* Las contradicciones saltan a la vista, y nos acomodamos a sobrevivir en ellas. Álvaro Obregón decide conculcar la Constitución, el ideal de la No Reelección y, sin embargo, le erigen un monumento. Honran a Calles… la lista podría alargarse para vergüenza histórica, pero resulta que en nuestro diario vivir los seres humanos decidimos equipararnos con quienes tienen el mando, ya sea en el seno de la familia, en la oficina, en la fábrica y, obvio, el gobierno. ¿Reconstruiremos las propuestas democráticas? Por lo pronto no lo parece, como lo muestran las instituciones electorales

Gregorio Ortega Molina

 

No es un problema local el que la democracia se distorsione o, de plano, desaparezca. Rusia, Irán, Israel, Estados Unidos, son muestra de las opciones que los gobernantes eligieron para conducir a sus naciones a un incierto futuro, dado que el presente se muestra sin definiciones para vivirlo.

Emular a Hugo Chávez, o a los Castro brothers, Daniel Ortega y su sacerdotisa, de ninguna manera son opciones para vivir la vida a plenitud y optar por construirse un futuro optimista, para los que lo levantan y su descendencia. ¿Están conscientes los mega millonarios del mundo, del costo social de sus fortunas? Los caprichos de Germán Larrea y Donald Trump tienen idéntico valor, lo mismo que las torpezas políticas de Sheinbaum Pardo y Putin, o Díaz Canel. El perjudicado siempre es ese “pueblo” inasible sobre el que basan las decisiones que los consagrarán en la historia.

Las estadísticas de las que se sirven los poderosos, todas, están amañadas, y ni manera de saber el número exacto de desaparecidos y ni esforzarse por saber si coincide con el de los despojos esparcidos a lo largo y ancho del territorio nacional; ¿cómo tener confianza en el cantado descenso de muertes violentas, si la información chorrea sangre? Ni hablar del empleo, la salud, el poder adquisitivo y una canasta básica que no llega a las mesas de los que fallecen de hambre y les cuesta un esfuerzo enorme vivir.

La democracia propuesta por los griegos, primero, después por los padres de la Patria, o por los padres fundadores en Estados Unidos, o por los que llevaron al éxito la Revolución francesa, o aquellos ingleses que decidieron conservar la monarquía como punto de orden e identidad, pero construyeron su modelo democrático, o lo propuesto por Adolfo Suárez y sus diputados.

Las contradicciones saltan a la vista, y nos acomodamos a sobrevivir en ellas. Álvaro Obregón decide conculcar la Constitución, el ideal de la No Reelección y, sin embargo, le erigen un monumento. Honran a Calles… la lista podría alargarse para nuestra vergüenza, pero resulta que en nuestro diario vivir los seres humanos decidimos equipararnos con quienes tienen el mando, ya sea en el seno de la familia, en la oficina, en la fábrica y, obvio, el gobierno. ¿Reconstruiremos las propuestas democráticas? Por lo pronto no lo parece, como lo muestran las instituciones electorales.

@OrtegaGregorio

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