La Montaña alta de Guerrero vive una tragedia en materia educativa, no sólo por la falta de maestros y escuelas, sino debido al abandono y a la pobreza, que obligan a los indígenas a emigrar a los campos agrícolas, donde la mayoría de las niñas y niños no pueden estudiar porque tienen que trabajar para ayudar a sus padres, lo que provoca un alto abandono escolar, afirmó el director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández.

El secretario de Educación estatal, Marcial Rodríguez Saldaña, reconoció la falta de docentes e infraestructura. Dijo que esta semana se otorgarán nombramientos a unos 500 maestros egresados de las normales públicas de la entidad; hubo abandono durante varias décadas en materia educativa, reprochó.

Por su parte, Héctor Torres Solano, dirigente de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (Ceteg), expuso que las carencias en los planteles y el déficit de mentores se presenta en todas las regiones de la entidad, aunque las más perjudicadas son la Montaña alta y baja, así como la Sierra.

Golpea la carestía

En entrevista, Abel Barrera expuso que la falta de mentores en las escuelas afecta a comunidades de los municipios de Cochoapa el Grande, Metlatónoc, Acatepec y Alcozauca, donde las instituciones educativas del nivel básico no dan cobertura.

No se asignan plazas bilingües a estas localidades; además, los maestros laboran por contrato, al paso de cinco meses ya no se les renuevan y quedan a la deriva, explicó el activista.

Mencionó que en las escuelas indígenas hay varios vicios, como siempre, por escasez de personal e infraestructura, además de falta de apoyo para material didáctico.

Señaló que el inicio del ciclo escolar 2022-2023, el pasado 29 de agosto, resultó muy caro para los indígenas por la compra de útiles y uniformes escolares, aunado al alto costo de la canasta básica.

Barrera Hernández refirió que las becas son un apoyo, pero no alcanzan para todo, pues son familias que tienen dos o tres niños en la escuela y resulta muy oneroso el regreso a clases, más de lo que era antes de la pandemia.

Subrayó que los alimentos han subido de precio, al igual que las medicinas, cuya demanda ha aumentado porque la gente sigue con las secuelas del covid-19. Los padres de familia gastan más de mil pesos en útiles escolares, sobre todo para secundaria.

A esto se suma la falta de corresponsabilidad de las autoridades educativas para garantizar la compra de materiales y los libros gratuitos; no ha habido inversión en infraestructura, a pesar del programa La Escuela es Nuestra; paradójicamente, hay lugares donde no hay planteles, reprochó.

Recordó que en los municipios de Cochoapa el Grande, Metlatónoc, Alcozauca y Tlapa siguen emigrando las familias y no ven en la escuela una opción para el mejoramiento en la vida de sus hijos, porque la educación es cara. No hay ingresos; por eso se van y como no pueden dejar a sus hijos solos, se los llevan.

El director de Tlachinollan afirmó que en los campos agrícolas del norte de México muchos menores no van a clases. Es un fenómeno que no se atiende. La niñez indígena jornalera no es prioritaria para las autoridades, reprobó.

Alumnos de la primaria Ignacio Manuel Altamirano, en el poblado de El Coyul, municipio de Cochoapa el Grande, en la Montaña alta de Guerrero, toman clases en el ciclo escolar 2022-2023, que se inició el pasado 29 de agosto. Foto cortesía del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan

Alumnos de la primaria Ignacio Manuel Altamirano, en el poblado de El Coyul, municipio de Cochoapa el Grande, en la Montaña alta de Guerrero, toman clases en el ciclo escolar 2022-2023, que se inició el pasado 29 de agosto. Foto cortesía del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan© Proporcionado por La Jornada

Alumnos de la primaria Ignacio Manuel Altamirano, en el poblado de El Coyul, municipio de Cochoapa el Grande, en la Montaña alta de Guerrero, toman clases en el ciclo escolar 2022-2023, que se inició el pasado 29 de agosto. Foto cortesía del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan

 

Recordó casos de niñas que no estudian y son víctimas de matrimonios forzados, como parte de esta situación deprimente y desquiciante en términos de abandono, discriminación y falta de oportunidades.

Precisó que más de 600 comunidades de La Montaña sobreviven a su suerte. Los programas llegan a cuentagotas; es un panorama desolador, donde la escuela queda en segundo término, por lo caro, que no permite el acceso realmente gratuito: ir a la escuela tiene un costo.

Abel Barrera puntualizó que la inasistencia a los planteles es generalizada porque la escuela no representa un plus para el mejoramiento de su vida; estudiar en medio de la pobreza no representa un beneficio material.

En aulas, 99.9%, de los alumnos, según el gobierno

El secretario de Educación de Guerrero, Marcial Rodríguez Saldaña, dio a conocer que en el recién iniciado ciclo escolar en la entidad el 99.9 por ciento de alumnos está en clases presenciales.

Aceptó que hacen falta profesores, pero esta semana se van a entregar plazas a los normalistas egresados que presentaron examen; son alrededor de 500 nuevos maestros y esperamos que con esto se resuelva el problema.

El funcionario admitió que en materia de infraestructura educativa hay un gran rezago, pues se abandonó durante décadas la atención a las escuelas, y ahora la gobernadora (Evelyn Salgado Pineda, del partido Morena) ha estado gestionando la ampliación del programa La Escuela es Nuestra.

Informó que este año el programa recibirá 680 millones de pesos; en tanto, el Instituto Guerrerense de la Infraestructura Física Educativa sigue brindando atención con los recursos aprobados el año pasado.

Esperamos que el Congreso del estado apruebe más fondos para infraestructura; se programaron más de 116 millones de pesos, pero la demanda es de más de mil 500 millones; pues en décadas no se atendió la demanda de construcción de planteles.

Rodríguez Saldaña recordó que hace unos días Salgado inauguró una escuela para niños indígenas que estaba hecha de tablas y láminas de cartón, pero ya se les construyeron sus aulas; el problema de infraestructura ocurre en todo el estado.

Héctor Torres Solano, dirigente de la Ceteg, consideró muy graves las carencias de infraestructura: en algunas regiones hacen falta maestros, y en otras tenemos maestros, pero no hay aulas.

Mencionó que en la Montaña baja, en prescolar y primaria faltan siete mentores bilingües; en secundaria hay compañeros a quienes que les deben horas, pues no los han contratado.

Lo mismo, agregó, sucede en las regiones de la Sierra, Montaña alta y baja y Costa Chica, donde hay déficit de docentes. En Ayutla protestaron los padres de familia por esta situación y lo planteamos a las autoridades estatales y federales.

Destacó que de manera urgente se requieren 48 maestros sólo para primarias.

Con información de La Jornada

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