• Cuando la 4T ofende es justicia, pero si les reviran y los encueran, es agresión.

Miguel A. Rocha Valencia

 

De veras que da risa lo sensibles que salieron los cuatroteros y seguidores, ya que cuando ellos agreden (siempre), tienen razón, lo hacen en justicia y en aras de una libertad de expresión o derecho de réplica; pero cuando se les exhibe, se hacen los ofendidos. Se victimizan y niegan todo de lo que se les acusa, aunque existan pruebas.

Se alcanzan la puntada incluso de decirse objetos de complots organizados por las “fuerzas” oscuras de la derecha, por tenebrosos enemigos que solo ellos conocen.

Y es curioso que lo hagan cuando ellos, los de la 4T, concentran todo el poder político, el aparato del Estado que se ejercita todos los días e inicia todos los días en las de un pueblo mítico que se circunscribe, para efectos de propaganda política, a todos los acólitos y jerarquía de la 4T, a cuyo amparo y regazo se regodean. Es su zona de confort y de ahí no se mueven, a riesgo de que les estropeen las investiduras, les griten o reclamen.

Curioso, decimos, porque si algo no les gusta, lo ocultan, reclaman y hasta piden y ejercen un derecho de réplica que niegan a los demás. Tienen a su disposición incluso la discrecionalidad de un presupuesto público con el que compran espacios para sus jilgueros o pagan publicidad para desmentir críticas e imponer su “verdad”.

Ahí tienen toooodas las mañaneras, sacadas del manual de la 4T, donde no aceptan réplicas o, mejor, te dicen: “Eso no te lo voy a contestar”, porque afirman que son una provocación y, para no caer en ellas, mejor no contestan y, por lo tanto, no informan, aclaran o, al menos, se defienden.

Es decir, no informan, como sería obligación de un gobierno que se dice democrático o que argumenta un diálogo circular inexistente.

Y no solo desde la máxima tribuna del país, sino también en lo individual de distinguidos personajes que, a pesar de estar señalados o exhibirse a sí mismos, como Adán Augusto López, los hermanos del mismo apellido y hasta el tal Changoleón, Gerardo Fernández Noroña, se la aplican.

Bueno, hasta beneficiarios de la Cuarta se suman a eso, como ocurrió con el exonerado secuestrador que, luego de exigir un derecho de réplica con el periodista Ciro Gómez Leyva, se dijo ofendido y abandonó el foro, ya que no aceptó ser cuestionado. Se dijo ofendido y defendió que por dejarlo en libertad la nueva justicia del Acordeón.

Así andan: cuando eran pobres y sin poder ofendían; hoy también, pero no aceptan que se les contradiga y, menos aún, que los cuestionen… ¡Qué sensibles!

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