En medio de acusaciones, cuestionamientos políticos y una creciente polémica pública, el senador morenista Enrique Inzunza Cázarez regresó este viernes a su escaño en el Senado de la República, luego de haber solicitado licencia apenas unas horas antes bajo el argumento de enfrentar una “embestida mediática”.

La reincorporación del legislador sinaloense ocurrió minutos antes de concluir el periodo extraordinario de sesiones, generando críticas por la rapidez de su salida y retorno, así como por la incertidumbre que rodeó su ausencia temporal.

Fue la presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Laura Itzel Castillo, quien notificó al pleno sobre el regreso inmediato de Inzunza a sus actividades legislativas.

“Recibimos una comunicación suscrita por el senador Inzunza Cázares, en el que se informa de su reincorporación a sus funciones legislativas a partir del 29 de mayo del año en curso”, informó desde tribuna.

La decisión del morenista provocó cuestionamientos debido a que apenas horas antes el Senado había aprobado su licencia y tomado protesta a su suplente, en un movimiento que para críticos y opositores evidenció improvisación política y un manejo poco claro de la situación.

La polémica aumentó luego de que trascendiera que el legislador habría dejado la Ciudad de México mientras argumentaba dificultades derivadas de una supuesta presión mediática. Horas después fue visto en Culiacán durante un evento familiar, situación que detonó críticas en redes sociales y señalamientos por presunta incongruencia entre su discurso y sus acciones.

Además, el retorno de Inzunza ocurre mientras persisten señalamientos públicos sobre presuntas investigaciones y acusaciones difundidas desde Estados Unidos relacionadas con narcotráfico y tráfico de armas, temas sobre los que el senador no ha profundizado públicamente más allá de señalar que enfrenta una campaña en su contra.

Aunque el morenista aseguró que la solicitud de licencia fue resultado de una valoración junto al grupo parlamentario de Morena, la breve duración de su separación del cargo dejó más dudas que certezas y alimentó la percepción de una estrategia política fallida dentro de la bancada oficialista.

La reincorporación exprés del senador sinaloense no sólo exhibió tensiones internas y presión mediática, sino también abrió un nuevo episodio de desgaste político para Morena en medio de un contexto nacional marcado por exigencias de transparencia y rendición de cuentas.

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