Aunque especialistas descartan el término “Súper Niño”, los pronósticos indican que El Niño podría alcanzar una intensidad fuerte durante el invierno 2026-2027, con posibles efectos en lluvias, temperaturas y actividad ciclónica en Sinaloa.

RUTH ELIZABETH MEZA PACHECO

El fenómeno climático El Niño ha comenzado oficialmente su desarrollo en el océano Pacífico y los pronósticos apuntan a que podría fortalecerse durante los próximos meses. Ante este escenario, han surgido dudas sobre el llamado “Súper Niño” y los posibles efectos que tendría en estados como Sinaloa.

De acuerdo con especialistas en meteorología, el término “Súper Niño” no corresponde a una categoría científica oficial, sino a una expresión utilizada de manera informal para describir episodios particularmente intensos de El Niño. En el ámbito técnico, los organismos internacionales clasifican estos eventos únicamente como débiles, moderados, fuertes o muy fuertes.

Posibles efectos en Sinaloa

En caso de que El Niño alcance una fase de mayor intensidad, sus impactos podrían reflejarse de forma más marcada en la región noroeste del país, incluyendo Sinaloa, especialmente durante la temporada de invierno 2026-2027.

Uno de los principales efectos estaría relacionado con el aumento de temperaturas. Distintos escenarios climáticos advierten la posibilidad de valores extremos en la región, con jornadas de calor más intensas de lo habitual, además de una mayor exposición a radiación ultravioleta, lo que incrementaría los riesgos para la salud de la población.

Otro factor relevante sería la temporada de huracanes en el Pacífico. Bajo condiciones de El Niño fuerte, se prevé una posible mayor actividad ciclónica, con sistemas más organizados o intensos, así como una mayor dificultad para anticipar su trayectoria. Esto podría traducirse en lluvias torrenciales, vientos fuertes y afectaciones en zonas urbanas y rurales.

En cuanto al comportamiento de las lluvias, los especialistas señalan que este tipo de fenómenos puede generar contrastes importantes. Mientras algunas regiones del norte tienden a registrar condiciones más secas, en áreas costeras podrían presentarse episodios de lluvias intensas en cortos periodos, lo que eleva el riesgo de inundaciones y complica la disponibilidad y manejo del agua.

Riesgos asociados

En materia de salud pública, el incremento de temperaturas y la exposición prolongada al sol podrían derivar en un aumento de casos por golpes de calor, deshidratación y otros padecimientos relacionados con olas de calor.

En el sector agrícola y de recursos hídricos, la combinación de sequías prolongadas y lluvias irregulares representa un desafío, ya que podría afectar cultivos, reducir rendimientos y generar presión sobre presas y sistemas de abastecimiento.

Finalmente, la infraestructura también se vería expuesta a mayores riesgos, ya que fenómenos meteorológicos más intensos pueden ocasionar daños en viviendas, carreteras, redes eléctricas y sistemas de agua potable, especialmente en zonas vulnerables del estado.

Con información de El Sol de Sinaloa

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