México está en el centro del discurso de la campaña presidencial de Estados Unidos. Un posible triunfo de Donald Trump y su ahora compañero de fórmula J.D Vance puede hacer que se pase de las advertencias a los hechos con consecuencias muy peligrosas para el futuro mexicano.

 

El triunfo de Trump como candidato republicano tuvo su episodio místico. Sobrevivió a un “atentado”. Son los destinos de Dios, pareciera afirmarse.

 

Pero aún así y su toque místico o religioso, el centro de la narrativa no está enfocado en esto, sino en el papel que Estados Unidos debe asumir en contra de su principal peligro: Los cárteles mexicanos y las drogas que mandan a aquel país.

 

J.D Vance, ya nombrado como candidato a la Vice presidencia afirma en un mensaje en video que cerrar la frontera con México es un asunto personal. Afirma que él estuvo a punto de perder a su madre por culpa de las drogas que llegan desde México.

 

“Nos llaman racistas porque se apoya la construcción del muro con México, dice, pero nos llamen como nos llamen pondremos por encima de todo, el interés y defensa de los norteamericanos”. “Ni un niño más que caiga en las garras de las drogas”, afirma.

 

De Trump qué más hay que agregar. Desde su primera campaña, su narrativa y discurso en contra del enemigo gringo y su defensa del país ya no estuvo centrado en el medio oriente. Ya no era Afganistán, ni Irán o Irak. Era México y sus migrantes. Hoy el discurso se ha enriquecido. Es también sus narcos y las autoridades que los protegen.

 

Lo cierto es que México, su gobierno y sus cárteles de las drogas están hoy más que nunca en el centro de un huracán político.

 

Los republicanos usan la tibieza del gobierno de Biden en relación con lo que pintan como un narcogobierno mexicano y los demócratas tendrán que mandar señales contrarias. Ahí estriba precisamente el momento de mayor vulnerabilidad tanto para el gobierno mexicano como para los mismos narcos.

 

¿Se animará Biden o los demócratas a dar un manotazo en contra de los cárteles mexicanos o en contra de un representante del gobierno mexicano o lo dejará para que lo hagan los republicanos y legitimar con ello su discurso y futuro gobierno?

Quién sabe, pero si hay una situación cierta. Hoy México es el epicentro de la tormenta política que vive Estados Unidos en medio de su sucesión presidencial y el manotazo es inevitable. O lo dan los demócratas o lo dan los republicanos. Ambos tienen el mismo interés.

 

La duda que queda es la siguiente: ¿De qué tamaño será el manotazo? ¿Alcanzará el mismo presidente Andrés Manuel? Hay quienes piensan que esa posibilidad dependerá del tiempo en el cual se dé el manotazo y quien lo de.

Veamos.

 

1.-Si el manotazo se da antes de las elecciones y por parte del mismo gobierno de Joe Biden, lo más seguro es que no alcance al presidente Andrés Manuel. Ambos gobernantes han coexistido y por las señales que se mandan, el presidente mexicano apoyaría la reelección del actual mandatario gringo.

 

2.-¿Entonces a qué tamaño se reduciría el manotazo? Bueno, hay quienes piensan en los hijos del Presidente, otros en los hermanos de sangre o “hermanos políticos” y hay otros que ven a un militar o un gobernador. Esa sería un escenario acordado con el presidente mexicano. ¿A quién entregaría primero el presidente Andrés Manuel?

 

Pero lo que son las cosas, en el primer plano no aparecen los capos o jefes de los cárteles. Eso vendría después si es necesario. ¿Y La lista de los posibles? Hay que ir haciéndola.

 

3.-El segundo escenario es que el manotazo llegue con el triunfo de Trump si este se da. Ahí sí, hay quienes opinan que puede alcanzar hasta al mismo presidente Andrés Manuel. Es el peor de los escenarios para el gobierno mexicano.

Y es que Trump le gusta mucho el espectáculo, el show, la polémica y así gobernó los 4 años que estuvo al frente de la presidencia. Polarizando y confrontando. Le interesaba más la narrativa que la realidad o la verdad.

 

4.-Regresar a la era de Trump es como regresar a las Películas de Machete filmada en los estudios de Hollywood en los años 2010 y 2013 donde la trama oscila de un candidato al Senado que odiaba a los migrantes mexicanos y los combatía incluyendo el cazarlos y asesinarlos en la frontera.

La trama de esta película fue la historia y la narrativa de Trump en su primera campaña.

 

El encarnaba al político que odiaba a los migrantes mexicanos y era el defensor de su país ante la amenaza creciente.

 

El final de esa película fue el mismo final del primer gobierno de Trump. Fue arrasado por una mayoría latina que le negó su voto.

 

Hoy Netflix estrenó la película Un detective Suelto en Hollywood y los narcos del Cártel de Sinaloa aparecen en escena con un intento de asesinato al comisionado de la policía.

 

Así, Trump quien también acaba de enfrentar un intento de asesinato, pone en el centro de su interés, la amenaza que representan los capos de la droga mexicanos y ahora su lucha -narrativa- será contra ellos. Ya no contra todos los migrantes, sino contra los narcos.

 

5.-Así las apariciones en escena de Trump como candidato presidencial van muy ligadas a las tramas o guiones de películas de Hollywood. En Machete, también se planea un auto atentado en contra del Senador que combatía a los migrantes mexicanos. Así que el cine y la realidad van de la mano.

 

Así Trump pareciera encarnar la trama de “un político suelto en Hollywood” pero que deja claro que sus enemigos ahora ya no son todos los migrantes -son muchos- sino ahora son los cárteles de las drogas y la Narco política que los protege.

 

¿Y el manotazo? Ese es inevitable. Hay que ver quién lo da y a qué niveles llega.

Habrá que estar pendientes.

 

PASO A PASITO.-Hoy el presidente Andrés Manuel abordó de nuevo el tema del conflicto que se trae el gobierno del Estado de Sinaloa y la UAS. Dijo una gran verdad y de paso dejó un mensaje encriptado.

 

“No quiero tomar partido y le tengo mucha confianza al gobernador Rocha, él es partidario del diálogo y ojalá que se llegue a un acuerdo, ya que el asunto se complicó y alargó derivado de las elecciones”, refirió López Obrador.

 

Hasta lo dicho por el presidente. La verdad es que no ha querido tomar partido y los ha dejado solos al gober y a la UAS con su pleito.

 

El presidente no es el mismo que si tomó partido cuando el gober Rocha se dejó ir con todo contra el Sindicato de Maestros de la Sección 27 y 53.

Ahí sí de inmediato frenó el pleito y le dio el lado a sus aliados del magisterio.

Con Estrada dejó solo al gober y su conflicto con el ex alcalde. No fue lo mismo con El Químico Benítez a quien sí protegió y sus conflictos penales se le acabaron.

En el pleito entre Rocha y la UAS no se ha metido pero hoy dejó un mensaje. “No quiero tomar partido y le tengo mucha confianza al gobernador Rocha, él es partidario del diálogo y ojalá que se llegue a un acuerdo”.

 

Si lo saben leer por el bien de la UAS y el Gober, el acuerdo podrá llegar.

Lo que sigue es que el presidente o la nueva presidenta si tome partido y uno de los dos habrá de perder.

 

OTRO PASITO.-Y se cumplió. Hasta el zócalo capitalino llegaron dos manifestaciones. La que defiende la autonomía de la UAS y acusa al gober Rubén Rocha de vulnerarla y la que protesta y acusa la injerencia de Héctor Melesio Cuen y el PAS en la vida universitaria.

 

Veremos qué resultados salgan de la reunión con la titular de la Secretaría de Gobernación. Todo dependerá de la instrucción que lleve María Luisa Alcalde.

 

Si solo los escuchará y verá pelear o les impondrá a cada parte algo que ceder a cambio de acabar con esta pugna.

 

En un rato más se sabrá.

Oswaldo Villaseñor

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