Productores de maíz y frijol enfrentan crisis en Sinaloa por plagas, sequía y precios bajos
Los productores advierten que afectaciones en maíz y frijol golpearán producción, rendimiento y volumen.
Mario Núñez
Culiacán, Sin.- Sinaloa no enfrenta una emergencia agrícola repentina; enfrenta algo más peligroso: un desgaste silencioso que ciclo tras ciclo reduce su capacidad productiva en el estado que históricamente ha sido el granero de México.
En el presente ciclo agrícola se sembraron alrededor de 340 mil hectáreas, una cifra superior a la del año anterior, por lo que la expectativa inicial superaba los 4 millones de toneladas. Sin embargo, productores estiman que la cosecha podría disminuir a 3.5 millones de toneladas o poco más, informó Baltazar Valdez Armentía, presidente de la Unión de Campesinos Unidos de Sinaloa.
La diferencia refleja factores estructurales como la falta de capital, el riesgo climático, la incertidumbre en apoyos y el incremento en los costos de producción que enfrentan los agricultores del estado.
Afectaciones
Se reportan daños en 11 mil hectáreas de maíz y afectaciones en 2 mil hectáreas de frijol, ocurridas en una etapa clave del ciclo agrícola, lo que representa riesgos para el rendimiento y la calidad de los cultivos.
Las temperaturas inusualmente altas alteraron los ciclos productivos del maíz y el frijol, detonaron la presencia de plagas fuera de temporada y evidenciaron la fragilidad de un modelo agrícola que depende de altos rendimientos con precios de venta poco rentables.

El dirigente de la Unión de Campesinos Unidos de Sinaloa señaló que uno de los síntomas visibles fue el acame, con plantas derribadas en cultivos de 40 a 50 días. Aunque algunos lotes podrían recuperarse, el impacto principal se encuentra en los procesos fisiológicos internos.
“El maíz ya estaba espigando antes de los 70 días”, explicó Valdez Armentía. El espigamiento adelantado reduce el ciclo vegetativo, lo que limita la acumulación de biomasa y afecta el llenado del grano.
El maíz de invierno en Sinaloa suele completar ciclos de 180 a 200 días, pero el calor aceleró su desarrollo, acortando el periodo crítico de llenado. Si este proceso coincide con el jiloteo, la polinización se ve comprometida y el impacto se refleja en rendimientos menores por hectárea.
Frijol
Por su parte, Alfredo Rosales Gámez, dirigente de la Unión de Productores de Frijol de la Liga de Comunidades Agrarias, explicó que el cultivo inició con condiciones favorables, pero el comportamiento atípico del clima modificó el panorama.
Las temperaturas elevadas durante el día y las noches frías favorecieron la aparición de insectos chupadores y mosquita blanca, lo que provocó defoliación y daños en el ejote, afectando el llenado del grano.
Aunque se establecieron cerca de 70 mil hectáreas de frijol, los siniestros redujeron la superficie efectiva a alrededor de 55 mil hectáreas. Con un promedio estimado de dos toneladas por hectárea, el volumen podría superar ligeramente las 100 mil toneladas, aunque con una marcada variabilidad entre parcelas.

Las zonas más afectadas se ubican al norte del estado y en regiones cercanas a la sierra, en municipios como Angostura y Mocorito, donde el estrés térmico y la menor humedad facilitaron el avance de plagas.
En algunos casos, productores optaron por siniestrar parcelas antes de la cosecha, ya que los costos de corte y trilla hacen inviable levantar cultivos que no alcanzan al menos una tonelada por hectárea.
Ante la baja productiva, organizaciones buscan que el frijol no se comercialice por debajo de 30 pesos por kilo, aunque la urgencia de liquidez ha generado ventas anticipadas entre 26 y 27 pesos.
Mercado
En el caso del maíz, productores estiman que el precio rentable sería de 7 mil 200 pesos por tonelada, mientras que en el mercado internacional ronda entre 3 mil 700 y 3 mil 800 pesos. El ciclo anterior, con apoyos, algunos lograron vender cerca de 5 mil 200 pesos, pero en 2026 difícilmente se rebasarán los 4 mil pesos.
A este escenario se suman insumos más caros, fertilizantes y energía al alza, financiamiento costoso y la competencia del maíz importado de Estados Unidos, que cuenta con subsidios.

Como consecuencia, Sinaloa pasó de aproximadamente 29 mil productores de maíz a entre 22 y 23 mil, no por un cambio de cultivo, sino por el abandono de la actividad ante la falta de rentabilidad.
Aunque la superficie sembrada aumentó, la base productiva humana se reduce, lo que implica menor resiliencia y mayor concentración del riesgo en un estado clave para la producción de maíz blanco en México, con impactos directos en los ingresos de miles de familias y en la cadena agroalimentaria nacional.
Con información de El Sol de Sinaloa

