No Pasa Nada

Por: Jesús Solano Lira

 

La llegada de Luisa María Alcalde Luján, al gabinete de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, es un premio de consolación, en la que se aplica la máxima del Obradorismo del 90% lealtad y 10% capacidad.

Su paso por las Secretarías del Trabajo y Gobernación, en el sexenio del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, fue sin pena ni gloria, ya que no dejo huella ni legado.

Su arrogancia la llevó a asegurar el pasado fin de semana que no saldría de la dirigencia nacional de Morena, cuando los rumores habían crecido.

Es más, culpó a la derecha de difundir rumores y calumnias, y al final de cuentas, desde Palenque y Palacio Nacional, le dieron una salida honrosa, por decir lo menos.

No pudo meter orden, y los resultados durante su liderazgo fueron por demás desastrosos.

De cara al proceso electoral de 2027, su permanencia en la presidencia de Morena era insostenible.

Tras la invitación de la presidenta a sumarse a su equipo en la Consejería Jurídica, se dio el lujo de deshojar la Margarita, y aceptó el cargo, el cual asumirá el próximo uno de mayo Día del Trabajo, y feriado en México.

Esa situación, como era de esperarse, fue motivo de un intenso debate en las redes sociales.

De acuerdo a un análisis de antropología digital realizado por DINAMIC, se han generado más de 15.2 millones de impresiones, con una conversación fragmentada entre si es un respaldo a su trayectoria o un re acomodo político de consolación.

Y ahí le van los datos. A través de su tecnología de Conversation Intelligence, DINAMIC identificó que la conversación se divide en tres ejes principales, que reflejan las tensiones políticas actuales de una porción de la población:

• Respaldo y Trayectoria (27.00%)
• Crítica al Reacomodo Político (27.50%)
• Ajuste Estratégico y Poder Judicial (39.50%)

El análisis cualitativo también detectó un 6.00% de comentarios críticos enfocados en acusaciones de nepotismo y favoritismo.

Sin lugar, el caso de Luisa María Alcalde Luján, es uno de los tantos que hemos visto en las administraciones de Morena, donde pesa más el amiguismo, nepotismo y el vergonzoso culto a la figura de Andrés Manuel López Obrador, que ellos llaman lealtad, a la capacidad y eficiencia de la joven política.

Ejemplos podemos dar muchos, pero ahí la dejamos, además, para los morenistas No Pasa Nada, aunque pase todo en el país.

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