DOMINGRILLA

UN GOBIERNO SIN GASOLINA
EL HACKEO “NO IMPORTA”
BYE BYE, QUÍMICO BENÍTEZ

FRANCISCO CHIQUETE

Este sábado se desplomó un helicóptero de la Secretaría de Marina en el estado de Tabasco. Murieron tres personas y dos más resultaron heridas. Ya nadie se pregunta cómo fue, más bien, si no fue “también por falta de gasolina”.
El quince de julio de este año ocurrió un accidente idéntico cerca de Los Mochis, cuando un helicóptero también de la Marina Armada de México, se vino a pique después de participar en el operativo de captura de Rafael Caro Quintero en el municipio de Choix, Sinaloa, por el llamado Triángulo Dorado.
El sospechosismo hizo pensar que se trató de una venganza del crimen organizado, de un atentado. Pasados dos meses y medio, las autoridades rechazaron enérgicamente el posible ataque, pero dieron una explicación peor: el aparato se desplomó porque se le acabó el combustible.
Para muchos ciudadanos de a pie es normal quedarse sin gasolina en el trayecto. Muchas veces es por falta de dinero para recargar, pero también es por falta de dinero para dar mantenimiento a la máquina, que consume más porque está desajustada o que no marca el nivel del tanque porque el sistema de medición no sirve, lo que también pasa casi siempre por falta de dinero. Pero que eso pase en una institución como la Marina, donde por la naturaleza de las acciones todo debe estar perfectamente programado, ya resulta sospechoso. Si hubo algún jefecillo que los mandó a volar con la orden de hacer que la dotación les alcanzara a como diera lugar, se trata de una conducta criminal, como criminal es que se eliminen los trabajos de mantenimiento de las aeronaves, porque ahí las fallas necesariamente se traducen en pérdida de vidas. ¿O son descuidos de los pilotos? No es creíble.
Es posible que estemos ante manifestaciones del costo que tarde o temprano se paga por la “austeridad republicana”, convertida luego en “pobreza franciscana”. Por supuesto, la falta de combustible para aeronaves es sólo uno de los efectos. También lo es el abandono y deficiencias es la protección de instituciones de gobierno respecto de ciberataques, como los que recién pusieron al descubierto datos íntimos de la Secretaría de la Defensa Nacional y otras instituciones públicas.
Aunque el presidente diga que fue algo que no impactó al gobierno porque todas las informaciones divulgadas hasta ahora son cosas ya conocidas, es muy grave que la institución que protege a la seguridad nacional, y que ahora ya tiene bajo su responsabilidad también la seguridad pública, es decir, la de todos los mexicanos, se deje extraer así informaciones que pueden incluir las estrategias, ubicaciones de personal, pertrechos y municiones, y otras que tengan que ver con el cumplimiento de las delicadas tareas, más allá del slogan de abrazos no balazos.
Incluso con este tema: ¿se imagina usted al CJNG o al Cártel de Sinaloa sabiendo qué tanto aprietan los abrazos asignados a cada soldado para “rafaguear” a los narcotraficantes?
Mientras eso pasa con nuestras instituciones, los cárteles se dan el lujo de hacer nuevos videos con despliegue de armas, equipo y personal, para “tomar posesión” de los territorios que consideran suyos. Pero bueno, si el presidente estimó que los actos de destrucción, amedrentamiento y ubicación desplegados hace nos meses en Chihuahua, Baja California, Guanajuato y Jalisco fueron “actos de propaganda”, aunque en Ciudad Juárez hayan asesinado personas nomás pos el puro gusto de matar, los videos deben ser juegos de niños.
NADA NUEVO, HASTA AHORA
Tiene razón el presidente: de lo desplegado hasta ahora por los hackeadores, nada nuevo ha surgido, pero no porque el gobierno hubiese sido atingente para informarnos a los ciudadanos de cada cosa que se fue revelando. Sabíamos versiones no oficiales de las enfermedades de López Obrador, porque hubo filtraciones, porque hubo trabajos de investigación de los periodistas tan denotados en este régimen.
La versión oficial fue que al presidente se le practicó un cateterismo “por una revisión de rutina”, como si estuvieran hablando de una radiografía o un examen ecográfico. Y esa mala información se dio cuando ya los medios habían divulgado la intervención médica al organismo de López Obrador. El hackeo confirmó que el presidente había estado en riesgo severo.
También se revela otra cosa: la intolerancia ante la divulgación de temas incómodos. El propio presidente que descalificó la gravedad de esos acontecimientos, terminó demandando que se divulguen las propiedades de Carlos Loret de Mola porque fue él quien dio a conocer el hackeo, lo que por supuesto desató toda una avalancha de ataques contra el comunicador. Ya hay otros tan obtusos que sentencian: “aquel que se alegra del hackeo a la Sedena es traidor a la patria”. Lo curioso es que por convicción o por obediencia política, esos mismos defendían a Julian Assange, el prototipo de los hackeadores.
Es una pena todo esto: que nuestras instituciones estén tan expuestas, que lo criterios de austeridad sean tan ajenos a la realidad nacional, que las expresiones públicas de lo que ocurre sean sancionadas con la lapidación porque se cree que el destino del país es tener un pensamiento único, que por supuesto es el que genera e inspira el presidente.
ADIOS, QUÍMICO, ADIÓS
No es la defenestración, no todavía. Son las despedidas que frecuentemente le dan a este presidente municipal que va por el gran premio no al mejor alcalde, sino al viajero frecuente más frecuente que se haya registrado, sobre todo cuando no se trata de un agente viajero, sino de alguien que tiene la obligación de atender los requerimientos de todo un municipio.
Por lo pronto, todo parece indicar que está en marcha el proceso para sacarlo del puesto que apenas un año y dos meses ganó en las urnas. Los resultados de las revisiones hechas por la Auditoría Superior del Estado marcan irregularidades muy graves.
Hay un mandato casi imposible de cumplir: recuperar los sesenta millones de pesos entregados como adelanto a Azteca Lighting, como parte de un contrato ilegal que el alcalde rompió de manera desesperada, tratando de evitar la quema. Cualquiera habría pensado que una empresa tan beneficiada como esa, accedería a la devolución en gratitud por los favores recibidos, pero las versiones hablan de lo contrario, de una demanda por incumplimiento que por supuesto, tendería a multiplicar abusivamente las cantidades no cumplidas, exactamente como el asunto de la supergasolinera que sin vender un solo litro, obtuvo utilidades de fábula.
Como si no fuera suficiente, hay gastos no comprobados o mal comprobados, observaciones no solventadas (apenas un 27 por ciento de las cantidades requeridas se pueden considerar respondidas), los adeudos sin fuente de pago crecieron en más de siete veces respecto de la cuenta anterior, lo que tampoco fue solventado, y muchas otras lindezas que hablan de todo, menos del no robar, no mentir, no traicionar.
¿Qué sigue? La ASE tendría que establecer los mecanismos subsecuentes para que intervenga la Fiscalía General del Estado y de ahí el Congreso Local, donde una y otra vez todas las fracciones han manifestado su disposición para llevar el caso hasta sus últimas consecuencias, así como ocurrió con el desafuero de Jesús Estrada Ferreiro, ex alcalde de Culiacán.
Paralelamente sin embargo, el gobernador deberá hacer los esfuerzos necesarios para que, como ya hemos comentado, el Químico entienda que hay disposición de tenderle un puente de plata.
Según algunas versiones, el caso ya es conocido en la capital del país, donde se entendió la necesidad de proceder y se hizo una recomendación: que el movimiento no termine por dañar al régimen, que no le traiga costos políticos al presidente ni a su partido, y si los hay, que no trasciendan hasta la elección del 2024.
En eso anda la política. Mientras tanto la administración empeora cada día. Termina una semana fatal para la recolección de basura, en que diversas rutas quedaron “tiradas” por tres ocasiones consecutivas porque las unidades ya no aguantan el ritmo, y no son dos ni tres. Adicionalmente, desde que el terreno en que funcionaba el taller municipal fue entregado en pago por el juicio de Nafta, no ha habido una reorganización que permita eficientar el servicio
Además, se comenta, “no hay lana”. Por supuesto que una reducción en los viajes del alcalde y sus comitivas habrían permitido poner en circulación al menor una parte de las unidades “tronadas”, algunas de las cuales ya son canibalizadas para poner en marcha a otras menos dañadas. Si al menos se suspendieran las reuniones-desayuno, las reuniones-comida que tanto gustan a los funcionarios, se podrían campechanear algunas de las rutas tiradas. Pero qué va, si hasta se obsequian viáticos a funcionarios proscritos y convictos, para que dejen el supuesto exilio que fingen para burlar la ley.
LA CUMPLIDA FISCAL
Doña Sara Bruna Quiñonez, fiscal general del Estado de Sinaloa. Sostiene que el crimen que segó la vida de muestro compañero ya fue resuelto, aunque los responsables no estén detenidos. Según la brillante abogada, a quien le abrieron espacio por encima de los tiempos legales, dice que su obligación era esclarecer el crimen, no detener a los asesinos. ¿Quién es entonces el responsable del Ministerio Público? ¿Quién manda o debe mandar a la Policía Ministerial?
Alguien debe avisar a doña Sara Bruna que su compromiso es hacer justicia plena, no dar abonos chiquitos. Si así era como manejaba los asuntos cuando era jueza, ya podemos ir entendiendo por qué el Poder Judicial no termina de responder a las necesidades de nuestra sociedad.
RECUERDOS
Dos de octubre no se olvida.

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