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“La logística que abrigará este ejercicio de consulta, será tan pobre, que tampoco garantizará su éxito más allá de lo simbólico, del sano precedente jurídico que representa poner en manos del pueblo una herramienta de participación democrática para correr, para defenestrar en el futuro, a los presuntos servidores públicos ineptos, corruptos, que traicionen la confianza de la gente”.

Nadie sabe en dónde se extravió el brío que la oposición mostró durante el primer trienio del Presidente Andrés Manuel López Obrador, particularmente entre 2020 y 2021, cuando todos los días alguien expresaba la exigencia de que el primer mandatario del país debía renunciar a su cargo, porque el pueblo ya no lo quería.

Luego de una larga secuela de simulaciones, desencantos y confrontaciones, la tarde del viernes 5 de marzo del 2021, los integrantes del movimiento Frente Nacional Anti-Amlo (conocido con el acrónimo de FRENA) se retiraron del Zócalo capitalino, tras permanecer medio año exigiendo la renuncia del Presidente López Obrador.

Lo que para muchos fue un verdadero calvario y para otros una simple simulación, empezó el miércoles 23 de septiembre del 2020, cuando les fue franqueado el paso para que ocuparan la principal plaza del país.

Todavía el domingo 21 de marzo del 2021 Frena tuvo un leve aliento para realizar una manifestación sobre Paseo de la Reforma en la Ciudad de México. La “Marcha por amor a México” la llamaron y desfilaron al grito de “¡Fuera López, fuera López!”; “¡Fuera la dictadura!” y “¡Viva la libertad!”. Incluso, le hicieron un juicio ciudadano a López Obrador, que fue condenatorio.

Sin embargo, un año después el destino le ofrece a Frena la oportunidad de acudir a las urnas, para votar y sacar de Palacio Nacional a López Obrador, pero la oposición no muestra interés en exhibir sus mermadas fuerzas, ni tampoco articula un discurso que motive a sus seguidores a acudir a las casillas electorales para revocarle el mandato al Presidente.

Además de que, en manos del Instituto Nacional Electoral, la propaganda para promover la Revocación de Mandato no se percibe con claridad en el país.

La logística que abrigará este ejercicio de consulta, será tan pobre, que tampoco garantizará su éxito más allá de lo simbólico, del sano precedente jurídico que representa poner en manos del pueblo una herramienta de participación democrática para correr, para defenestrar en el futuro, a los presuntos servidores públicos ineptos, corruptos, que traicionen la confianza de la gente.

En las elecciones presidenciales del domingo 1 de julio del 2018 se instalaron 156 mil 807 casillas en todo el país y acudieron a las urnas poco más de 56 millones de ciudadanos.

En los comicios del 6 de junio del 2021, para renovar la cámara de diputados de la federación, hubo 163 mil casillas que recibieron los votos de poco más de 49 millones de ciudadanos.

Dos meses después, en la consulta para preguntarle a los ciudadanos si querían que se juzgara a los expresidente, realizada el domingo 1 de agosto del 2021, se instalaron 57 mil urnas.

Originalmente, la pregunta propuesta por el Presidente López Obrador planteaba: “¿Está de acuerdo o no con que las autoridades competentes, con apego a las leyes y procedimientos aplicables, investiguen, y en su caso sancionen, la presunta comisión de delitos por parte de los expresidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto antes, durante y después de sus respectivas gestiones?”.

Fue el jueves 1 de octubre del 2020 cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió con seis votos contra cinco, que sí era constitucional la propuesta del Presidente López Obrador para realizar la consulta, pero le cambió todo el sentido a la pregunta y le impuso un tonó más neutral y prácticamente intrascendente.

“¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal para emprender acciones de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminada a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”, fue la pregunta replanteada.

El resultado: se hicieron presentes en las urnas seis millones 663 mil 208 ciudadanos, el 7.11 por ciento de la Lista nominal del país, que tenía incluidos 93 millones 671 mil 697 potenciales sufragantes.

Para la consulta de Revocación de Mandato al Presidente López Obrador, el próximo domingo 10 de abril del 2022, se instalarán 57 mil casillas, informó el Instituto Nacional Electoral.

La pregunta ofrecerá dos opciones: “¿Estás de acuerdo en que a Andrés Manuel López Obrador, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, se le revoque el mandato por pérdida de la confianza o siga en la Presidencia de la República hasta que termine su periodo?”.

Revocación por pérdida de confianza, para que deje el cargo, o ratificación de confianza para que termine su periodo en el 2024, es la ambivalente interrogante que los ciudadanos resolverán el próximo 10 de abril.

En los comicios presidenciales de 1 de julio del 2018 participaron nueve partidos políticos, que hicieron campañas intensas y agresivas.

La oposición de PAN-PRI y Movimiento Ciudadano sumó 12 millones de votos. La Coalición opositora del PRI, Partido Verde y Nueva Alianza cosechó 9 millones de votos.

En total los contrincantes de López Obrador sumaron casi 22 millones de votos, frente a los poco más de 30 millones de sufragios que respaldaron al actual Presidente de la República.

En los comicios de 6 de junio del 2021 contendieron diez partidos políticos, con una abrumadora carga de propaganda en todos los medios de comunicación. La coalición PAN-PRI-PRD sumó 19 millones de votos. La alianza electoral que encabezó Morena rebasó los 23 millones de sufragios.

Diez meses después, para la consulta de Revocación de Mandato se instalará sólo el 34.96 por ciento de las urnas que estuvieron disponibles el 6 de junio del 2021.

Las metas establecidas en el artículo 35 de la Constitución Política del país para que la consulta sea jurídicamente vinculante parecen inalcanzables.

Para que el proceso de Revocación de Mandato sea válido, deberá haber una participación de, por lo menos, el 40 por ciento de las personas inscritas en la lista nominal de electores. La revocación de mandato sólo procedería por mayoría absoluta.

La Lista Nominal de Electores del Instituto Nacional Electoral, actualizada al 18 de febrero del 2022 tenía inscritos poco más de 93 millones de ciudadanos. Tendrían que participar por lo menos 37 millones de votantes para que la consulta de Revocación de Mandato fuera vinculante.

La Mayoría absoluta representaría, poco más de 18 millones de sufragantes, para que pudiera revocarse el mandato al Presidente López Obrador.

Los funcionarios públicos están impedidos por ley para promover este ejercicio de participación ciudadana. También están impedidos los partidos políticos. Y la promoción del Instituto Nacional Electoral es imperceptible, pobre, ausente, pues no informa lo suficiente ni tampoco emociona a los ciudadanos.

La Revocación de Mandato al Presidente López Obrador es prácticamente imposible, pues la votación mínimamente necesaria, en las actuales condiciones, es inalcanzable para una oposición que parece estar derrotada por anticipado, al haber entregado la plaza sin pelear.

 

Con información de Sin Embargo

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