SENTIMIENTOS Y PENSAMIENTOS DE UN CEREBRO SIN IGUAL

 

…Anthony se sentía muy perdido, en todo este mundo -pero también en este tercer mundo. Y su cerebro, que veía y entendía todo de una manera sin igual, era precisamente lo mismo que lo torturaba todo el tiempo.

Su estómago lo tenía muy revuelto, ya que; su cerebro autista, al ser increíblemente muy sensible, era lo que terminaba provocándole todos esos síntomas.

“ASCO, MIEDO, TERROR; SOLEDAD…” Anthony todo el tiempo se sentía perdido en este mundo que su cerebro simplemente no podía entender, y mucho menos procesar de manera como un cerebro “normal” lo hacía: sin inmutarse, sin preguntarse nada, y solamente vivir el día a día como un pez dentro de su pequeña pecera…, PERO SIN NUNCA LLEGAR A DARSE CUENTA DE EN DONDE ESTABA ATRAPADO…

Anthony… Cada día parecía ir empeorando. Y es que; su cerebro veía cosas que nadie más podía ver… Todo lo absurdo de esta vida, que luego el caos del tercer mundo le hacía sentirlo millones de veces más peor e intenso.

Anthony; ¡odiaba el caos y el desorden como nadie más! Odiaba todo eso con la misma intensidad que siempre había odiado el tercer mundo, en donde aquellos seres de dos piernas y brazos, la mayoría del tiempo parecían ser para él como monstruos…

Anthony, el que tanto había soportado en silencio; ahora, nuevamente parecía sentirse al borde del abismo… Y él ya sabía que NADIE VENDRÍA A DESCARTARLO, ya que todos eran -visto por sus propios ojos- UNOS SUBNORMALES, con una capacidad cerebral muy básica, que en lo absoluto podrían nunca jamás permitirles entender todo lo que él siempre había temido: “el tercer mundo y todo su caos”. El tercer mundo, en donde todo era triste, feo y desatendido.

Anthony ¡lo sabía! Y, cada vez que él se lo había contado a la psicóloga, en en ese cuarto con las ventanas muy sucias y viejas; esas mismas ventanas desatendidas BASTABAN PARA QUE ÉL SUPIESE Y SE DIESE CUENTA DE QUE TODAS “SUS QUEJAS ERAN HARINA ECHADA EN SACO ROTO”…

En un lugar como aquel, que a cada estúpido gobernador JAMÁS SE LE DIO SU PUTA GANA DE ATENDER TAN SIQUIERA UN POQUITO…

Anthony… Cada vez que había ido “a ese hospital psiquiátrico”, ese mismo hospital, DONDE SE SUPONE QUE ATIENDEN LA SALUD MENTAL DE LA GENTE, ENTONCES SOLAMENTE LO HABÍA TRAUMADO…

Pero Anthony sabía que nadie más sino él HABÍA SENTIDO ESO… NADIE MÁS SINO QUE ÉL, HABÍA OBSERVADO CON ATENCIÓN Y DETENIMIENTO EL ESTADO DE TODO AQUEL HOSPITAL PSIQUIÁTRICO…

“Las paredes viejas y tristes, los aires acondicionados de la Edad de Piedra -ja ja-, haciendo un ruido ensordecedor…” ¡TODO, ABSOLUTAMENTE TODO, LE RESULTABA MUY TRAUMATIZANTE A LOS OJOS Y CEREBRO AUTISTA DE ANTHONY!

Pero ¡NADIE MÁS SINO QUE ÉL PODÍA VERLO Y SENTIRLO DE ESA MANERA! Porque entonces, Anthony, observando a empleados, enfermeros, psicólogos y demás personas que iban y veían por este lugar, TODOS PARECÍAN SER -PARA SUS OJOS QUE TODO LO OBSERVABAN SIEMPRE- UNOS COMPLETOS SUBNORMALES…, unos seres con una capacidad cerebral muy básica, que nunca jamás les permitiría ver, y mucho menos “quejarse” de todos esos horribles y pequeños grandes detalles…

Anthony… UNA Y OTRA VEZ SE DECÍA Y SE REPETÍA ASÍ MISMO QUE “¡DEBÍA DE SER FUERTE!” (Porque entonces, el maldito tercer mundo, ¡ya muchísimas veces lo había aniquilado…!).

Pero ser fuerte y valiente, en un maldito mundo que todo el tiempo lo hacía sentirse ATERRADO, ¡en lo absoluto era algo fácil de lograr!

ANTHONY FLEMING SMART
Junio/17/2026
11:00 a.m. 11:36 a.m.

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *