baños públicos y privados, en los hospitales, en las escuelas… en fábricas, oficinas y otros centros de trabajo. Alguien debe mover la basura, y no serán los blancos, los arios, los impolutos gringos incapaces de ensuciarse.

Pero no es sólo en esas áreas, pues los migrantes también están presentes en los centros de investigación, en las ensambladoras de autos, en la producción agropecuaria, en la fundición, en la administración pública, en los pequeños negocios de alimentos o reparto de bienes. Los latinos también son capaces de producir riqueza, no nada más de limpiar la porquería de los estadounidenses, de los blanquitos.

¿Qué pasaría con una reedición de la Noche de los cristales rotos en Minneapolis y otras ciudades de Estados Unidos, esa gran y hospitalaria nación?

En este mundo en que las multitudes se motivan y mueven a través de las redes sociales, en el que el linchamiento cibernético cobra vidas porque incentiva suicidios y asesinatos, no es absurda la suposición de un baño de violencia y muerte, como sucedía en el Sur antes de la Guerra de Secesión.

@OrtegaGregorio

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *