La Espinita

Andy S. K. Brown

  • Rocío Nahle: Manos de estómago
  • Armenta paga las de Sheinbaum
  • Metro CDMX: A punto del colapso

 

Ya que las “autoridades” (sin autoridad) nada hacen para llamar a cuentas a Rocío Nahle es hora de que la sociedad, su opinión pública, la llamen a juicio por todos los daños, estropicios, raterías, gastos exorbitantes y, entre otros, la destrucción de manglares y contaminación que provocó a su paso por la Secretaría de Energía del primer sexenio del obradorato.

La ahora dizque gobernante de Veracruz tiene manos de estómago. Todo lo que toca o le encargan lo convierte en… detritus.

Su máxima obra, la refinería Olmeca, es un tiradero de dinero de los pagaimpuestos que no produce lo comprometido y que, por el contrario, ha provocado “accidentes” cada vez más frecuentes, mortales incluso algunos de ellos. No tiene remedio por haberse levantado sobre un pantano. No es funcional. Y sus humos ya afectan la salud de los habitantes de Paraíso, Tabasco, constituyendo un crimen de lesa humanidad.

Los derrames en plataformas y todo tipo de instalaciones petroleras son una constante que no solo afecta las actividades económicas en nuestros litorales, ya también los texanos. Todo por falta de mantenimiento.

Fue durante su gestión en Energía que se dispararon los permisos para la importación de combustibles, lo que dio pie al ahora llamado huachicol fiscal, toda vez que se duplicaron, triplicaron, cuadriplicaron, multiplicaron… dichas autorizaciones casi hasta el infinito, sin que hubiese una inspección de la dependencia bajo las órdenes de Nahle de su legalidad. Las pérdidas para el erario sumaban hasta hace algunas semanas algo así como 600 mil millones de pesos… más lo que sigue acumulándose por este delito que al parecer no tiene fin.

En todas las obras que le encargaron a la zacatecana hay opacidad en las contrataciones. Aunque investigaciones periodísticas han revelado que sus familiares, amigos y compadres resultaron favorecidos con contratos de hasta miles de millones de pesos.

De su desastrosa gestión desde Xalapa hay decenas de muestras condenables, pero ella –como el whiskey Johnnie Walker– “sigue tan campante”.

Por eso la sociedad es la que debe tomar el caso en consideración, ante la ausencia de autoridad que ya padecemos.

* * *

¡Pobre Alejandro Armenta! De verdad, ¡pobre hombre!

Este fin de semana tuvo que pagar por los platos rotos que el enojo y los gritos de Claudia Sheinbaum provocaron.

Enardecido, “el pueblo bueno y sabio” se lanzó en contra del mandatario poblano con los peores insultos que él pudiera soportar, pues lo acusaban –¡imagínese usted!– de priísta.

Y eso sí que no, debió haber reclamado el ahora morenista. Díganle cualquier otra cosa, menos esa de seguir militando en las filas del tricolor.

Armenta debe compartir esta experiencia negativa y seguro frustrante con sus homólogos morenistas, pues los enojos y gritos de doña Claudia son cada vez más frecuentes, y en esas giras semanales quienes llevan las de perder son los gobernadores de las entidades.

Porque aunque la mayoría proviene del PRI, ahora considera que esa militancia es vergonzante y los degrada.

Que se preparen, pues, para soportar esos improperios… y los gritos y enojos de doña Claudia.

¡Pobre hombre, el gobernador Armenta! ¡Pobre!

En ese afán de minimizar todos los problemas y hasta de darlos por solucionados, aunque no lo estén, la señora Claudia Sheinbaum vuelve a poner en peligro la vida de millones de pasajeros del Metro CDMX.

En su expediente, la ahora inquilina de AMLO en Palacio Nacional ya cuenta con más de 26 fallecidos a causa de la falta de mantenimiento y pésima construcción de la L12 del Sistema de Transporte Colectivo.

Pero, al parecer, no le son suficientes.

Los riesgos han escalado durante los últimos días por las protestas que los trabajadores de este importante medio de transportación han emprendido, ante la falta de cumplimiento a sus demandas que incluyen mantenimiento de trenes, vías y sistemas de comunicación interna.

Y hasta cierto punto, deberíamos agradecer que haya paros de protesta.

Entre menos corran los vagones, menos chance hay de que haya “accidentes”, por la negligencia de Sheinbaum y de su secuaz, la oscura Clara Brugada.

@AndySKBrown1

*Pseudónimo bajo el que se redactan informaciones comprobadas que son enviadas por lectores y colaboradores del portal Índice Político.

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *