Nadie Nos Lee impulsa la poesía independiente y la cultura en Los Mochis, Sinaloa
Con espacios culturales fuera de operación, creadores locales se han organizado para encontrar lugares donde compartir su trabajo, impartir talleres y mantener activas sus propuestas.
Mariam Bon
Cuando se habló del cierre del Teatro Ingenio, el Centro de Innovación y Educación (CIE) y Trapiche Museo Interactivo, una de las preocupaciones fue qué pasaría con la vida cultural de Los Mochis. La discusión también abrió otra pregunta, menos visible, sobre quiénes pueden acceder a esos espacios y qué necesita un artista para presentar ahí su trabajo.
En Los Mochis, hay creadores que desde hace tiempo han buscado otras maneras de encontrarse. Se reúnen en cafeterías, organizan talleres en espacios independientes, comparten lecturas y levantan proyectos editoriales sin esperar a que una institución abra sus puertas.
Es el caso de Nadie Nos Lee, un colectivo poético que nació en marzo de 2025 y que ha hecho de la autogestión una forma de mantener activa su práctica artística.
Para ellos, la cultura no ocurre solamente sobre un escenario o dentro de una sala de exposiciones. También aparece alrededor de una mesa, en una lectura entre amigos o en el encuentro con alguien que apenas comienza a escribir.
“Como colectivo, los espacios que desde siempre hemos utilizado han sido meramente desde la autogestión”, explicó Issac Muroni Coordera.
La experiencia del colectivo permite mirar el debate desde otro lugar. Los recintos públicos son importantes, pero no son los únicos sitios donde se crea cultura; al mismo tiempo, encontrar alternativas no significa que las condiciones de acceso a las instituciones dejen de ser una preocupación.
Nadie Nos Lee surgió de la inquietud de compartir textos y acercarse a la poesía sin convertirla en algo reservado para quienes ya tienen experiencia o reconocimiento. Su nombre juega con esa sensación de escribir sin saber quién leerá lo que uno hace, pero también con la certeza de que, al menos entre ellos, existe alguien dispuesto a escuchar.
A través de lecturas, talleres y encuentros con otras personas interesadas en la literatura, el colectivo ha buscado espacios donde la escritura pueda circular y convertirse en una actividad compartida.
Para organizar sus propuestas han recurrido a cafeterías y lugares independientes, entre ellos espacios que también funcionan como talleres creativos. Son sitios que les permiten encontrarse, conocer a otros artistas y dar continuidad a sus proyectos.
En esa dinámica, conseguir un lugar no consiste únicamente en encontrar una dirección disponible. También importa establecer relaciones, conocer a quienes gestionan los espacios y construir una red de personas con las que sea posible colaborar. Así se va formando una escena cultural que no siempre aparece en las carteleras institucionales, pero que existe gracias a quienes la sostienen.
La convivencia es parte de ese trabajo. Un taller puede acercar a alguien a la escritura; una lectura puede hacer que un texto salga del cuaderno y encuentre otros oídos. Para el colectivo, compartir lo que hacen también significa abrir la posibilidad de que otras personas se animen a crear.
El acceso a los espacios culturales
Aunque Nadie Nos Lee ha desarrollado buena parte de sus actividades de manera independiente, sus integrantes también se han involucrado en la discusión sobre el estado de los espacios culturales de Ahome.
La preocupación no se limita a que un recinto cierre o permanezca abierto. También tiene que ver con sus condiciones de funcionamiento, la manera en que se administra y las posibilidades reales de que distintos artistas puedan utilizarlo.
Janeth Sofi Fitch, integrante del colectivo que participó en una reunión sobre el tema, señaló que mantener los espacios en condiciones adecuadas y contar con una organización que los opere es parte del problema.
“Estamos ante una carencia de quién distribuye y opera esos espacios”, planteó.
En esa conversación aparece una dificultad que conocen quienes comienzan a abrirse camino en el medio cultural. Tener un proyecto no siempre significa encontrar fácilmente dónde presentarlo. Conocer personas que gestionan recintos, establecer vínculos y entrar en contacto con quienes organizan la programación puede influir en las oportunidades que recibe un artista.
La pregunta, entonces, no es solamente cuántos espacios culturales tiene Los Mochis, sino cómo se accede a ellos y qué tan abiertas están sus puertas para quienes todavía no forman parte de los círculos habituales.
Los integrantes del colectivo también reconocen que los artistas necesitan acercarse, informarse y buscar alternativas. Sin embargo, consideran importante que las instituciones tengan un papel activo en el acercamiento con nuevos creadores, en lugar de dejar toda la iniciativa en manos de quienes buscan una oportunidad.
La autogestión les ha permitido continuar con sus actividades, pero no elimina la necesidad de contar con recintos públicos funcionales y accesibles. Son caminos que pueden coexistir, aunque no cumplen exactamente la misma función.
Una red que conecta a Los Mochis con Culiacán
Las redes que Nadie Nos Lee ha construido tampoco se quedan en una sola ciudad. A través de sus integrantes y de la colaboración con otros proyectos, el colectivo ha buscado establecer vínculos con artistas de Culiacán y ampliar las posibilidades de encuentro entre ambas escenas.
En ese intercambio reconocen el acompañamiento de Carolina Escalante, vinculada al Centro de Literatura de Culiacán, quien les ayudó a gestionar un espacio para desarrollar actividades en Los Mochis. Los integrantes agradecen su apoyo y destacan su participación en el impulso de proyectos literarios y de nuevas voces sinaloenses.
En Los Mochis también hay una sede del Centro de Literatura, aunque, según lo compartido por el colectivo, no cuenta con personal de planta que atienda el espacio de manera permanente. En ocasiones, son los propios integrantes de Nadie Nos Lee quienes lo habitan y realizan actividades ahí. Los encuentros entre ambas ciudades se mantienen con visitas del equipo de Culiacán a Los Mochis y de los jóvenes del colectivo a la capital sinaloense.
Este acompañamiento también se refleja en la publicación de plaquettes, pequeños libros de poesía o narrativa. Tres de los integrantes entrevistados contaron que han tenido la oportunidad de publicar sus propios trabajos mediante proyectos editoriales vinculados al Centro de Literatura, una forma de dar circulación a textos que muchas veces comienzan compartiéndose entre amigos o en lecturas independientes.
A esa búsqueda se suma Valle Tiznado, el fanzine de Nadie Nos Lee que reúne poesía, ilustración y fotografía para explorar la identidad, el territorio y la memoria del norte de Sinaloa. En sus páginas, la región se cuenta desde las experiencias de quienes la habitan, con referencias a la historia del ingenio azucarero y a las huellas culturales que forman parte de la memoria de Los Mochis. Carolina Escalante también les brindó apoyo en la gestión de este proyecto editorial.
Tanto las plaquettes como Valle Tiznado muestran otra manera de abrir espacio a la creación. No se trata solamente de encontrar un lugar para leer en voz alta, sino de conseguir que las palabras permanezcan en una publicación y puedan llegar a otros lectores.
Mientras continúa la discusión sobre el acceso y las condiciones de los recintos culturales de Ahome, experiencias como la de Nadie Nos Lee muestran una escena que también se sostiene mediante la colaboración, la gestión independiente y el acompañamiento a quienes comienzan a escribir. Son iniciativas que mantienen en movimiento la vida cultural de la región, sin sustituir la importancia de contar con espacios públicos accesibles y en buenas condiciones.
Se reúnen en cafeterías, organizan talleres en espacios independientes, comparten lecturas y levantan proyectos editoriales sin esperar a que una institución abra sus puertas.
Con información de El Sol de Sinaloa

