Sacar a Morena del poder es prioridad nacional
La realidad nos muestra que una prioridad nacional es frenar la destrucción que encabeza Morena en tres frentes: populismo ante el crimen, populismo económico y populismo autoritario.
Con Morena en el gobierno no habrá solución en ninguna de esas tres ramas esenciales.
El estallido de violencia que provocó la captura de un capo es resultado de seis años de populismo ante el crimen organizado.
Un colapso similar nos aguarda por la ineptitud e irresponsabilidad populista con que se conduce a la economía.
Y el cataclismo autoritario nos va a despertar muy pronto como ciudadanos sin derechos ni acceso a la justicia ni con la posibilidad real de cambiar de gobierno.
Populismo ante el crimen.- Durante seis años el gobierno de Morena destruyó lo poco o mucho que se había hecho para combatir al narcotráfico y delitos como extorsión y desaparecer personas.
La idea del populismo ante la delincuencia organizada nace de la tontería ideológica de que los criminales son inocentes porque “el verdadero culpable” es el sistema.
Se dejó crecer a las bandas delictivas por ser, supuestamente, víctimas de las injusticias de la sociedad, son pueblo bueno y no hay que tocarlos.
A ver, ¿de qué injusticia era víctima Hernán Bermúdez Requena, el secretario de Seguridad de Adán Augusto López que encabezaba la mafia político-criminal-empresarial de La Barredora?
En estos días murieron soldados mexicanos en la lucha contra un cártel que contó con la protección del gobierno federal.
Sinaloa sigue gobernado por un morenista que ganó la elección con la intervención armada y abierta del cártel.
El presidente de la República fue media docena de veces al municipio y al ejido cuna del Cártel de Sinaloa, pero no a conminar a que los implicados depongan su actividad criminal, sino a saludar a narcos y a compartir tacos con amigos y familiares.
Un absoluto sinsentido es que nuestros soldados mueran para defender a la sociedad de los grupos criminales, mientras los dirigentes de Morena y gobernadores de ese partido pactan con ellos y reciben dinero de los cárteles para financiar campañas y darse la gran vida.
Así no se puede. Tienen que dejar el poder por la vía democrática en la primera oportunidad.
Populismo económico.- Nos va estallar la bomba por el bajo crecimiento, falta de inversión pública y privada, deuda creciente y reparto discrecional de dinero sin propósitos de desarrollo.
Buena parte de la población no lo ve con claridad ni mayor preocupación porque no ha golpeado fuerte su bolsillo y de cualquier manera hay dinero que regala el gobierno.
Hasta que despertemos como el domingo pasado, con una megasorpresa, aunque no por el estallido de la violencia, sino por la falta de dinero de una economía saqueada.
No hay manera de que Morena cambie la ecuación después de lo que ha destruido, desde el Nuevo Aeropuerto, las rondas petroleras, la reforma energética y la libre empresa que carece de seguridades para nuevas inversiones.
Prefieren tirar el dinero de los contribuyentes en fantasías estatistas que abrir el juego en buena lid al sector privado, salvo a unos pocos megaricos consentidos.
Así no habrá desarrollo para sostener pensiones ni para crecer, ni para cubrir las funciones básicas del Estado.
Para Morena la propiedad es un robo y de ahí no los vamos a sacar.
Hay que quitarlos del poder en la primera oportunidad democrática, si es que no la terminan por clausurar de manera definitiva.
El populismo autoritario.- En lugar de corregir lo malo del sistema judicial lo destruyeron y se apropiaron del que inventaron.
Hoy el Poder Judicial está en manos de Morena. Es un apéndice del Poder Ejecutivo y del partido gobernante.
La ley iguala a las personas, y esa posibilidad nos la quitó el gobierno de Morena.
Tomaron el control de las elecciones, tanto en su organización (INE) como en la resolución de controversias (Trife), mediante el chantaje a magistrados y cooptación de consejeros.
¿Qué elecciones libres vamos a tener, si el partido gobernante, el árbitro y el juez final del proceso son una y la misma cosa?
Sin derechos ante la autoridad de Morena, y sin posibilidades de alternancia en los mandos políticos, ¿qué nos espera?
Con una mayoría espuria, que le regalaron consejeros del INE y ratificaron magistrados serviles o chantajeados, la Constitución quedó como un cuaderno de notas de Morena.
Ya no nos protege de la tiranía.
Tienen que irse del gobierno.
Tolerar la destrucción de Morena es un crimen.

