El Beso del Diablo
Francisco Garfias.
Flaco favor le hizo Adán Augusto López a Andrea Chávez, muy cercana a él, al sostener públicamente que la controvertida senadora de Morena será la próxima gobernadora de Chihuahua.
La desafortunada declaración provocó molestia y rechazo generalizado en el estado grande. Ni los morenistas locales dejaron pasar la intromisión del tabasqueño en el proceso local.
Las encuestas nos dicen que el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, de Morena, es el principa rival interno que tiene Andrea para obtener la candidatura.
El citado alcalde reaccionó de botepronto a lo dicho por el ex coordinador de los senadores del guinda:
“En Chihuahua mandamos los chihuahuenses. Aquí el pueblo manda. La gente es la que va a decidir y no un senador que ni siquera vota en Chihuahua”, dijo.
La reacción del panista Marco Bonilla, alcalde de Chihuahua, nos recordó la expresión utilizada a principios del sexenio de López Portillo (1976-1982) para descalificar a aspirantes que le iban a pedir consejo a Luis Echeverría, presidente saliente, a su residencia de San Jerónimo: “lo besó el diablo”.
Dijo:
“Yo no se dónde vote Adán Augusto, pero en Chihuaha no vota. Aquí votan los chihuahuenses y quienes van a decir quién es el próximo gobernador o gobernadora son los chihuahuenses.
“Al final le dio el beso del diablo a la senadora”, remató.
Ya que estamos. La senadora del PAN, Lilly Téllez, acusó a Adán de haber vendido la coordinación del grupo parlamentario a cambio de que le dieran la candidatura a Andrea. ¡Mmmm!
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El presidente de la SCJN, Hugo Aguilar, autodenominado “ministro del pueblo”, no le incomoda que sus subordinados le limpien los zapatos en la calle.
Ocurrió ayer antes de que ingresara al Teatro de la República de Querétaro para asistir a la ceremonia por el 109 aniversario de la Constitución.
Amanda Pérez Bolaños, coordinadora de comunicación social de la Corte, se arrodilló con un paño o servilleta para desempolvar el zapato derecho. Del cacle izquierdo se encargó otro subordinado.
El lugar estaba lleno de cámaras. No le dio importancia y, manos en los bolsillos, hasta revisó como le quedaron.
La imagen que proyectó el ministro, de origen indígena, fue de arrogancia, privilegio y falta de oficio. ¿Dónde quedó la humildad que pregona? Se preguntaron muchos.
La cascada de críticas que recibió lo llevaron a explicar en X la razón por la que los dos colaboradores se arrodillaron para limpiarle los zapatos.
“A mi compañera directora de comunicación social se le cayó café y nata. No nos dimos cuenta de que había salpicado en el zapato, y cuando ella se percata, trato de resolver la situación. Esto me tomó por sorpresa…
“Sin duda, este hecho no representa el actuar institucional de la SCJN, ni la forma en que conduzco mi desempeño público y privado”.
En el Teatro de la República, pero en 2023, AMLO le declaró la guerra a Norma Piña, predecesora del ministro Aguilar, por no levantarse cuando el entonces presidente llegó al evento.
Fue la sentencia de muerte del Poder Judicial Autónomo.
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El discurso de la presidenta Sheinbaum cerró el acto en el Teatro de la República. Hizo una apología a la Cuarta Transformación.
Dijo que Morena “recupera el sentido social, rescata los derechos del pueblo y reafirma que la soberanía no se negocia, se defende”.
Al inicio de su intervención, evocó la separación de poderes establecida en la Constitución de 1824.
Lo que no dijo es que 102 años después no existe en México esa división de poderes, imprecindible para evitar la concentración del poder en una sola persona.
Desde que asumieron su cargo los jueces, magistrados y ministros “del acordeón”, el 1º de septiembre del año pasado, los poderes Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial de concentran en una persona.
Y si no pregúntenle al diputado del PT, Reginaldo Sandoval.
Sheinbaum, obvio, tampoco admitió que, a excepción de la oferta de que entren militartes gringos a territorio nacional para combatir narcos, ha cedido en todo lo que Trump le pide (Cuba, entrega de capos, 10 mil soldados en la frontera norte…).
La presidenta remató con palabras que parecían evocar las reiteradas amenazas proferidas por Donald Trump, que es uno de los presidentes de EU que más ha lastimado a nuestro país:
“México no se doblega, no se arrodilla, no se rinde, no se vende.”
Con esa frase y ¡vivas! a México, puso fin no sólo a su discurso, sino a la ceremonia en la que, por primera vez, hablaron tres mujeres: Claudia Sheinbaum; la panista Kenia López, presidenta de la Cámara de Diputados; y su homóloga del Senado, Laura Itzel Castillo.
Tiempo de mujeres.
FIN.

