La Costumbre del Poder: Gutiérrez Müller tripuló a AMLO
Las fantasías imaginarias que alimentan la relación entre Irma Serrano y Gustavo Díaz Ordaz, palidecen ante lo que sucedió y continúa sucediendo -al menos desde su paso por el gobierno de la Ciudad de México- entre la supuesta doctora en Historia y Andrés Manuel López Obrador, que ahora puebla el imaginario del México bueno y sabio, para transformarlo en estampa de la anécdota ficticia entre Adolfo López Mateos y Humberto Romero: ¿Qué me toca, viaje o vieja?
Gregorio Ortega Molina
Lo que sucede entre los hombres que dicen ejercer el poder en soledad y las mujeres que los tripulan, no deja espacio para los lugares comunes ni las biografías. Todo queda confinado a la imaginación y los resultados.
Imposible saber tono y contenido de las conversaciones entre Eva y Juan Domingo Perón, o las de Vicente Fox y la inescrutable Martita, que favoreció el enriquecimiento de sus vástagos. Me pregunto si Daniel Ortega y Rosario Murillo pueden sostener una charla inteligente, lo cierto es que entre los dos determinan el negro presente de los nicaragüenses.
Las conversaciones entre José Stalin y sus mujeres debió ser casi insostenible, puesto que él hedía a sangre, dolor, sufrimiento, muerte. ¿Eva Braun y Adolfo Hitler pudieron tener una conversación coherente? A saber, lo cierto es que inciden y deciden donde carecen de autoridad legal, pero tienen toda la influencia anímica. Consolido mi idea de que el sexo determina la manera en cómo te comportes en la vida. Tú vida, como mujer u hombre.
Acá también se cuecen habas de mujeres con poder. La más publicitada de los últimos sexenios es Beatriz Gutiérrez Müller, ahora connotada doctora en historia, a la que vi ordenar a la escolta del titular del Ejecutivo que le quitara de la cercanía a Santiago Creel Miranda, a pesar de fungir como presidente de la Cámara de Diputados. Todo en los prolegómenos de un homenaje a los Niños Héroes, que ni eran niños ni fueron héroes.
Gutiérrez Müller impuso su arcaica visión de la llegada de los españoles, y la necesidad de presionar al gobierno de España para que ofreciera disculpas por el modo en que se dio la Conquista. Y no olvidemos a Marx Arriaga Navarro y su paso por la SEP, donde se esforzó por imponer las teorías educativas de su patrona, ignorante como pocas.
Las fantasías imaginarias que alimentan la relación entre Irma Serrano y Gustavo Díaz Ordaz, palidecen ante lo que sucedió y continúa sucediendo -al menos desde su paso por el gobierno de la Ciudad de México- entre la supuesta doctora en Historia y Andrés Manuel López Obrador, que ahora puebla el imaginario del México bueno y sabio, para transformarlo en estampa de la anécdota ficticia entre Adolfo López Mateos y Humberto Romero: ¿Qué me toca, viaje o vieja?
@OrtegaGregorio

