Tal vez lo que ha faltado en Sinaloa es la labor política que concilie el progreso industrial con las expectativas de bienestar de ciudadanos cuyo afán sea el de abandonar los cinturones de marginación a través de oportunidades lícitas de trabajo.

Por el bien de la economía de Sinaloa, debe analizarse al margen de prejuicios y de trabas políticas el evento de colocación de la primera piedra del proyecto Pacífico Mexinol en Topolobampo, una de las inversiones industriales más relevantes a nivel global en metanol azul y de ultra bajo carbono.

El acto simbólico de inicio de la construcción de la planta estuvo marcado tanto por la asistencia de altos funcionarios e inversionistas extranjeros que respaldan el proyecto, como de pobladores de la región que se manifestaron en exigencia de que se realice la consulta indígena que determine si las comunidades aprueban o no la instalación de esta industria.

En medio de tales posturas, el gobernador Rubén Rocha Moya  medió para calmar los ánimos de los inconformes y les ofreció que se hará la consulta indígena tal como lo establece la normativa en la materia, así como destacó la importancia de la inversión privada para generar empleos, reactivar la economía y dispersar riqueza en el norte de Sinaloa.

En tal escenario llama la atención el hecho de que se mantenga intacto el interés de grandes consorcios internacionales por invertir en Sinaloa pese a conflictos que obstaculizan el desarrollo económico, persistencia que en el caso de la planta de amoniaco de GPO logra avanzar también en Topolobampo, no obstante este tipo de contratiempos.

La inversión extranjera directa, como la Pacífico Mexinol por 3 mil 300 millones de dólares y la generación de 4 mil 500 empleos, le conviene a Sinaloa y le es atractiva a cualquier entidad federativa que ponga enfrente la mentalidad que allana las barreras que impiden el desarrollo económico. Tal vez lo que ha faltado en Sinaloa es la labor política que concilie el progreso industrial con las expectativas de bienestar de ciudadanos cuyo afán sea el de abandonar los cinturones de marginación a través de oportunidades lícitas de trabajo.

Con información de Espejo

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