Aunque Pese

Por Salvador Martínez G.

 

La onda expansiva de la imprudente, traicionera y abusiva guerra que los desquiciados Donald Trump y Benjamín Netanyahu desataron contra Irán, trasciende el conflicto regional y golpea la estabilidad política, comercial, financiera y turística del mundo entero.

Cuando el pasado sábado cayeron las primeras bombas sobre Teherán, los mercados energéticos reaccionaron de inmediato con un alza en los precios del petróleo, pero no es posible reducir el impacto económico de esta guerra sólo a los energéticos, sino que sacude los cimientos del orden global.

Por el estrecho de Ormuz transita una quinta parte del petróleo mundial y alrededor del 33 por ciento de los fertilizantes globales, y ahora es prácticamente intransitable, lo que genera un impacto severo al comercio e impulsa la inflación universal.

En el transporte aéreo la realidad no es diferente, los aeropuertos de Dubái Doha y Abu Dabi han sufrido cancelaciones masivas de vuelos; tan sólo en Dubái se suspendieron 800 operaciones en un solo día. Las aerolíneas Emirates, Qatar Airways y Etihad Airways han recortado entre 30 y 41 por ciento de sus rutas. Es el peor caos aéreo desde la pandemia del Covid-19.

El colapso va más allá de las molestias a viajeros, ya que por vía aérea viaja al menos el uno por ciento de la carga global, productos de alto valor (electrónica, fármacos, productos perecederos) que representan el 35 por ciento del valor del comercio mundial, lo que pudiera generar escasez localizada aguda en diversos sectores estratégicos.

Para el sector turístico, la situación es peor, un informe de Tourism Economics estima una disminución de hasta un 27 por ciento de turistas para este año, lo que significaría hasta 38 millones menos de visitantes al Medio Oriente.

La guerra del Medio Oriente no cumple aun una semana, pero ya se prevé podría prolongarse por meses lo cual llevaría al mundo a vivir una situación de grave crisis, especialmente en la región en conflicto y Europa. La onda expansiva no tendría fronteras y Estados Unidos sufriría también.

 

SUSURROS

Por la guerra del Medio Oriente está en riesgo también la celebración del Mundial de Futbol en Norteamérica, sobre todo porque al país con el mayor número de juegos programados, Estados Unidos, no le importa la cita futbolera, hoy amenazada por una presumible expansión del conflicto bélico a todo el orbe.

Prácticamente ya se sostiene que la selección de Irán no participará en el mundial de verano, aunque la situación pudiese ser peor ante la falta de seguridad en las ciudades sedes del país del norte por posibles ataques terroristas musulmanes.

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