¿El Estado en manos de un (narco) partido?
Política y delito. El actual trasiego de cargos de los de poderes del Estado al partido oficial -y viceversa- nos muestra no un partido de Estado, sino un Estado sometido a un partido configurado y dirigido desde Palenque. Y un partido, además, que la noticia del día nos muestra como un narcopartido apoderado del Estado mexicano.
Le llegó la hora. En las vísperas del Consejo Nacional de ese partido en control del Estado cayó una (anunciada) remesa estadounidense de acusaciones formales y solicitudes de captura y extradición contra las primeras cabezas regionales del régimen involucradas con los cárteles criminales. “Llegó la hora”, decía la propaganda partidista del año pasado. Pero ya no lo será sólo para integrar los Comités Defensa de la Transformación (CDT), copia de los Comités de Defensa Revolucionaria (CDR) de Cuba. Aquí es por secciones electorales, con la nómina de las clientelas beneficiarias de los llamados programas sociales en cada casilla. De allí, el paso este domingo de la titular de la Secretaría del Bienestar a la presidencia del partido. Y también le llegó la hora a la presidenta de decidir entre encabezar, ella, el saneamiento del régimen o dejarle el mérito a la fiscalía y al sistema judicial de Estados Unidos. Pero su pronunciamiento “al pueblo de México” de este jueves parece inclinarse por la causa perdida -y podrida- del lado criminal del poder.
¿Quiénes siguen? Por lo pronto, los indiciados de hoy: el gobernador Rubén Rocha, cabeza del poder político en Sinaloa, con algunos de sus secuaces, abrieron las apuestas sobre la próxima entidad federativa cuyas cabezas oficialistas caerán bajo la misma consignación por los delitos que en Estados Unidos se asimilan al terrorismo, lo que faculta a sus agentes, en sus leyes, a apañarlos donde se encuentren.

