El esquema era encabezado por Alejandro Flores Cacho y su esposa y consistía en la creación y operación de negocios aparentemente legales para mezclar recursos de procedencia ilícita con ingresos formales. Entre los giros detectados se encuentran restaurantes, bares y clubes, utilizados como canales para justificar movimientos financieros.

Las investigaciones señalan que el flujo de dinero se realizaba mediante transferencias, compras de activos y facturación simulada, lo que permitía dar apariencia de legalidad a grandes sumas de efectivo. Además, se detectó el uso de prestanombres y empresas interconectadas para dificultar el rastreo de los recursos.

Autoridades identificaron que la red no solo operaba a nivel local, sino que tanbién tenía alcances en distintos puntos del país, lo que sugiere una estructura más amplia de apoyo financiero al grupo criminal. Este tipo de esquemas es común en organizaciones delictivas que buscan integrar ganancias ilícitas al sistema económico formal.

 

Con información de Tiempo de la Noticia Digital

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