En Sinaloa cada vez se produce menos
En 2024, en Sinaloa se produjeron bienes y servicios por 515 mil 703 millones de pesos. Desde 2016 no había una producción más baja. Esto significa un retroceso de ocho años, exceptuando el periodo de la pandemia. Es una cantidad menor en 12 mil millones a la producción de 2018, la más alta en la historia estatal.
La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer las cifras revisadas del Producto Interno Bruto de los estados (PIBE). El dato más reciente es de 2024 por lo que hay que tener en cuenta que aún no refleja totalmente el impacto en la economía de la crisis de inseguridad que inició en septiembre de ese año.
En 2018, Sinaloa tenía un PIB que superaba por 144 mil millones al de Oaxaca. Seis años después la diferencia se redujo a 100 mil millones.
El PIB de la agricultura fue de 32 mil 415 millones en 2024. Desde 2011 no hay una cifra menor. Un retroceso de 13 años, incluyendo el periodo de la pandemia. Son 14 mil 801 millones menos que en 2019, el mejor de la historia.
Al final del gobierno de López Obrador, los agricultores sinaloenses solo producían 68 por ciento de lo que producían al inicio.
La agricultura pasó de ser el 9.18 por ciento del PIB total del estado en 2007 a ser solo el 6.29 en 2024.
El PIB de pesca, caza y captura fue de 2 mil 525 millones en 2024, por debajo de lo producido en 2015.
El PIB de las actividades secundarias, que suma las diferentes industrias, fue de 86 mil 287 millones. Un retroceso de 18 años, incluyendo la pandemia; desde 2006 no se producía una cantidad menor. Es una cifra en 18 mil 225 millones más baja que la de 2018, la mejor de la historia, coincidentemente también antes de que empezara el gobierno federal morenista.
Dentro del sector secundario, el PIB de la minería fue en 2024 de 2 mil 746 millones. Un retroceso de 18 años, incluyendo la pandemia. Una cantidad menor en 1 mil 507 millones que la de 2018, sí, del año anterior a que López Obrador tomara el poder.
El PIB de generación, transmisión y comercialización de energía eléctrica fue de 8 mil 963 millones. Un retroceso de 20 años incluyendo la pandemia. Una cantidad menor en 4 mil 843 millones que la de 2020.
El PIB de la construcción en 2024 fue de 31 mil 108 millones. Es la peor producción de los 21 años que ha medido el INEGI, incluyendo el periodo de la pandemia. No hay registrado un peor año en la historia medida. Es una cantidad 28 mil 338 millones menor a la de 2010, que fue el mejor año sucedido en Sinaloa.
La construcción pasó de ser el 13.43 por ciento del PIB total del estado en 2010 a ser solo el 6.03 en 2024.
El PIB de los servicios de alojamiento en 2024 fue de 9 mil 275 millones. Es la peor producción de los 21 años que ha medido el INEGI, incluyendo el periodo de la pandemia. No hay registrado un peor año en la historia medida. Es una cantidad 7 mil 807 millones menor a la de 2010 que fue el mejor año sucedido en Sinaloa
Los servicios de alojamiento pasaron de ser el 4.15 por ciento del PIB total del estado en 2006 a ser solo el 1.80 en 2024.
Es posible revertir esta terrible caída del producto interno bruto del estado.
Aquí hay los recursos naturales necesarios.
Primeramente hay que reconocer que vivimos una emergencia de nuestra economía. El gobierno debe dejar de negarla o dejemos de tener un gobierno que quiera continuar haciendo lo mismo como si no estuviéramos en crisis. Exigir un cambio de la actual política económica e impedir que el próximo gobierno sea de continuidad.
Caminemos hacia una sociedad donde las actividades económicas se puedan desarrollar con seguridad; donde las empresas que tienen problemas reciban apoyo integral del gobierno; donde se aproveche el estado de las oportunidades globales y nacionales y donde la inversión pública sea detonante de la economía y no botín de corruptos.
Proveer seguridad para las actividades económicas. Garantizar orden y paz en los trayectos y zonas de la vida laboral y empresarial. Establecer un plan especial de seguridad para la economía en acuerdo con la representación de trabajadores y patrones que incorpore tecnología, estrategias y experiencias exitosas y que sea evaluado semanalmente por instancias técnicas y ciudadanas independientes.
Resolver la emergencia económica. Construir e implementar, en colaboración con los ciudadanos, un plan de recuperación económica que resuelva la situación financiera, fiscal, comercial, tecnológica y de administración de las empresas afectadas por la crisis de inseguridad a fin de evitar su cierre o, en su caso, apoyar su reapertura.
Reestructurar el modelo económico que en este siglo mantiene un crecimiento menor al nacional. Buscar las mejores rutas al crecimiento económico. Desatar una deliberación pública amplia que no tema incomodar al gobierno y a las élites económicas. Arribar a un plan integral: que mejore financiamiento, infraestructura, capacitación, generación de conocimiento, digitalización, comercialización, branding, equidad social, sostenibilidad ambiental, seguridad pública, participación femenina, urbanismo, inversión pública, inversión bruta fija, innovación, y un largo etcétera.
Abatir la corrupción en el manejo del presupuesto público y en la interacción de los empresarios con el gobierno. Reconstruir las instituciones autónomas de transparencia y acceso a la información para posibilitar la vigilancia ciudadana. Cambiar los procedimientos de contratación para cerrar las puertas a la tranza. Implementar el estándar internacional para combatir la corrupción ISO 37001:2016 que proporciona un marco para que las instituciones gubernamentales establezcan sistemas de prevención y gestión anti soborno. Reforzar el Sistema Estatal Anti corrupción e Independizar a la Auditoría Superior del Estado y a los Síndicos procuradores municipales para que investiguen y castiguen.
En Sinaloa se puede producir más, para que toda su gente viva bien.
Tenemos el pueblo necesario para hacerlo. Quitemos la mala yerba que impide producir.
Artículo publicado el 12 de julio de 2026 en la edición 1224 del semanario Ríodoce.

