Le reviven la presión a Rocha; la FGR trata igual a Teuchitlán y el Cuenazo; diputada propone firmar vales a abusadores
DOMINGRILLA
Le reviven la presión a Rocha; la FGR trata igual a Teuchitlán y el Cuenazo; diputada propone firmar vales a abusadores
FRANCISCO CHIQUETE
Cada vez que se recrudece la violencia se recrudecen también las especulaciones políticas contra el gobernador Rubén Rocha Moya, a quien nuevamente colocan como posible ejemplo de los cambios que México deberá hacer a propósito de la lucha contra la criminalidad.
En realidad no hay un indicio específico, sino especulaciones que a veces se alimentan desde el propio partido de Morena, donde los partidarios del cambio se aprovechan de situaciones como el repunte de las balaceras y los asesinatos, para decir que “ahora sí”.
Incluso se da un curioso enfrentamiento entre los distintos bandos, con acusaciones de que uno u otro u otro alimentan los golpes no sólo contra Rocha, sino también contra sus aspirantes a sucesores. El caso más notorio es el del alcalde de Ahome, Gerardo Vargas, que juega las contras y luego se llama agredido.
Al final nadie dentro de las estructuras oficiales se va a atrever a decir que la medicina de Omar García Harfuch está fracasando en el cuerpo social sinaloense, pues aunque hay golpes y decomisos y detenciones, los enfrentamientos siguen, como siguen los asesinatos, los levantones y las víctimas inocentes, donde destacan los menores de edad.
Algunos lo explican como un enfoque de interés: ¿qué urge más ante los apremios del gobierno de Estados Unidos: entregar resultados espectaculares de decomisos y detenciones? ¿pacificar realmente a Sinaloa?
Claro que ninguna de las dos tareas es fácil, pero a ellos les apura una cosa y a nosotros nos urge la otra.
Ni modo. Rocha tendrá que seguir soportando los jaloneos internos y las “ayudas” de algunos de sus colaboradores, que no le encuentran la cuadratura al círculo, como el secretario general de gobierno, Feliciano Castro Meléndrez, quien endureció el lenguaje por la ominosa muerte de la niña Dana Sofía, pero sonó como un ciudadano indignado, y no como una autor4idd comprometida que dé garantías creíbles a la familia agraviada y a la población indignada.
Por cierto tampoco ayuda la actitud de la Fiscalía del Estado, que para “atenuar” las cosas, aclara que Dana Sofía y su familia no fueron víctimas del fuego cruzado, sino de un “ataque directo”. ¿Eso le devuelve la vida? ¿De veras creen que eso les exime de responsabilidad?
Todas esas barbaridades hacen que las especulaciones de cambios encuentren el ambiente propicio para calar en el imaginario colectivo.
EL MIEDO A
LAS PALABRAS
Toda una conferencia dio el secretario García Harfuch en la mañanera para decir que no, que el rancho Izaguirre en Teuchitlán no era un campo de exterminio, sino un campo de entrenamiento para sicarios, en el que se asesinaba a los que no daban el ancho o no aceptaban desempeñar esa tarea, y donde además se torturaba a los renuentes.
Como preguntó un gran amigo: ¿a partir de cuántos asesinatos consideran estas gentes que se trate de un campo de exterminio?
La izquierda fue siempre claridosa en el lenguaje. No se ocultaba en subterfugios para criticar lo que el gobierno hacía. Hoy esa izquierda, desde el gobierno, prefiere las clases de semántica que la realidad.
A propósito de este caso: la Fiscalía General de la República dejó de deshojar la margarita y anunció que le entraba a la investigación de Techuitlán. No vamos a discutir que, tratándose de crimen organizado, les tocaba asumir la responsabilidad desde el principio. El hecho es que ya están ahí y ya presentaron sus primeros datos.
Ahí, como dijo García Harfuch, se entrenaba a personas a las que enganchaban con engaños, se asesinaba a los rebeldes o no calificados, se torturaba a los remilgosos y se les dotaba de uniformes, lo que explica la presencia de mochilas, ropa y calzado.
Sólo que todo esto ya lo sabíamos todos los mexicanos, todos menos las autoridades, que andaban muy ocupadas aventándose la bolita entre el estado de Jalisco y la propia Fiscalía.
Es el segundo caso abordado de manera similar.
Cuando la FGR vino a hacerse cargo del caso Mayo Zambada-Cuén Ojeda, hizo una descripción muy precisa que todos los sinaloenses conocíamos por la carta de Zambada, en que denunciaba cómo sus presuntos secuestradores asesinaron a Cuén Ojeda en el sitio donde habían pactado un encuentro.
La FGR desmontó la versión del asalto en gasolinería que con todo y video exhibió la fiscalía local y confirmó lo que también sabíamos o sospechábamos todos, que se trataba de Cuén, no de su lujosa camioneta.
Pero como decían en mi casa paterna: fue arrancar de caballo y parar de burro. A partir de entonces no ha habido nada. Ni siquiera un encausamiento a quienes se prestaron a distorsionar la versión del asesinato de Cuén, mucho menos de capturar a los ejecutores o al menos formalizar las acusaciones.
Lo último que dijo el fiscal fue que estaban esperando a ver qué más declaraba Zambada en los Estados Unidos.
El paralelismo con Teuchitlán es impresionante: dejan bien establecida cada cosa que los respectivos gobiernos locales hicieron de manera indebida, pero ni un paso más allá. Nuestra justicia tiene estampa de tortuga.
EL HURACÁN
CUAUHTÉMOC
Defendieron al presunto violador y todavía salieron a acusar a los comentócratas, como dice la presidenta, de defender al exfiscal de Morelos. Pero con todo y los distractores, saben que se dieron una exhibida de esas que se daba el PRI cuando su poder era incuestionado.
Si a usted le pareció triste ver a las mujeres de Morena rodeando en la Cámara de Diputados a Cuauhtémoc Blanco al grito de “no estás solo”, seguramente le pareció peor el chistorete de “nuestra” diputada por Guasave, Felícita Pompa Robles, quien le propuso a Cuauhtémoc Blanco recabar la firma de la interesada antes de proceder a darle un beso. ¿Y por una violación, también es necesario recabar algo? Como decía mi amigo Heriberto Millán Godínez: “te va a dar un vale”.
Una vergüenza para las mujeres y para Guasave, que con esas personajes no necesita de chistes para sentirse indignado.
En cambio la diputada Graciela Domínguez prefirió ausentarse de la votación. De repente se acordó que tenía algo muy importante que hacer en Escuinapa, y se quedó en Sinaloa, lo que le impidió votar a favor o en contra de Cuauhtémoc. Sobre todo en contra.
Doña Olegaria Carrasco, tres veces diputada federal, no pasará penas para explicar su voto doblegado porque de todos modos nadie la ha visto desde su primera legislatura.
Pero el valor no alcanza para todo. Graciela estaba programada para participar en un foro denominado Políticas Públicas en materia de igualdad, género e identidad en el estado de Sinaloa, En la Universidad Politécnica de Sinaloa estarían ella, la jefa del control político del Congreso de Sinaloa Tere Guerra y la diputada local Karla Daniela Ulloa, pero de última hora se dijo que no, que el evento podría cancelarse y se ofrecía que, de realizarse, los organizadores enviarían información y fotos del evento. Mejor que no fuesen los reporteros preguntones, no fuera a ser que preguntaran sobre el arropamiento a Cuauhtémoc.
El miedo no anda en burro, ni impide el servilismo.
¿Y EL DIPUTADO
MACHITO?
Si las mujeres de Morena tienen la lamentable excusa de que les dieron línea para defender al partido y a su compañero, los que no tienen “ni tantita pena” son los priístas, especialmente los diputados federales, que se sumaron a Morena y votaron por el Cuauh, dando una prueba más de que el PRI-MOR sigue vivo.
A ver qué peregrina explicación da el machín-rin Mario Zamora Malcampo, único sinaloense tricolor que agarró barco en la actual legislatura federal (lo bajaron de senador a diputado pluri). Por supuesto que jamás aceptará que se sumaron a la ignominia para que a su jefe político, el Alito Moreno, no le revivan el juicio de procedencia con que lo tienen amenazado por las acusaciones de rata y corrupto, según dice Layla Sansores.