Rocha consolidó a Imelda: Graciela se está tardando: Claudia achica libertades
DOMINGRILLA
FRANCISCO CHIQUETE
Ironías de la política; Rubén Rocha hizo todo lo que pudo por cerrarle el paso a Imelda Castro, y al final fue ese encono el que consolidó a la senadora. Instalada ya en la candidatura al gobierno de Sinaloa.
El entonces mandatario ensayó todo. Le echó montón, ironizó en público sobre sus aspiraciones. Le echó encima la jauría de golpeadores en redes sociales, hizo lobby en las cúpulas de Morena, hasta que al mundo le quedó claro que Imelda no era la candidata del gobernador.
Tras los lamentables acontecimientos de la semana anterior, en Palacio Nacional y en Morena mismo entendieron que una candidatura cercana a Rocha habría sido un suicidio, y la postulación de Imelda entró como cuchillo caliente en mantequilla.
No importa que por tres meses la legisladora hubiese guardado silencio en torno a la situación legal de Rocha, ni que se hubiese sumado al coro de “No hay pruebas” y hasta del “no estás solo”. Los rechazos del gobernador la invistieron de idoneidad.
Dio resultados pmoner el lomo durante cinco años, sobre todo los últimos dos en que se pretendió amarrar a Enrique Inzunza y a Juan de Dios Gámez como delfines.
Nada dijo ella sobre las irregularidades que todo Sinaloa conocía, pero esa disciplina le rindió frutos.
A ver si le dura esa suerte, porque su debut en la televisión fue desafortunado. Le preguntaron en el programa de Ciro por la economía de Culiacán y sostuvo que se va recuperando. Que “tuvimos un evento pero ya vamos saliendo”. Malos diagnósticos llevan a malas soluciones, y seguir defendiendo a un mal gobierno porque es de la 4T, es un mal negocio, sobre todo para Sinaloa.
¿CUÁNDO EMPIEZA?
Graciela Domínguez Nava logró la gubernatura interina porque acreditó que, perteneciendo al establo político de Rocha, se alcanzó a distanciar, lo que le permite acreditar cierto equilibrio. Su pasado rochista ayuda a atemperar la derrota del exgobernador, y su nueva independencia le permite ofrecer cambios.
Pero éstos debieron ser inmediatos. Llegar cambiando a los secretarios de finanzas, de gobierno y de obras públicas, para romper vicios y sacudirse influencias como la de Enrique Inzunza Cázares, a quien se seguía rindiendo cuentas desde la secretaría general.
Entre más tarde, más rápido se desgasta el bono de credibilidad que le da la caída de Rocha.
Por supuesto, con la salida de los funcionarios debe darse también la de quienes gobernaban en los pasillos del tercer piso.
Graciela Domínguez Nava es la tercera rosarense que llega a la gubernatura en los tiempos actuales.
Se recuerda el accidentado periodo de don Enrique Pérez Arce, el poeta jurista que despachó de 1950 a 1953, y fue echado por grillas de los jóvenes diputados Antonio Toledo Corro y Leopoldo Sánchez Celis. Lo acusaban, como a Joe Biden, de quedarse dormido en los eventos.
El otro es, por supuesto, Juan Sigfrido Millán Lizárraga, quien al contrario de Pérez Arce, tuvo la sagacidad necesaria para sortear los obstáculos que le pusieron desde la cúpula gubernamental.
Graciela ha sido una especie de burócrata en la carrera partidista, siempre en la izquierda. Sus puestos públicos habían sido diputaciones pluris hasta que Rocha la puso en Sepyc.
Ahí se peleó con el gremio magisterial por cuestiones ideológicas, y ante el riesgo de una paralización general, el gobernador pactó con el SNTE. Ahí vino el enojo de Graciela. La separación real se dio cuando Feliciano Castro Meléndrez fue removido de la secretaría general de gobierno por disposición remota de Enrique Inzurza. El grupo se dio por defenestrado.
Se trata de una mujer con mucho carácter que nunca ha sido acusada de nada. Honesta y talachera, sólo algo dogmática.
Su oferta es brindar piso parejo para todos. Difícil en tiempos de un partido predominante acostumbrado a tomarlo todo.
CLAUDIA, LA RESTRICTIVA
Ya quedaron aprobados los lineamientos con que Morena y el gobierno pretenden controlar a medios electrónicos y redes sociales, bajo la máscara de “defensa de derechos de las audiencias”.
Ahora están por aparecer las limitaciones a los derechos de quienes tienen doble nacionalidad.
Pasaron y están vigentes las leyes que destrozaron el sistema de acceso a la información pública y los organismos autónomos en general, y acabaron con el efecto colectivo de los amparos, entre muchas otras cosas.
Lo de la doble nacionalidad se empalma con la amenaza de anular las elecciones en que el gobierno pierda bajo el pretexto de “influencias extranjeras”.
Muchos pensamos que siendo una científica, Claudia airearía el sistema político, que abriría el país a la modernidad, pero es todo lo contrario.
El viernes por cierto, abordó lo de una restricción más: evitar que los niños usen el celular en clases. La propuesta no es mala, pero la señora presidenta dijo que los alumnos deben volver al papel y la pluma. Los países se mueven ya no a la digitalización, sino a la inteligencia artificial y nuestra presidenta casi nos manda al uso del canutero.
Sólo cheque: todas sus reformas son para restringir derechos.
Y hay quien le ayude: el INE y el TRIFE le prohibieron a Somos México, el nuevo partido, llamarse Somos México, usar el color rosa y el logotipo que se habían creado.
Alguna vez el PRI obligó a un nuevo partido a salir en gris, porque habían escogido unos colores parecidos a los del partido en el poder.
Pero dicen que no son iguales.
EPIGRAMA
Se separa Erique Inzunza del grupo parlamentario de Morena, pero no de Morena.
Impune de duro cuero,
con rispidez de cadillo/
aferrábase al fuero/
de Morena en el… codillo.

