¿Qué sigue?
Francisco Garfias.
La pregunta “¿Qué sigue?” se escuchaba por todos lados.
Ni los más optimistas creen que la desaparición de Nemesio Oceguera signifique una reducción inmediata o sostenida de la violencia; o el fin del cartel de las cuatro letras.
Lo más probable es que la muerte del capo más buscado del mundo (así lo bautizo la prensa extranjera) provoque, a corto plazo, feroces luchas internas por el mando del poderoso cartel y reacomodos en el mapa criminal.
Según analistas citados por The New York Times y replicados por el portal La Politica On Line, la supervivencia del cártel tiene dos aristas a futuro, respecto a la seguridad en México:
“O todas las celulas del CJNG cierran filas para encontrar un sucesor, o podría fragmentarse más el grupo delictivo y se desataría una lucha importante por el poder al interior del mismo”.
***
No existe sucesor designado de El Mencho. Su hijo, Rubén Oceguera, El Menchito, purga cadena perpetua en Estados Unidos; sus hijas —Jessica Johanna y Laisa Michelle– son de bajo perfil y no tienen liderazgo militar.
Especialistas en el tema barajan nombres. El más mencionado es Juan Carlos Valencia González, alias “El 03”, o “El R3” , a quien señalan como“sucesor natural”, por sus vínculos familiares: es hijastro de El Mencho e hijo de Rosalinda González Valencia, operadora financiera del CJNG.
Se habla tambien de Audias Flores Silva, alias “El Jardinero”; líder regional en Jalisco, Michoacán, Nayarit, Zacatecas, Guerrero, Morelos…
Pero también de Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, alias “El Sapo”, encargado del trasiego de precursores químicos desde China, vía puertos clave de México como Manzanillo o Lázaro Cárdenas.
Y de Ricardo Ruiz Velasco, alias “Doble R”, quien opera en la zona metropolitana de Guadalajara (corazón del CJNG).
***
Hay un reconocimiento nacional a las acciones de las Fuerzas Armadas y el costo en vidas humanas que pagaron por la muerte del capo.
Omar García Harfuch dijo ayer en la mañanera que en Jalisco se registraron seis agresiones donde perdieron la vida 25 Guardias Nacionales, un custodio, uno de la Fiscalía General del Estado, y una mujer.
Al general Ricardo Trevilla se le quebró la voz al hacer una detallada crónica del operativo que culminó con la muerte de El Mencho. Fue en la parte final de su intervención que le ganó la emoción. Dijo:
“Aprovecho para dar el pésame a las familias de nuestros compañeros que perdieron la vida y un reconocimiento a nuestro personal militar quien realizó una operación exitosa.”
***
Fue personal de Fuerzas Especiales y de la Fuerza Especial de Reacción Inmediata de la Guardia Nacional, quienes planearon la operación.
Sí hubo intervención de Estados Unidos en el operativo militar que culmino con la muerte de Nemesio Oceguera, alias El Mencho, pero fue limitada y no directa.
Hubo colaboracion bilateral con la DEA o el Comando Norte; información complementaria y de inteligencia ayudó a localizarlo.
Por ejemplo, el seguimiento de una de las parejas sentimentales del capo llevó a los militares a Tapalpa, Jalisco, sitio donde se encontraba.
No faltó quien calificara a Nemesio Oceguera Cervantes como el “Pablo Escobar mexicano” para ilustrar la importancia de su desaparición.
La línea directa de crisis 24/7 del Departamento de Estado de EE.UU. ha recibido cientos de llamadas desde que estallaron las olas de violencia en México como represalia por por la muerte del Mencho.
La línea directa fue establecida el domingo para apoyar a los ciudadanos estadounidenses afectados por los disturbios en México. La mayoría de las llamadas se refieren a cancelaciones de vuelos.
En una alerta de seguridad emitida el lunes, el Departamento de Estado continuó instando a los estadounidenses en varios lugares del país, incluidos los destinos turísticos de Cancún, Cozumel y Puerto Vallarta, a permanecer en el lugar donde se encuentren.
El personal del Gobierno de EEUU en varias partes del país también recibió la orden de resguardarse en el lugar y trabajar de forma remota.
Se sabe que el operativo es producto de la presión del presidente Trump en el tema de seguridad, drogas y fentanilo en particular.
Eso no le quita mérito a la presidenta Sheinbaum. Dejó definitivamente atrás la política de “abrazos, no balazos” que no sólo auspició impunidad, sino que empoderó, más que nunca, al crimen organizado.
FIN.

