Qué bonito discurso de la presidenta
Será difícil para los propagandistas de Morena defender la arenga de la presidenta Sheinbaum en el Teatro de la República, donde aseguró que el país “no regresará al régimen de privilegios”.
Todos pudimos ver la imagen, a la entrada del evento celebrado en Querétaro, en que la encargada de prensa de la Suprema Corte le limpiaba los zapatos a su jefe, el ministro presidente, Hugo Aguilar.
El ministro presidente no se inmutó. Con las manos en los bolsillos de su indumentaria indígena, siguió conversando con otras personas mientras la dama trapeaba sus zapatos.
Qué penoso retrato del “nuevo poder Judicial”.
Ni los pies levantó Aguilar, porque ella estaba en cuclillas y con el dorso doblegado sobre las ilustres extremidades de su excelencia.
Una muestra así de humillante, aceptada con tal naturalidad por el presidente de la Corte, no la habíamos visto jamás en México. Tal vez en el siglo XIX, o quizá en la época de la Colonia.
Ahí están “los ministros del pueblo”.
El salón de belleza en la Cámara de Senadores no es un dato menor. ¿Cómo que a las senadoras las van a peinar, hacer rayos y corte de pelo?
Fue la senadora de Morena, Andrea Chávez, la que dio instrucciones de instalar esa estética, dijeron a la reportera de Reforma, Mayumi Zusuki, legisladores de ese partido.
Con toda razón y con su acostumbrada franqueza, la senadora Lilly Téllez exigió en una carta formal a la presidencia de esa cámara que se aclare cómo surgió el salón de belleza y cómo se paga, toda vez que el Senado opera con dinero de los contribuyentes.
Tampoco habíamos visto lujos así en el Congreso.
Pues ahora sí los hay, y llegaron de la mano del partido que se identifica con los pobres.
Las dos imágenes, el presidente de la Corte y la estética en el Senado, bastan para retratar a los que llegaron al gobierno con el cuento de acabar con los privilegios.
Pero hay aspectos peores de la regresión en que nos hallamos. Volvió la impunidad de los poderosos.
Adán Augusto López, exsecretario de Gobernación y hasta hace unos días líder de los senadores de Morena, está blindado ante lo que camina como pato, nada como pato y grazna como pato.
Es decir, participación en la cúpula de un esquema de delincuencia organizada cuando fue gobernador de Tabasco.
Ahora dueño de una inmensa fortuna, no declarada y dispensador de favores millonarios con dinero del Senado. Es decir, de los contribuyentes.
Dejó el liderazgo de la Cámara, conserva el fuero, y no se le ha abierto ninguna investigación, no obstante las denuncias en su contra que presentó María Elena Pérez Jaén, y otras que hay.
Alejandro Gertz Manero hizo de la Fiscalía General de la República un megadespacho de revanchas personales. Llevó a la cárcel a una mujer inocente por un tema de su familia.
¿Cuál fue el castigo para Gertz?
Embajador en Londres.
Impunidad y regreso a los privilegios, es lo que hay.
Ah, pero qué bonito discurso de la presidenta.

