EL PAÍS QUE APRUEBA… PERO NO DESCANSA
BITÁCORA INQUIETA
Claudia Sheinbaum, la aprobación alta, el miedo persistente y las grietas que la encuesta no logra ocultar
JESÚS OCTAVIO MILÁN GIL
Hay países donde las encuestas funcionan como espejos.
Y hay otros donde funcionan como radiografías.
México pertenece al segundo grupo.
Porque detrás de cada porcentaje no sólo existe una opinión política: existe miedo, esperanza, cansancio, memoria, resentimiento, necesidad y supervivencia.
La encuesta nacional de Enkoll para W Radio y El País, publicada el 27 de mayo de 2026, no sólo mide la aprobación de Claudia Sheinbaum.
Mide el estado emocional de un país entero.
Y lo que revela es profundamente inquietante.
México aprueba a su presidenta.
Pero México no logra sentirse seguro.
México respalda la continuidad del proyecto.
Pero al mismo tiempo percibe que la violencia continúa gobernando buena parte del territorio.
México confía en los apoyos sociales.
Pero desconfía todavía de la salud, de la corrupción y de la seguridad pública.
La encuesta termina convirtiéndose así en una paradoja nacional.
Una nación que aprueba… mientras sigue viviendo con miedo.
Porque el dato central es contundente:
68% aprueba el trabajo de Claudia Sheinbaum. 27% lo desaprueba.
No es un dato menor.
En cualquier democracia del mundo, una aprobación cercana al 70% representa un capital político enorme.
Pero el verdadero hallazgo aparece cuando uno observa las entrañas del estudio.
Ahí es donde México empieza a hablar distinto.
Los adultos mayores son quienes más respaldan al gobierno: 79% entre personas de 55 a 64 años y también 79% entre mayores de 65.
Los jóvenes entre 18 y 24 años son quienes muestran más distancia: 53% aprueba y 44% desaprueba.
Ahí existe una señal delicada.
Porque los gobiernos suelen ganar el presente con los adultos… pero pierden el futuro cuando dejan de convencer a los jóvenes.
La aprobación también cambia según el nivel educativo.
Quienes tienen primaria o secundaria respaldan ampliamente al gobierno: 72% y 76% respectivamente.
Entre quienes poseen educación superior, la aprobación cae a 63% y la desaprobación sube a 30%.
No es casual.
Los sectores más escolarizados suelen castigar más rápido las contradicciones entre narrativa y resultados.
Sin embargo, el dato políticamente más poderoso es otro:
91% de quienes simpatizan con Morena aprueban a Claudia Sheinbaum.
La presidenta conserva cohesión interna.
Y en política mexicana, eso vale oro.
Pero después aparece la grieta.
La gran grieta nacional.
Cuando se pregunta cuál es el principal problema del país, la respuesta es demoledora:
45% menciona inseguridad y narcotráfico.
Muy lejos aparecen economía, corrupción, educación o salud.
México sigue viviendo bajo la sombra del miedo.
Y cuando la encuesta profundiza en qué entiende la gente por inseguridad, emerge una fotografía todavía más brutal:
35% habla de robos y asaltos. 15% de narcotráfico y crimen organizado. 11% de asesinatos y ejecuciones. 9% de violencia generalizada. 9% de secuestros.
Es decir:
la inseguridad dejó de ser una abstracción estadística.
Ahora tiene rostro cotidiano.
Robo en la calle. Extorsión. Balaceras. Desapariciones. Miedo doméstico.
Y ahí aparece el núcleo de la contradicción mexicana de 2026:
La presidenta mantiene legitimidad política… pero el Estado todavía no logra derrotar la sensación de vulnerabilidad nacional.
La propia encuesta lo confirma.
Cuando se pregunta si la estrategia de seguridad está dando resultados, el país prácticamente se parte en dos:
47% dice que sí. 44% dice que no.
Eso no es estabilidad.
Eso es polarización emocional.
La economía ofrece otra señal interesante.
52% considera que la estrategia económica sí está dando resultados.
Pero cuando se pregunta si la situación económica del país ha mejorado, el saldo cae dramáticamente.
El “saldo de opinión” en desarrollo económico es apenas de 1 punto positivo.
Eso significa algo muy importante:
México aún cree en la promesa económica del gobierno… pero todavía no siente plenamente sus beneficios.
La encuesta también revela el verdadero blindaje político de la administración Sheinbaum:
los programas sociales.
72% considera que los apoyos sociales han mejorado. Y el saldo positivo alcanza 63 puntos.
Ahí está el corazón político del régimen.
Porque mientras seguridad, corrupción y salud muestran desgaste, los apoyos sociales siguen funcionando como el principal cemento emocional entre el gobierno y millones de ciudadanos.
La oposición debería entender esto.
No basta con atacar narrativas ideológicas.
Necesita comprender por qué millones de personas sienten que esos programas representan protección real frente a décadas de abandono.
Y luego aparece otra dimensión estratégica de la encuesta:
la relación con Estados Unidos y Donald Trump.
62% tiene mucha o algo de confianza en cómo Claudia Sheinbaum maneja la relación bilateral.
61% también confía en que defenderá los intereses de México en las negociaciones del T-MEC.
Eso resulta políticamente relevante.
Porque en tiempos de incertidumbre global, guerras comerciales y amenazas arancelarias, la política exterior se convierte en una extensión de la estabilidad interna.
Y la encuesta indica que la presidenta todavía conserva credibilidad internacional ante la ciudadanía.
Otro dato revelador aparece en la revocación de mandato.
Si hoy se realizara la consulta:
67% votaría para que continúe. 30% para revocarla.
Es decir:
la oposición existe… pero todavía no logra convertirse en mayoría emocional.
Y eso conecta directamente con los números partidistas.
Si hoy hubiera elección para diputaciones federales:
Morena obtendría 39% bruto y 50% efectivo. PAN y Movimiento Ciudadano empatan con 12% bruto y 16% efectivo. PRI apenas alcanza 8% bruto y 10% efectivo.
Pero el dato más devastador para el viejo sistema político aparece en otra pregunta:
49% afirma que nunca votaría por el PRI.
La marca PRI sigue siendo el mayor rechazo político nacional.
Incluso más que Morena.
Y eso explica buena parte del mapa político actual.
La oposición mexicana continúa atrapada entre el desgaste del pasado y la incapacidad de construir un relato nuevo.
La encuesta también dibuja el tablero sucesorio interno del oficialismo.
Omar García Harfuch aparece como el personaje mejor evaluado del gabinete con saldo positivo de 56 puntos.
Marcelo Ebrard mantiene saldo positivo de 30.
Mario Delgado cae a 15.
Rosa Icela apenas conserva saldo positivo de 3.
La seguridad vuelve a aparecer en el centro.
Porque en un país donde la violencia domina la conversación pública, quien proyecta capacidad de control gana terreno político automáticamente.
Del lado opositor, ningún personaje logra romper realmente el muro oficialista.
Jorge Álvarez Máynez aparece con el mejor saldo positivo: 28. Samuel García: 26. Ricardo Anaya: -16. Lilly Téllez: -25. Adán Augusto López: -43.
El sistema político mexicano parece vivir una transición extraña:
el oficialismo domina… pero todavía sin resolver los problemas estructurales del país.
Y la oposición critica… pero sin lograr convertirse en alternativa emocional creíble.
Ese es el verdadero fondo de la encuesta.
No habla únicamente de Claudia Sheinbaum.
Habla de un país atrapado entre la estabilidad política y la ansiedad social.
Un país donde la aprobación presidencial convive con el miedo cotidiano.
Donde los apoyos sociales generan gratitud… pero la inseguridad sigue generando terror.
Donde el gobierno conserva legitimidad… pero el Estado todavía no logra recuperar completamente la tranquilidad nacional.
Porque al final, las encuestas no son sólo números.
Son síntomas.
Y esta encuesta deja una conclusión incómoda:
México todavía cree en su gobierno.
Pero todavía no consigue sentirse completamente a salvo.
Y quizá esa sea la frase más inquietante de todas.
Porque los países comienzan a fracturarse no cuando dejan de votar…
sino cuando aprenden a vivir con miedo como si fuera normal.

