Ciudad de México.— La crisis de violencia que azota a Sinaloa llegó hasta el Senado de la República, donde la priista Paloma Sánchez protagonizó un fuerte reclamo al morenista Enrique Inzunza, a quien cuestionó por la situación de inseguridad que enfrenta el estado.

La senadora dejó directamente en el escaño que ocupaba Inzunza una serie de expedientes con información y cifras relacionadas con la violencia en Sinaloa, incluyendo desapariciones, homicidios y ataques armados registrados durante los últimos dos años.

Con el mensaje de “Dos años de sangre en Sinaloa”, Sánchez buscó colocar frente al senador morenista el saldo de una crisis de seguridad que, sostuvo, no puede ser ignorada desde el Senado.

La priista también cuestionó la escasa presencia pública de Inzunza durante meses y lanzó críticas contra Morena por la situación que atraviesa la entidad, responsabilizando políticamente al partido en el poder por la crisis de seguridad.

El intercambio subió de tono cuando Inzunza respondió que nunca le había faltado al respeto a la senadora.

La respuesta de Sánchez fue igualmente contundente: sostuvo que lo que estaba haciendo no constituía una falta de respeto, sino un señalamiento político ante la gravedad de los hechos que vive Sinaloa.

El episodio convirtió el escaño del senador morenista en un escenario simbólico del reclamo: frente a frente quedaron los expedientes sobre homicidios, desapariciones y ataques armados, mientras desde la oposición se exigían respuestas sobre una violencia que continúa marcando la vida de miles de sinaloenses.

Más allá del intercambio entre ambos legisladores, el mensaje de Sánchez fue directo: la violencia de Sinaloa no puede quedarse en cifras ni en discursos políticos; exige responsables, respuestas y resultados.

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