Mientras México reduce asesinatos, Sinaloa registró más homicidios y alzas en delitos de impacto social.

Culiacán, México.- Mientras las cifras nacionales muestran una disminución sostenida en los homicidios dolosos, Sinaloa avanza en sentido contrario. Durante mayo, la entidad registró un incremento en los asesinatos y mantuvo una dinámica de violencia que sigue impactando tanto en la seguridad pública como en la vida cotidiana de miles de familias.

De acuerdo con datos preliminares del sistema federal de seguridad, en territorio sinaloense se contabilizaron 113 víctimas de homicidio doloso durante mayo, lo que representa un aumento de 11.9 por ciento en comparación con abril, cuando se reportaron 101 asesinatos. La cifra coloca al estado entre las entidades con mayor incidencia de este delito a nivel nacional.

El comportamiento de la violencia en Sinaloa contrasta con la tendencia observada en el resto del país. El Gobierno federal informó recientemente que México alcanzó uno de los niveles más bajos de homicidios de los últimos años, resultado de una reducción sostenida en el promedio diario de asesinatos.

Sin embargo, la realidad sinaloense sigue marcada por la confrontación entre las facciones criminales identificadas como “Los Chapitos” y “La Mayiza”, conflicto que se intensificó desde septiembre de 2024 y que ha provocado episodios constantes de violencia en distintos municipios del estado. Diversos operativos federales han buscado contener la situación mediante detenciones y aseguramientos, aunque los resultados aún no logran revertir por completo la incidencia delictiva.

Durante los 31 días de mayo se registró al menos un homicidio diario en la entidad. Los momentos más críticos ocurrieron el 3 de mayo, cuando fueron reportados ocho asesinatos, así como los días 9, 19 y 27, jornadas que cerraron con siete víctimas cada una. El promedio estatal alcanzó 3.65 homicidios por día.

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La preocupación de las autoridades y especialistas no se limita únicamente a los asesinatos. Indicadores delictivos recientes muestran señales de deterioro en otros ámbitos que afectan directamente a la población.

Entre marzo y abril se observó un incremento en diversos delitos. La violencia familiar pasó de 657 a 667 carpetas de investigación; el robo total aumentó de 238 a 272 denuncias; el robo de vehículos creció de 28 a 41 casos, mientras que las investigaciones por narcomenudeo subieron de 32 a 43 expedientes. Estas cifras reflejan que la inseguridad está trascendiendo los enfrentamientos entre grupos criminales y comienza a manifestarse con mayor frecuencia en el entorno social y comunitario.

A este panorama se sumó un hecho que generó controversia durante los últimos días. El pasado domingo, siete internos murieron en una riña ocurrida en el Penal de Aguaruto, en Culiacán. Inicialmente, esos fallecimientos no aparecieron reflejados en los reportes diarios federales de homicidio.

La situación provocó cuestionamientos sobre el registro estadístico de los hechos. Posteriormente, la Fiscalía General del Estado de Sinaloa informó que las investigaciones serían reclasificadas como homicidio doloso, luego de que surgieran observaciones sobre la diferencia entre los registros oficiales y los acontecimientos reportados públicamente.

Con estos indicadores, Sinaloa cerró mayo concentrando cerca del 9 por ciento de los homicidios registrados en todo el país durante ese periodo, una cifra que mantiene encendidas las alertas en una entidad que continúa enfrentando uno de los desafíos de seguridad más complejos del país.

Con información de Revista punto de vista

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