BITÁCORA INQUIETA
Jesús Octavio Milán Gil 
En política, los libros no se escriben para recordar: se escriben para ajustar cuentas.
El más reciente libro de Julio Scherer Ibarra ha dejado de ser un objeto editorial para convertirse en un detonador político. No es un volumen más en la larga tradición de memorias sexenales; es una pieza colocada con precisión quirúrgica en el corazón del oficialismo.
Scherer no fue un observador externo. Fue consejero jurídico del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Estuvo en el epicentro del poder. Conoció expedientes, disputas internas, rivalidades soterradas. Y ahora, desde fuera, revela lo que antes se murmuraba en voz baja.
El libro incomoda porque no ataca desde la oposición: interroga desde dentro.
La reacción en cadena
La presidenta Claudia Sheinbaum no pudo ignorarlo. Tampoco el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, figura relevante del morenismo histórico. Lo que comenzó como una respuesta aislada del exvocero Jesús Ramírez Cuevas terminó convirtiéndose en una defensa articulada.
Cuando un partido en el poder responde en bloque a un libro, el mensaje es claro: duele.
El contexto no es menor. Morena atraviesa un momento de reacomodo:
– La salida del fiscal Alejandro Gertz Manero.
– El relevo de Adán Augusto López en la coordinación del Senado.
– La controversia por la destitución de Marx Arriaga Navarro en la SEP.
– El relevo de José Antonio Romero Tellaeche en el CIDE.
No son hechos aislados. Son síntomas de una transición interna.
¿Por qué sacude al morenismo?
Porque el libro rompe tres equilibrios fundamentales:
1. El mito de la unidad monolítica.
Morena siempre proyectó cohesión. Las revelaciones sugieren tensiones más profundas.
2. La narrativa moral.
La Cuarta Transformación se presentó como ruptura ética con el pasado. Las acusaciones internas erosionan ese discurso.
3. El control del relato histórico.
En política, quien narra el pasado influye en el futuro. Scherer está narrando una versión que no necesariamente coincide con la oficial.
El momento importa
Morena no es ya un movimiento insurgente: es el partido gobernante. La transición de liderazgo de López Obrador a Sheinbaum exige estabilidad interna. En ese escenario, un libro que revive disputas y señala responsabilidades no es literatura: es dinamita.
La presidenta enfrenta un doble desafío:
– Evitar que el conflicto interno se convierta en fractura pública.
– Impedir que la oposición capitalice las fisuras.
La estrategia hasta ahora parece ser la contención: minimizar, responder sin amplificar, cerrar filas.
Ajustes, purgas o transición natural
En todo partido hegemónico ocurre una depuración tras el cambio de liderazgo. El PRI lo hizo durante décadas. El PAN lo vivió tras la salida de Los Pinos. Morena no es excepción.
La pregunta es si estos movimientos son parte de una transición institucional o señales de una disputa más profunda por el control del proyecto.
Scherer no sólo cuestiona nombres: cuestiona dinámicas de poder.
El tablero completo
El libro aparece cuando:
– Se redefine el liderazgo presidencial.
– Se reconfiguran grupos internos.
– Se busca consolidar un segundo piso de la Cuarta Transformación.
En ese escenario, cualquier revelación que altere equilibrios es interpretada como amenaza.
Pero también como oportunidad.
Porque si el oficialismo logra procesar la crítica interna sin fractura, podría fortalecer su legitimidad. Si no, el desgaste será acumulativo.
¿Escándalo pasajero o parteaguas?
Muchos libros políticos generan ruido y luego se diluyen. Otros se convierten en referencia obligada para entender una etapa.
El impacto real dependerá de tres factores:
1. Si surgen nuevas revelaciones o testimonios que amplifiquen lo escrito.
2. Si las instituciones investigan o simplemente ignoran.
3. Si el electorado percibe estas revelaciones como conflicto interno o como evidencia estructural.
Una lectura estratégica
Más allá del escándalo, el episodio revela algo más profundo: Morena ya no puede gestionarse como movimiento carismático; debe funcionar como partido institucional.
Y eso implica reglas claras, transparencia interna y manejo profesional de crisis.
La política mexicana entra en una fase distinta: menos épica, más administrativa.
Conclusión
El libro de Scherer no derrumba al oficialismo. Pero sí lo obliga a mirarse al espejo en un momento delicado.
En política, las crisis no siempre nacen en la oposición. A veces brotan de la memoria.
Y cuando la memoria escribe, el poder escucha… aunque no quiera.
Nos vemos en la siguiente columna.

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