Son muchos los abogados pertenecientes a la tercera edad que efectúan un comparativo entre los actuales jueces electos por voto popular y aquellos de añoradas carreras judiciales; entre unos y otros hay notorias diferencias, los segundos impartían justicia de manera decente y transparente, los postulados por el Movimiento de Regeneración Nacional de Andrés Manuel López Obrador, son impartidores de justicia tan mañosos e ineptos que resultan ser una amenaza para la legalidad. Su labor, antes que nada, es obsequiar impunidad para los políticos delincuentes; sus determinaciones las emiten esperando recibir prebendas de aquellos que los postularon.

Para los abogados de pasadas generaciones resulta incómodo tratar con esos indoctos del derecho, que presumen de conocer nuestros ordenamientos básicos y sólo exhiben su ignorancia. Para esas antiguas togas, esos impartidores de justicia siguen el ejemplo de ciertos gobernantes y pertenecientes al mismo movimiento político que los postuló para impartir justicia.

Por muchas quejas que formulen los abogados independientes contra esos incapaces juzgadores, que son los responsables directos del descrédito de nuestra impartición de justicia, las mismas no son tomadas en consideración, dada la complicidad que existe entre aquellos que los deben de investigar y esas togas de corrupción.

La añeja abogacía autónoma y pensante, sigue sosteniendo con energía su descontento en contra de esos infieles impartidores de justicia, los que con su auri sacra fames sólo sirven para envilecerla y prostituirla, convirtiendo sus recintos en casas de asignación.

Don Fernando Castellanos Tena, reconocido catedrático y probo ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en sus enseñanzas refería: “la justicia y la decencia deben de reaccionar en contra de la ignorancia y corrupción”.

La Primera Magistrada de la Nación, debería de ser bien asesorada para ordenar que, desde ya, se imparta una justicia con probidad y que aquellos electos por sufragio popular se abstengan de prostituir la esencia y espíritu del arábigo 17 de la Constitución Republicana.

Las togas de antaño saben que durante el neoliberalismo y la Cuarta Transformación de la Nación fue despreciada y prostituida la justicia, la cual, en este momento político, aún sigue cuestionada.

La Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, en campaña electoral se comprometió a obtener una justicia diferente y libre de corrupción. Es el momento de cumplir su palabra.

Es cuánto.

Lic. Alberto Woolrich Ortiz.
Presidente de la Academia de Derecho Penal
del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C..

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