La guerra interna del cártel de Sinaloa deja 3,000 muertos y 3,600 desaparecidos desde 2024, mientras la caída de los Chapitos reordena el narco mexicano.

Por Cinthia Salvador

El cártel de Sinaloa libra una guerra fratricida que ha dejado cerca de 3,000 muertos y 3,600 personas desaparecidas desde 2024, resultado de la traición con la que uno de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán entregó a las autoridades de Estados Unidos al cofundador de la organización, Ismael “El Mayo” Zambada. El conflicto, según The Wall Street Journal, amenaza con redefinir el mapa criminal de México sin la familia Guzmán al frente.

La señal más reciente del derrumbe del clan llegó el mes pasado con la acusación formal en Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios estatales y municipales, a quienes se les imputa haber recibido sobornos de los Chapitos a cambio de proteger sus operaciones criminales. La Administración de Control de Drogas (DEA) advirtió en el Senado que esta acusación —la primera vez que Washington solicita la detención y extradición de un gobernador en funciones— es solo el principio.

El detonante: la traición a El Mayo Zambada

Sinaloa

La traición de Joaquín Guzmán López, quien entregó a su padrino Ismael “El Mayo” Zambada a las autoridades de Estados Unidos, detonó un conflicto que hoy amenaza con borrar a la familia Guzmán del mapa criminal mexicano. (FOTO: JOSÉ BETANZOS/CUARTOSCURO.COM)

En el verano de 2024, Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de El Chapo, atrajo a su padrino Zambada a un centro de eventos bajo el pretexto de mediar una disputa política entre el gobernador Rocha y el político local Héctor Cuén. El Mayo, de 78 años y conocido como “el Caballero del Sombrero”, llegó con apenas cuatro guardaespaldas.

Lo que encontró fue una emboscada. Los hombres de Guzmán López mataron a Cuén y metieron a Zambada en la caja de una camioneta. “El Güero” lo llevó a un aeropuerto cercano a El Paso, donde agentes estadounidenses detuvieron a ambos.

Joaquín Guzmán López llevaba tiempo negociando su entrega en secreto y creyó que traer a El Mayo mejoraría su acuerdo con la justicia. Sin embargo, hoy día sigue a la espera de sentencia mientras coopera con investigaciones en curso.

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