No Pasa Nada

Por: Jesús Solano Lira

 

Promesas incumplidas del gobierno federal en turno, déficit en la producción de combustibles, excesiva importación de gasolina y diésel, así como la guerra en Medio Oriente han provocado una escalada en los precios de gasolina y diésel en México.

Aunque desde Palacio Nacional, recomiendan a los automovilistas cargar gasolina Magna, en lugar de Premium, y se mantiene una riesgosa contención del precio, vía subsidio, a través del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), la situación es cada vez más delicada.

Y eso no lo digo yo. De acuerdo con especialistas, ese subsidio suaviza el golpe a los consumidores, perooo implica un costo directo a las finanzas públicas al reducir la recaudación. Les está saliendo más caro el caldo que las albóndigas.

El incremento en el precio de los combustibles ha detonado una impresionante inconformidad digital, que ronda en más de 107.8 millones de impresiones, con un marcado rechazo y críticas por las promesas gubernamentales incumplidas. Lo bueno es que ellos no son más de los mismo, al menos eso presume la administración de Morena.

Ahí le va un poco de limón a la herida. Un análisis de la conversación digital realizado por DINAMIC, primer software de antropología digital en México, identifica dos frentes dominantes que agrupan el descontento social:

El documento, destaca que el sentimiento predominante es de frustración por la carga fiscal (IEPS e IVA) y su impacto directo en el precio final. El 36.65% de los
usuarios reportan una presión económica constante.

Como una cosa lleva a otra, también señalan crecientes dificultades para cubrir gastos básicos, vinculando directamente el alza del combustible, con el encarecimiento de la canasta básica y el transporte.

DINAMIC subraya que el 36.00% de la población, intensifica las críticas por el incumplimiento de promesas —específicamente la reducción del precio de la gasolina— y se cuestiona la efectividad de las políticas energéticas actuales, qué por cierto un día sí y el otro también, rayan en la improvisación, lo que detona en la desconfianza hacia las instituciones.

Ahhh, pero en ese mundo digital, también un porcentaje, el 24.00% mantiene en sus conversaciones un tono informativo, y atribuye las alzas a factores externos como los conflictos globales y el mercado petrolero internacional. Échate esa, no todo es hígado en la red.

Para el CEO de DINAMIC, Augusto del Río, ese “grupo reconoce la liberalización de precios y la capacidad limitada del Estado para intervenir, (con) explicaciones técnicas que carecen de la carga emocional vista en los otros segmentos.

Lo que es un hecho, es que el respaldo a las instituciones reguladoras es marginal.

El texto de DINAMIC, revela que solo un 3.27% de los usuarios valora la información de Profeco, la cual ve como un apoyo informativo en un mercado libre, pero no como una solución estructural al problema de los precios, que dicho sea de paso seguirá en las próximas semanas, aunque para el gobierno No Pasa Nada.

Las plataformas donde más se debate el incremento en el precio de la gasolina son:

Facebook: 35.33% de la conversación.

TikTok: 19.84%
YouTube: 19.62%
X (Twitter): 14.94%
Instagram: 10.27%

Sin embargo, este fenómeno demuestra que el precio de la gasolina no es solo un indicador económico, sino un termómetro del humor social en México, donde la indignación por el costo de la vida supera cualquier explicación técnica o política. Quiúboles.

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