Salud Pública en Perspectiva 
Dr. Víctor Ruiz
Durante años hablamos del cáncer, la diabetes y las enfermedades del corazón como si fueran historias distintas, sin relación entre sí. La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de poner en duda esa idea.
Su más reciente informe sobre la situación mundial del cáncer, publicado esta semana, trae la cifra que repitieron los titulares: 20.6 millones de casos nuevos al año, cerca de 10 millones de muertes, y una proyección de 35 millones de diagnósticos para 2050 si nada cambia.
Pero el dato que de verdad debería cambiar la conversación viene un párrafo después, y casi nadie lo repitió: casi cuatro de cada diez casos de cáncer están relacionados con factores de riesgo prevenibles. Ya no hablamos únicamente del tabaco, el alcohol y ciertos virus, villanos tradicionales de estas historias. La Dra. Elisabete Weiderpass, directora del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer de la OMS, lo ha dicho sin rodeos: el perfil del cáncer está cambiando, y cada vez influyen más la obesidad, la inactividad física y las dietas poco saludables.
Esa frase sostiene la idea que quiero compartir. El terreno que describe —obesidad, inflamación metabólica, sedentarismo— no es exclusivo del cáncer: es el mismo terreno donde se libran las batallas contra la diabetes tipo 2, la hipertensión y la enfermedad renal crónica. El sobrepeso y la obesidad están asociados a 13 tipos distintos de cáncer, y el mismo tejido graso disfuncional que genera el ambiente inflamatorio que facilita el crecimiento tumoral.
No son cuatro enfermedades que coinciden por mala suerte en el mismo paciente con sobrepeso: comparten origen, la misma raíz metabólica con cuatro nombres distintos en el expediente.
El propio informe reconoce avances reales: el consumo de tabaco cayó 27% desde 2010, y la ampliación de la cobertura de vacunación, junto con mejoras en agua y saneamiento, redujo los cánceres de origen infeccioso. En obesidad el panorama no mejora: la OMS reporta que, en 2022, 43% de los adultos del mundo tenían sobrepeso —frente a 25% en 1990—, y la obesidad se ha más que duplicado en ese periodo.
En México el espejo es directo: según datos de 2023 del Instituto Nacional de Salud Pública, a través de la Ensanut, 40.7% de los adultos vive con obesidad y 36.4% con sobrepeso. Y esto no empieza en la edad adulta: en escolares de 5 a 11 años, la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad ya es de 36.5%, y en adolescentes sube a 40.4% —a nivel mundial, la obesidad infantil y adolescente se ha cuadruplicado desde 1990. Cada adulto con obesidad fue, en algún punto, un niño o adolescente cuyo entorno —alimentación, actividad física, hábitos familiares— definió una trayectoria que hoy cuesta revertir.
Esto cambia lo que significa “prevenir el cáncer”. No se trata únicamente de mamografías o colonoscopías a tiempo —indispensables para el diagnóstico oportuno de algunos de los tipos de cáncer más prevalentes—, sino de sumar a esa estrategia la misma que ya deberíamos aplicar contra la diabetes, empezando en la infancia: control de peso desde etapas tempranas, actividad física regular, alimentación real y detección de alteraciones metabólicas antes de que se conviertan en enfermedad franca.
¿Qué hacer con esto, más allá del titular? Revisar lo que sí depende de nosotros y de nuestros hijos: peso, perímetro de cintura, actividad física semanal, calidad real de la dieta. Si hay antecedentes familiares de diabetes, hipertensión o cáncer, buscar una valoración médica antes de que aparezcan síntomas. Y dejar de ver las campañas de detección de cáncer y las de control de diabetes como programas que compiten por presupuesto: atacan la misma raíz, y deberían caminar juntas desde la niñez.
La OMS lo dijo con otras palabras, pero el mensaje de fondo es este: el cáncer que más debería preocuparnos de aquí a 2050 no es, en el fondo, un problema exclusivamente oncológico. Es, en buena parte, un problema metabólico que empieza mucho antes del diagnóstico.

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *